La Lingüística Crítica surge como un proyecto intelectual que busca explicar cómo el lenguaje participa en la construcción y reproducción del poder, la ideología y las desigualdades sociales. Su desarrollo está estrechamente vinculado con la Lingüística Sistémico-Funcional de M. A. K. Halliday y, más adelante, con la Teoría de la Valoración (Appraisal Theory), desarrollada por investigadores como J. R. Martin y Peter R. R. White.
La lingüística crítica surge a finales de los años 60 y durante los 70 en el Reino Unido, en un contexto de fuerte debate intelectual sobre d esigualdad social, poder político y medios de comunicación, influencia del marxismo y la teoría crítica y la expansión de la educación superior.
El clima político británico de la época (crisis económica, conflictos laborales, tensiones ideológicas) llevó a varios lingüistas a preguntarse: ¿Puede el lenguaje reproducir relaciones de poder e ideología?
Surge en un contexto del generativismo (centrado en la forma e idealista), pero también en un ambiente cultural y académico con influencia del marxismo y de la teoría crítica, además de mostrar interés por el análisis del discurso mediático y político.
El núcleo inicial se forma en la University of East Anglia (UEA), a comienzos de los años 70. Allí coincidieron Roger Fowler, Gunther Kress, Bob Hodge, Tony Trew. Todos trabajaban o colaboraban en el Departamento de Lenguaje y Literatura de la UEA. Compartían interés por l a lingüística sistémico-funcional de M. A. K. Halliday, el estructuralismo, el marxismo, la teoría social crítica. La teoría de Halliday fue clave porque ofrecía herramientas para conectar gramática y función social. De hecho, Kress y Fowler estuvieron en el entorno académico londinense donde Halliday enseñaba. El consideraba la lingüística como un medio de conciencia social. Lenguaje y Control (1979) analizó artículos periodísticos británicos, discursos políticos y discursos institucionales para demostrar cómo la gramática naturaliza el poder. El proyecto se basó en la teoría marxista y en la idea de Althusser de la ideología como algo arraigado en las prácticas cotidianas. Fowler y sus colegas rechazaron tanto el distanciamiento estructuralista como el formalismo chomskiano, argumentando que la descripción lingüística sin análisis social era incompleta.
Por lo tanto, la Lingüística Crítica se opuso a la suposición de que la lingüística debía permanecer libre de valores. En cambio, insistió en que toda elección lingüística tiene motivaciones sociales e ideológicas. Esta perspectiva anticipó lo que posteriormente se convertiría en el Análisis Crítico del Discurso (ACD) .
En 1979 aparecen dos obras decisivas:
Language and Control (Fowler, Hodge, Kress, Trew)
Language as Ideology (Hodge y Kress)
Estas obras consolidan la lingüística crítica como corriente. Proponían que el lenguaje no es neutral, la gramática puede ocultar agentes (ej. voz pasiva), las noticias, textos escolares y discursos políticos construyen ideología, la prensa británica fue uno de sus principales objetos de estudio.
En los años 80 y 90, el grupo se dispersa académicamente: Kress se traslada a Australia y luego al Reino Unido, Hodge desarrolla la semiótica social, Fowler continúa trabajando en estilística crítica.
Este movimiento hacia Australia no fue casual, pues se estaba convirtiendo en un centro clave para la lingüística sistémico-funcional (LSF). M. A. K. Halliday se trasladó a Australia en 1976 para ocupar una cátedra en la University of Sydney. Esto fue decisivo porque ya había desarrollado la Lingüística Sistémico-Funcional en el Reino Unido.
En paralelo, emerge una segunda generación: Norman Fairclough (Universidad de Lancaster), Theo van Leeuwen (trabajando en Australia y Reino Unido) y Ruth Wodak (Viena). Aquí comienza a hablarse más de Análisis Crítico del Discurso (ACD) que de lingüística crítica.
Los lingüistas críticos consideraban que la lingüística dominante era formalista y descontextualizada, y que ignoraba la dimensión ideológica del lenguaje.
En los años 80 y 90, la Lingüística Crítica evoluciona hacia el Análisis Crítico del Discurso (ACD). El ACD amplía el enfoque, pues integra sociología y teoría social, incorpora análisis institucional, estudia el racismo, neoliberalismo, género, migración, etc. Además, considera no solo el texto, sino también la práctica discursiva y la práctica social. Fairclough, por ejemplo, combina a Halliday con Foucault y Gramsci.
El último eslabón de esta escuela que nace con la teoría de Halliday es conocida como teoría de la valoración, la cual surge en los años 90 dentro de la tradición sistémico-funcional australiana, principalmente con J. R. Martin y Peter R. R. White. Se desarrolla como una expansión sistemática de la metafunción interpersonal de Halliday. Analiza cómo los hablantes evalúan personas y acciones, expresan emociones, negocian posiciones ideológicas, se alinean o desalinean con otras voces y se estructura en tres grandes sistemas:
Actitud: afecto (emociones), juicio (evaluación moral), apreciación (valoración estética o social)
Compromiso (Engagement): monoglosia vs. heteroglosia, inclusión/exclusión de otras voces.
Gradación: intensificación, cuantificación.
Podemos entender la evolución así:
Halliday → Lingüística Crítica (años 70) → Análisis Crítico del Discurso → Integración con Teoría de la Valoración.
En términos teóricos, Halliday proporciona el marco funcional. La Lingüística Crítica introduce la dimensión ideológica explícita. El ACD amplía la dimensión sociopolítica, mientras que la Teoría de la Valoración sistematiza el análisis de la evaluación y la intersubjetividad.
Sin embargo, también hay que tener en cuenta que Kress unió sus esfuerzos con van Leeuwen para conectar la LC con el ACD a través del discurso multimodal. En este sentido, hay que prestar atención a Carey Jewitt (UCL Knowledge Lab), pues es la sucesora intelectual directa de Gunther Kress. Su trabajo actual se centra en cómo la interacción con tecnologías digitales (pantallas táctiles, realidad virtual) modifica nuestra forma de "entender" el mundo. La vanguardia de la lingüística va por estos derroteros.
Enlaces a artículos sobre las aplicaciones de la Lingüística Crítica:
La lingüística crítica y el estudio del sentido común por Alejandro Raiter (UBA)
Una evaluación crítica de la utilización del concepto de “transformación” por parte de la Lingüística Crítica por Rocio Flax (UBA)
Lingüística Crítica (LC) y Análisis Crítico del Discurso (ACD)
Lenguaje y control (Capítulo VI)