Los hombres, mujeres y niños pasan todos los días pegados a sus teléfonos móviles y revisando sus cuentas de redes sociales. No me malentiendan. Me encanta la tecnología. Me encanta la practicidad y la ayuda que brindan las numerosas aplicaciones de mi teléfono, un banco de información del tamaño de mi bolsillo. Sin embargo, también me encanta poner mi computadora en modo de hibernación y salir a pasear con mi perro, reunirme y charlar con amigos, conocidos y extraños, algunos de los cuales se han convertido en mis amigos.
Como pasa con muchas otras cosas en la vida, la moderación en nuestro mundo digital debe ser el distintivo de una relación sana con la tecnología. Muchos se están convirtiendo en esclavos de los dispositivos que supuestamente deben liberarlos porque nos dan más tiempo para vivir la vida y la gente que amamos. En vez de eso, estamos bombardeados constantemente por tonos, timbres y zumbidos que nos alertan sobre mensajes que nos sentimos obligados a ver y responder inmediatamente.
“La mayoría de las personas revisan sus celulares 150 veces al día, o cada seis minutos” “Y los jóvenes envían en promedio 110 mensajes de texto al día”. “El 46 por ciento de los usuarios de teléfonos inteligentes ahora dicen que no podrían ‘vivir sin sus dispositivos’”.
¿Has visto alguna vez estas escenas?
• Parejas jóvenes que salen a cenar y sacan sus teléfonos para revisar mensajes, correos y redes sociales incluso antes de leer el menú, y los ven en repetidas ocasiones durante la cena.
• Personas que salen a comprar y viajeros formados en una fila, gente que cruzan calles concurridas, incluso ciclistas y conductores cuyos ojos están puestos en sus teléfonos en vez de sus alrededores.
• Niños pequeños en carros que juegan con un dispositivo digital —que quizá es de sus padres o incluso suyo— en vez de observar y aprender del mundo que los rodea.
• Gente que camina en la calle mientras ve su móvil, chocando entre sí, tropezándose o golpeándose con obstáculos.
Ante estas situaciones nos preguntamos, “¿Qué es lo que de verdad importa?” en la vida. “pasamos demasiado tiempo haciendo cosas que en realidad no nos importan”. El acceso casi universal a la tecnología digital, que comienza en edades cada vez más tempranas, está transformando la sociedad moderna de formas que pueden tener efectos negativos en la salud mental y física, el desarrollo neurológico y las relaciones personales, sin mencionar la seguridad en las carreteras y aceras.
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Preguntas (2):