Comenzó su carrera como docente de la Universidad de Buenos Aires y como becario del Conicet. Desde 1987 está a cargo de las materias Sociolingüística, Psicolingüística I y II. Especialista en Análisis del discurso, investiga actualmente la relación entre lenguaje e ideología en la comprensión de textos.
Ha escrito numerosos artículos y libros y ha difundido sus ideas en cursos y conferencias en Universidades en el país y el extranjero. Entre sus libros más importantes se encuentran Lingüística y Política, Lenguaje y Sentido Común (2003, Biblos) o Sujetos de la lengua (2004, Gedisa). Sus artículos sobre Voloshinov y la Lingüística Crítica son de los más importantes publicados en el continente americano sobre la relación entre ideología y lenguaje.
Ha creado una escuela de análisis del discurso en la UBA de donde han emergido importantes nombres que están desarrollando su trabajo en diferentes universidades como la propia UBA, la UNSAM, la UNIPE o la Universidad Nacional de Hurlingham.
Lingüística y política (1999) es un libro decisivo dentro de la tradición crítica argentina porque articula, con una claridad poco frecuente en la bibliografía hispánica, una tesis central: toda práctica lingüística es una práctica política, y toda teoría del lenguaje implica necesariamente una posición ideológica. Alejandro Raiter, formado en la lingüística estructural y en el análisis del discurso, pero profundamente influido por la sociología crítica y por la tradición marxista latinoamericana, construye en este libro una reflexión sistemática sobre la relación entre lenguaje, poder y conflicto social, situando la lingüística dentro del campo más amplio de las ciencias sociales.
El libro parte de una crítica frontal a la idea de que la lingüística pueda ser una disciplina neutral o puramente descriptiva. Para Raiter, la neutralidad es una ficción ideológica que oculta las condiciones materiales de producción del discurso y las relaciones de dominación que atraviesan toda interacción comunicativa. Desde esta premisa, el autor revisa las principales corrientes lingüísticas del siglo XX —desde el estructuralismo hasta la pragmática y el análisis del discurso— mostrando cómo cada una de ellas, aun cuando no lo explicite, adopta una determinada concepción del sujeto, de la sociedad y del poder. Esta lectura crítica se inscribe en una tradición que dialoga tanto con Volóshinov y la lingüística soviética como con la sociolingüística crítica europea y con los desarrollos latinoamericanos del análisis del discurso.
Uno de los aportes más originales del libro es la insistencia en que el lenguaje no solo refleja relaciones sociales, sino que participa activamente en su reproducción y transformación. Raiter analiza cómo las instituciones —la escuela, los medios de comunicación, el Estado— producen discursos que naturalizan jerarquías sociales, legitiman desigualdades y configuran modos de percepción del mundo. En este sentido, el libro se sitúa en la línea de la glotopolítica latinoamericana, pero con un énfasis particular en la dimensión material de las prácticas discursivas: el lenguaje es una forma de acción social, una herramienta de intervención y un espacio de disputa.
El texto combina reflexión teórica con análisis empíricos, especialmente en torno al discurso político y mediático argentino de los años noventa. Raiter muestra cómo las estrategias retóricas, las elecciones léxicas y las formas de enunciación no son meros recursos estilísticos, sino mecanismos que construyen sujetos, definen problemas públicos y orientan la acción colectiva. Esta perspectiva permite comprender el discurso político no como un conjunto de mensajes, sino como un campo de lucha simbólica donde se negocian sentidos, identidades y legitimidades.
Metodológicamente, el libro se caracteriza por una articulación rigurosa entre teoría lingüística, sociología crítica y análisis del discurso. Raiter rechaza tanto el formalismo abstracto como el empirismo ingenuo, proponiendo en su lugar una lingüística situada, capaz de explicar cómo las prácticas discursivas se inscriben en procesos históricos concretos. Esta posición lo convierte en una figura singular dentro de la lingüística argentina, más cercana a la tradición materialista que a los enfoques descriptivos dominantes en la región.
En conjunto, Lingüística y política es una obra que redefine el lugar de la lingüística dentro de las ciencias sociales latinoamericanas. Su importancia radica en haber formulado, con precisión conceptual y con una fuerte base empírica, una teoría del lenguaje como práctica social atravesada por relaciones de poder. La edición original de 1999 consolidó a Raiter como uno de los principales representantes del análisis crítico del discurso en Argentina y sigue siendo un texto de referencia para comprender la articulación entre lenguaje, ideología y política en el contexto latinoamericano.
En su libro Lenguaje y sentido común. Las bases para la formación del discurso dominante, Raiter estudia las relaciones que existen entre le uso del lenguaje cotidiano, la fijación de sistemas de creencias y la existencia del sentido común, entendidos como un conjunto de conocimientos que nos guían y condicionan en nuestra conducta cotidiana, a la vez que determinan qué podemos decir y cómo podemos entender lo que nos dicen. El autor examina las tensiones que existen dentro de una comunidad lingüística al diferenciar el funcionamiento individual del funcionamiento social: todos utilizamos el mismo dialecto pero no todos poseemos los mismo significados para ejercer los mismos roles sociales. Sin embargo, esto no sólo no impide la comunicación lingüística sino que le otorga un orden. Claro que este orden comunicativo impone una clasificación del mundo en el que no todos los hablantes somos iguales, aunque debamos mantener la ilusión de que lo somos y de que nos podemos entender razonablemente entre todos. Esto implica que el sentido común no sólo puede ser incoherente e incongruente para poder funcionar. Las incoherencias en el uso lingüístico son consecuencias de la presencia de un discurso dominante, que impone las referencias, lo que puede o no decirse y cómo debe ser dicho, pero no impone los valores positivos o negativos que pueden tomar. En suma, una obra necesaria para comprender por qué no todos entendemos lo mismo aunque recibamos los mismos mensajes y por qué no todos podemos decir "lo mismo" aunque algún diccionario y gramática nos lo quiera asegurar.