El teatro es un lugar para expresarse libremente y experimentar el placer de crear probando nuevos caminos. Representar es jugar a ser otros, es permitirse explorar lo diferente a uno mismo. Desde el teatro, se desarrolla la imaginación y la fantasía para no perder nunca la capacidad de asombro y juego. El juego dramático permite a quien lo lleva a cabo apropiarse de los recursos expresivos, trabajando sobre el cuerpo y desde el cuerpo, y manteniendo siempre viva una actitud ludica. Elegir hacer teatro es optar por una nueva forma de ver y encarar la vida.