En el patio del Instituto Karakura, había un gran cerezo.
Justo al lado, estaba un tablón de anuncios donde se publicaba toda la información escolar: los resultados de los exámenes de ingreso, la asignación de clases para el nuevo curso, los resultados de las elecciones del consejo estudiantil y carteles para reclutar miembros para cada club.
Por eso, mis recuerdos más entrañables siempre están ligados a este cerezo.
Era el primer día de clases como alumna de segundo de preparatoria.
Miré el tablón de anuncios y busqué mi nombre entre las nuevas listas de clase.
Segundo año, clase dos, Orihime Inoue.
Estaba ordenado alfabéticamente, así que lo encontré enseguida.
Mi amiga Tatsuki, que también miraba el tablón a mi lado, me dio un golpecito en el hombro y susurró:
—¡Orihime, estás en la misma clase que Ichigo! ¡Qué bien! —sonrió Tatsuki.
Al alzar la vista, vi el nombre de la persona que amo y el delicado color rosa de los cerezos en flor.
Es primavera.
Han pasado aproximadamente cinco meses desde aquella batalla.
Ahora cursamos el segundo año de preparatoria.