RECUERDOS
"Una búsqueda de quienes somos a través de los recuerdos"
RECUERDOS
"Una búsqueda de quienes somos a través de los recuerdos"
Prólogo
¿Qué sería de nosotros sin los recuerdos que nos sostienen, sin esas huellas invisibles que el tiempo deja grabadas en el corazón?
Esta antología nace de la necesidad de volver sobre lo vivido y darle forma a través de la palabra poética. Como señala Pfeiffer (1979) “toda configuración poética de lenguaje posee una especificación temporal… lo importante no es lo que comprendemos o intuimos sino la transformabilidad posible de su presentación”. Así, de este modo la poesía transforma la experiencia pasada, la trae al presente y la resignifica.
Los poemas reunidos en esta selección invitan a leer como quien emprende un viaje: hacia un territorio donde la memoria se vuelve imagen, metáfora y ritmo. Como menciona Alicia Genovese (2023) “Todo poema es el desarrollo de una metamorfosis, desde el affectus a través del lenguaje, desde el estado larvario hasta el poema.”
En “Las ventanas se azotaban" de la autora Ludmila Cabana Crozza, la repetición de la frase “el día en que nací las ventanas se azotaban” crea un eco que imita el retorno cíclico de los recuerdos. Este poema aborda el recuerdo como una experiencia sensorial, corporal y viva, donde pasado y presente se mezclan y se resignifican a través del ritmo, la repetición y la memoria del cuerpo. Según Ana Pelegrín (1984, pág.9) “en este acto hay una situación de tiempo mítico que se imprime en la memoria, y remueve vivencias, sensaciones, sentimientos ancestrales”.
En el segundo poema, “No quiero”, Marina Romero expresa el deseo de detener el tiempo y permanecer en un instante íntimo. La imagen de “la sombra de tus dedos” sugiere una huella delicada y persistente, memoria de una presencia que se siente incluso en la ausencia.
En tercer lugar, “Reina bondad" donde Graciela Cros construye una voz poética que narra el cuidado hacia un perro que termina alejándose y mordiendo la mano que lo alimentó. Con tono irónico, el poema revive una herida emocional que, aunque narrada en pasado sigue dejando marca.
“La pasión desvelada” dela autora Susana March conecta con una memoria ancestral y colectiva. El yo lírico pide “tu voz antigua”, un llamado a revivir una identidad perdida que se hunde en los orígenes del ser humano, transformando la evocación individual en una pasión del mundo.
En el poema “Al final de la tarde” para la autora Ernestina de Champourcín el transcurso del tiempo se refleja en imágenes de la naturaleza y en la certeza de que cuando todo ha pasado, el recuerdo se muestra como lo único vivido. Incluso aquello que “no fue” deja un rastro en la memoria, transformándose en una sonrisa nueva.
Cada verso que se encuentra en esta antología parece ser el eco de un pasado que se niega a apagarse del todo y se convierte en ese círculo alrededor del fuego del que habla Pelegrín: “un espacio donde la palabra poética convoca y reúne memorias dispersas. El recuerdo se transforma en imagen, metáfora y ritmo; no solo evoca lo pasado, sino que lo hace presente y lo resignifica.” (Pelegrín 1998, pág.8). Desde la evocación del frío natal que azotaba la ventana, hasta la delicada sombra de una caricia perdida, lo que late en estas palabras es la memoria viva. Según Alicia Genovese (2023) “otras veces, el yo se ubica en el espacio de la evocación y entonces aparecen imágenes de la infancia, aunque trastocadas por un universo imaginario o maravilloso.” En este sentido, en el poema “Noches de insomnio" de Vanesa Barrios, la memoria se ilumina en la quietud de la noche y la espera se convierte en un acto de fe y resistencia cuando el recuerdo de un ser querido sostiene el amanecer. En “Recuerdos”por la misma autora nos sumerge en una evocación más íntima: la voz poética conserva risas, gestos y enseñanzas, de una abuela, demostrando que el amor trasciende la partida y se refugia en la memoria sensorial. Del mismo modo, En sensaciones”, Barrios condensa en un haiku la idea de que el pasado habita también en la naturaleza: el viento, la tierra y las sombras se vuelven portadores de memorias antiguas, que laten en silencio bajo la superficie.
Por último, en “Esperaré”, de la misma autora, la esperanza se convierte en un refugio frente a la ausencia. Este poema nos habla de una memoria activa, que late en el presente y se prolonga hacia un reencuentro posible. Con su tono íntimo y su cadencia pausada, “Esperaré” amplía la antología hacia un territorio donde el recuerdo no solo preserva, sino que sostiene la ilusión de volver a compartir la vida con quien se ama.
En resumen, podría decirse que estas conversaciones íntimas entre voces poéticas construyen situaciones emocionales en las que el recuerdo se transforma en materia poética. Como se menciona en el libro “Entre libros y lectores” de Seppia, Etchemaite, & Rodríguez Bonati (2009, p.116): “la presencia de un yo poético se liga con la expresividad, pero no en el sentido de “hablar de lo que me pasa” sino como un hablar consigo mismo”. No se trata entonces de nostalgia vacía, sino más bien de una exploración de lo vivido que se vuelve presente al ser escrito.
Los recuerdos aquí adoptan múltiples formas: la figura de una abuela, un amor ausente, una cama vacía, el cuerpo que aún tiembla con ecos ancestrales, o el simple gesto de esperar con fe. Son escenas que perduran en el tiempo.
De esta manera, los poemas nos invitan a escuchar con la interioridad del oído, a sentir cómo la voz poética dibuja su letra en el espacio y a dejarnos envolver por la memoria que vibra en cada palabra. Como en la tradición oral, la poesía aquí es un acto de resistencia al olvido, una forma de permanecer y de reencontrarnos con aquello que nos constituye.
En definitiva, como complemento y como invitación, esta antología procura ser apenas el comienzo de un recorrido cuyo fin dependerá de sus lectores. Como siempre, ellos, ustedes, nosotros, somos quienes echamos a rodar nuestros recuerdos en cada poema, porque recordar es una forma de resistir al olvido. Cada poema abre una ventana al pasado, pero también ilumina el presente, recordándonos que la poesía no solo evoca lo que fue, sino que lo transforma y lo mantiene vivo. Leer estos versos es adentrarse en un viaje íntimo donde la memoria se convierte en palabra y la palabra en permanencia.