Orientación Cognitivo Conductual
La terapia cognitivo-conductual es un enfoque terapéutico que ayuda a comprender cómo nuestros pensamientos, emociones y conductas se relacionan entre sí. A partir de ese entendimiento, se trabaja en identificar patrones que generan malestar y en desarrollar herramientas prácticas para afrontar las dificultades cotidianas de una manera más saludable y consciente.
(Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares)
EMDR es un tipo de abordaje que ayuda a procesar experiencias difíciles o traumáticas que quedaron atascadas en el sistema nervioso. Cuando vivimos algo muy intenso, el cerebro a veces no logra elaborarlo del todo y ese recuerdo sigue generando malestar en el presente. A través de estimulación bilateral (movimientos oculares, sonidos o golpecitos alternados), EMDR facilita que el cerebro reprocese esos recuerdos, disminuyendo así su carga emocional.
El abordaje bioenergético en psicología entiende que las emociones, los pensamientos y el cuerpo están profundamente conectados. Parte de la idea de que las experiencias emocionales —especialmente el estrés y los conflictos no resueltos— se expresan y se almacenan en el cuerpo en forma de tensiones musculares, posturas rígidas o bloqueos en la respiración.
La meditación como práctica dentro del espacio no busca "dejar la mente en blanco", sino aprender a relacionarse de otra manera con la experiencia interna, promoviendo mayor presencia y bienestar.