Sepan que la mitología Griega me tenía fascinada, yo hacía dibujos sobre ella y pasaba horas viendo en las enciclopedias y libros de mi casa a su Diosa alada, la que estaba sobre una barca, su Diosa del mar. Desafortunadamente y sin darme cuenta poco a poco se volvió uno de esos sueños que fui olvidando con el paso del tiempo... En mayo del 2018 en una pausa a la cotidianidad, la vida me llevo a París (han de saber que es el viaje que más he vivido como turista), y afortunadamente el paseo dictaba sin chistar la visita al Museo de Louvre, entrar ahí fue a cada paso darme cuenta que a dónde menos quería llegar era a su famosa Monalisa, me impresionaban los detalles, las magnitudes, texturas, extravagancias del resto del museo, y entraba a salas llenas de mármol (donde me quedaba a propósito más tiempo), y en una vuelta apresurada rumbo a una sala que señalaba el camino donde mi mami y Jesús iban caminando para llegar a La Monalisa tropecé con el más feliz accidente del día, del viaje, casi de la vida, unas lagrimas salieron sin control, venían directamente desde mi nostalgia, no sé aún si por la emoción de verla o por haber abandonado ese sueño, pero ahí estaba mi yo de 8 años absorta por la magnificencia de La Samotracia, ¡mi sueño de chiquita se volvió realidad! Estaba frente a mí la espectacular Victoria alada de Samotracia, sus imperfecciones complementan y resaltan su belleza, y para mí representan (desde siempre) la fortaleza y la libertad...
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MI CIUDAD FELIZ.... Hay amoríos interminables que nacen con sitios como esta ciudad, intensa y fría, cálida y pacífica... tantas tonalidades se funden en cada estación.... esta ciudad con mar, con infinita libertad y amor... GRACIAS Mar del, por existir