Ángeles Mastretta, escritora y periodista mexicana, quiso ser cantante de niña. Aunque nunca logró ese cometido, la música ha estado ligada de algún modo a su vocación literaria. Una canción de Agustín Lara es el título de su novela más conocida: Arráncame la vida, la cual también se hizo película. En "petit comité", rodeada de amigos y familiares, suele cantar a veces dicho tema. La difusión de la música también fue importante para que Mastretta aceptara un singular proyecto que Jorge Pantoja, entonces reportero de actividades culturales de la UNAM, le planteó en 1980, época en que la escritora fungía como directora del Museo Universitario del Chopo, la creación del Primer Tianguis de la Música, cada sábado de 11:00 a 15: 00 hrs. en el interior del recinto.
Bajo el entendimiento de que no existían recursos monetarios y de que el proyecto debería ser autogestivo, Mastretta impulsó ese primer tianguis hasta 1982, año en que deja la dirección del museo. Poco después comienza la grilla interna de los empleados universitarios que motivaría que el Tianguis saliera a la calle de Doctor Enrique González Martínez.
La necesidad de contar historias
Ángeles Mastretta (Puebla, 1949) estudió periodismo en la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y empezó a colaborar en el periódico vespertino Ovaciones. En 1974 recibió una beca del Centro Mexicano de Escritores para participar en un taller literario al lado de escritores como Juan Rulfo y Salvador Elizondo. En 1977 fue directora de Difusión Cultural de la ENEP Acatlán. En su obra asume una posición liberadora de la mujer oprimida que logra tener control de su destino. Gracias a esas obras, la novelista fundó y organizó grupos tales como Unión de Mujeres Antimachistas, en la Ciudad de México.
"Como tantos otros escritores, Mastretta llegó a la literatura a través del periodismo y de la casualidad. Un día, un editor que conocía le comentó que necesitaba a alguien que se dedicara a buscarle escritores. Ella, con treinta años y diez de periodismo, le dijo que lo que ella necesitaba era que alguien le publicara, y no buscar a nadie. No tenía un libro escrito, pero lo quería escribir y estaba segura de hacerlo. Dos años después, el libro Arráncame la vida se convertía en un verdadero éxito editorial. Por esta intensa historia centrada en una mujer atrayente y su relación de amor, pasión, rencor y odio con un cacique matón en el México postrevolucionario se le concedió el Premio Mazatlán de Literatura de 1985. Posteriormente fue traducida a catorce idiomas.
También ha publicado los libros de relatos Mujeres de ojos grandes, Maridos, Hombres de amores y La emoción de las cosas. En 1997, con su novela Mal de amores, fue la primera mujer en obtener el prestigioso Premio Rómulo Gallego, que en otras ediciones obtuvieran Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Javier Marías, Carlos Fuentes, Enrique Vila Matas o Roberto Bolaño. Todos ellos referentes de su forma de contar historias. Y también, según ha contado en alguna ocasión, Benito Pérez Galdós, Jane Austen. Isak Dinesen, Juana Inés de la Cruz, Borges y Cortázar, Balzac y Stendhal. En su obra abundan las mujeres de rompe y rasga, hembras que luchan por tener el control de su destino. Asegura que no escribe por el éxito ni por las ventas, sino por una necesidad vital de contar historias, de aclarar sus dudas, porque la hace feliz y además, por si fuera poco, le divierte". (Loff. It. Society Efemérides).