Cuartel del Primer Escuadron, Sala de Reuniones de Capitanes
—Entonces, por la presente, declaro está reunión ordinaria de los Trece Escuadrones de Guardias de la Corte, oficialmente abierta. Capitán General.
Impulsado por la teniente del Primer Escuadrón, Nanao Ise, el capitán del mismo escuadrón, Shunsui Kyoraku, dió un asentimiento antes de dar un paso hacia el frente.
—Siento molestar a todos cuando están tan ocupados. Hoy solo se trata de los reportes de los esfuerzos de reconstrucción, así que deberíamos terminar temprano.
Dió una amplia mirada alrededor de la sala de reuniones donde los capitanes y tenientes de cada Escuadrón estaban formados en hileras.
La recientemente reconstruida sala de reuniones se veía como nueva y estaba llena del aroma de madera fresca.
—Ah, el aroma de la madera es agradable, ¿no es así? Bueno, entonces, ¡te lo dejaré a ti, Nanao!
—Sí. Bueno, ahora, la primera orden del día…
Mientras daba vuelta a voluminosos documentos, Nanao comenzó a reportar la situación circundante a los esfuerzos de reconstrucción. A la par que escuchaba su voz, Kyoraku pensaba sobre los últimos tres años.
El daño más significativo sufrido dentro del Seireitei fue en el Primer distrito central, más comúnmente conocido como “Shino”, lo cual incluía el cuartel del Primer Escuadrón y un gran número de equipamiento administrativo.
Cómo excepción especial en tiempos de guerra, las vidas de la gente que evacuaron fueron salvadas por la apertura del Seijotokyorin, la colonia donde residía el personal de la Central 46. Sin embargo, lo que ellos vieron cuando regresaron al nivel del suelo después de la guerra, fue una superficie entera de tierra quemada agotando los propios límites de la destrucción. En medio de la escasez tanto de bienes como de mano de obra necesaria para reconstruir estructuras, y mientras todos estaban simplemente perdidos, fue Nayura Akamado, una de las sabias de la Central 46, quien fue la primera en hacer avances hacia los esfuerzos de reconstrucción.
Nayura se convirtió en una sabia al ser la sucesora de su padre, quien fue asesinado por Sosuke Aizen, cuando ella seguía siendo una niña. Ella también era la bibliotecaria de la Gran Biblioteca Espiritual donde todos los eventos e información dentro de la Sociedad de Almas son acumulados por obligatoriedad, ella también estudiaba cosas como el mundo humano y los Segadores de Almas con una actitud flexible. Todos los días ella buscaba una solución, preguntándose qué podía hacer para cambiar el estado actual de la antigua Central 46.
La oportunidad para ello surgió con el asalto de los Sternritter al complejo subterráneo del 46 Central. La mitad fueron asesinados, e incluso los que quedaron vivos fueron heridos en distintos grados. Aún si el cuerpo podía curarse, el miedo de atestiguar tales atrocidades no se podía disipar; los miembros fueron dimitiendo uno tras otro, ya que ya no podían aspirar a desempeñar su labor como órgano judicial supremo, tal y como lo habían hecho en el 46 Central antes de la guerra.
Pero en frente a esa situación, Nayura era optimista de que el cambio era ahora. Ella reprendió a los sabios abatidos, y en colaboración con Kyoraku, el Capitán Comandante de los Trece Escuadrones de Guardias de la Corte, lograron promulgar leyes temporales en rápida sucesión. Está joven alma no tenía miedo de avanzar y los sabios, inspirados por su pasión, comenzaron a cambiar poco a poco.
Luego de la guerra, Nayura estableció, antes que nada, una ley que simplificaba el procedimiento para obtener un permiso de viaje judicial. Este permiso de viaje judicial era un documento escrito que debía ser presentado al guardián de cada Puerta del Alma Pura cuando se entra al Seireitei desde el Rukongai. El permiso de viaje de la corte, que originalmente solo se podía obtener tras un complicado proceso que requería varias semanas, pasó a ser fácilmente accesible: ahora solo hay que seguir un sencillo procedimiento en la “oficina de gestión de registros de entrada especial” establecida frente a cada puerta. Consecuentemente, se volvió más fácil importar materiales desde el exterior del Seireitei, lo cual hizo posible dar la bienvenida a la gente del Rukongai como mano de obra. Además, la oficina especial de gestión de registros de entrada tomaba las huellas dactilares al tiempo que comprobaba el Reiryoku, y se extendía una invitación a la Academia Shino, un centro de formación para Segadores de Almas, a aquellos que demostrasen un talento prometedor. Los beneficios que esta ley había aportado a la Sociedad de Almas eran incalculables.
Con los recursos naturales y mano de obra disponibles, los esfuerzos de reconstrucción avanzaban rápidamente.
—Así concluye mi reporte. —Nanao se inclinó.
—¡Bien! —dijo Kyoraku mientras juntaba ambas manos frente a su pecho—. Hay otra buena noticia hoy…Ahora, por favor salgan y díganoslo con sus propias palabras.
Animados por Kyoraku, caminaron fuera de la fila con expresión nerviosa. Eran el teniente del Sexto Escuadrón, Renji Abarai, y la capitana del Treceavo Escuadrón, Rukia Kuchiki.