Terry Eagleton (n. 1943) es un influyente teórico literario británico, profundamente marcado por el marxismo y la filosofía continental. Discípulo de Raymond Williams, ha analizado el lenguaje no solo como herramienta de comunicación, sino como construcción social e ideológica. En sus obras —especialmente en Literary Theory: An Introduction (1983)— aborda cómo el lenguaje literario rompe con lo cotidiano para cuestionar las estructuras del poder y de la experiencia social.
Eagleton retoma la idea del formalismo ruso, especialmente Shklovsky y Jakobson, quien define la literatura como una “violación organizada del lenguaje ordinario”. Esta “desautomatización” o extrañamiento habilita que lo cotidiano se vea bajo nuevas luces, permitiendo un dominio más íntimo de la experiencia.
Resumen de la lógica:
Forma sobre contenido: lo literario no es vehículo de ideas, sino un ejercicio sobre el lenguaje mismo
Lenguaje que reflexiona sobre sí mismo: rompe normas comunicativas para reapropiar la experiencia del decir .
En Una introducción a la teoría literaria, Eagleton plantea cuatro maneras de entender la literatura:
Ficción.
Uso específico del lenguaje.
Discurso no pragmático.
Discurso valorado “exageradamente”
De estas, destaca: la literatura se distingue por cómo emplea el lenguaje, desafiando la norma para crear “rareza” o extrañamiento.
Este enfoque marca una diferencia clara: no todos los textos “raros” son literarios, ni toda literatura iguala a desvío lingüístico. De ahí la necesidad de historicizar y socializar las formas del lenguaje .
Aunque el formalismo destaca la forma, Eagleton no la considera aislada. Desde su perspectiva marxista, la forma literaria es un componente de la ideología y la superestructura. El análisis formal del lenguaje debe siempre situarse en su contexto social, histórico y político.
Eagleton enfatiza:
El lenguaje no es “un celofán” para las ideas, sino que forma constitutiva de las mismas y parte de la experiencia scribd.com.
Es necesario atender al artefacto lingüístico como tal, pero sin perder su dimensión material e ideológica .
Eagleton también ha criticado el postmodernismo y la deconstrucción, considerándolas formas de “alienación del arte del lenguaje”. En After Theory y The Illusions of Postmodernism censura la idea de que la lengua es neutral o meramente subjetiva, pues subestima su función histórica y política.
Además, destaca que:
El lenguaje posee una dimensión retórica con finalidad política —ya lo fue en la Antigüedad con la retórica y la poesía—, y no puede reducirse a mero discurso estético.
El postmodernismo niega absolutos, pero el lenguaje sigue siendo medio de construcción social del sujeto, de relaciones de poder y de ideología .
En trabajos más recientes como How to Read a Poem y The Event of Literature, Eagleton renueva el foco en la materialidad del lenguaje: la textura, el ritmo, la retórica como experiencia de significado. Subraya que, incluso en la crítica cultural, no debe perderse el análisis formal, porque sin él el lenguaje se vuelve “instantáneamente legible y superficial” .
Una de las contribuciones más influyentes de Terry Eagleton es su relectura de la literatura desde una perspectiva marxista. Para Eagleton, el lenguaje literario no puede analizarse al margen de su producción material ni de las condiciones ideológicas de su circulación. Esta visión está desarrollada especialmente en obras como Marxism and Literary Criticism (1976) y Criticism and Ideology (1976).
Eagleton sostiene que toda literatura es ideológica, no por transmitir ideas políticas explícitas, sino porque participa en la producción simbólica de sentido dentro de una sociedad de clases. El lenguaje literario no es neutral: refleja, distorsiona o subvierte la ideología dominante.
“La literatura es ideología en tanto configura imaginarios sociales y reproduce o resiste formas de conciencia” (Criticism and Ideology, 1976).
La obra literaria, para Eagleton, es un campo de lucha ideológica: los conflictos de clase se inscriben en la forma misma del texto —en su estilo, su estructura narrativa, sus silencios y contradicciones—, no solo en su contenido temático.
Inspirado por Althusser y la teoría marxista estructural, Eagleton interpreta el lenguaje como un sistema históricamente determinado que participa en la “interpelación ideológica”. La literatura, entonces, no solo representa el mundo, sino que construye sujetos en su interior. Por eso, el análisis formal del lenguaje debe siempre atender a las relaciones de producción simbólica.
En Marxism and Literary Criticism, escribe:
“El marxismo no reduce el arte a una función económica, sino que lo entiende como una práctica material e ideológica concreta, mediada por el lenguaje y las formas estéticas”.
Eagleton critica las tendencias críticas que separan el análisis del lenguaje literario de las condiciones sociales que lo producen. Para él, la belleza formal no puede desligarse de las condiciones materiales de su producción. Incluso el lenguaje más “abstracto” o experimental forma parte de una práctica social: está marcado por tensiones históricas, conflictos de clase, intereses de poder.