En la leyenda del rey Arturo, Lancelot fue el más valiente, esforzado y fiel de los caballeros. Pero una debilidad lo llevó a perder la más importante de sus batallas.
Como todas las historias europeas que conocemos provenientes de la Edad Media, no está comprobada plenamente la existencia ni los hechos de la Leyenda del Rey Arturo. Muchos eruditos han rastreado los orígenes de estos personajes, dejándonos variadas versiones.
Sobre Lancelot, en las primeras narraciones de la leyenda artúrica no aparece, pero en 1170 d.C., cuando el poeta francés Chrétien de Troyes lo presenta por primera vez, en su obra Érec et Énide, no da muchos detalles de su pasado, como si ya fuera conocido. De todos modos, la versión más creíble refiere que se trata de la personificación de un héroe celta llamado Lenleoc, que aparece en el relato galés llamado Culhwch y Olwen.
Pero centrándonos en la historia más difundida sobre Lancelot, sabemos que tuvo un origen noble, siendo hijo del rey Ban de Benoic. Pero quien realmente lo cría es la misteriosa Dama del Lago, por lo que es llamado Lancelot del Lago. Ella lo educa como un caballero, y a la edad de quince años parte para servir al Rey Arturo.
Pronto se convierte en su más fiel y aguerrido caballero, llevando a cabo grandes hazañas. Arturo le encomienda la misión de escoltar a su esposa, la reina Ginebra. Pero cuando surge el amor entre ambos, el hasta ahora incondicional amigo de Arturo, no puede resistirse. De este modo, traiciona a su rey, lo que desatará una serie de trágicos acontecimientos.
Posteriormente, debe rescatar a Elaine, hija del rey Pelles. Pero ella se enamora locamente de él, y cuando Lancelot se niega a ceder a sus deseos, ella, mediante un hechizo, se hace pasar por Ginebra para seducirlo. Cuando él descubre el engaño, la abandona, pero de esta unión pasajera nacerá Galahad, quien se convertirá en un famoso caballero.
Ginebra rechaza a Lancelot cuando conoce su aventura con Elaine. Pero Arturo se entera de la traición, y los castiga, condenándola a ella a la hoguera y a él al destierro. Lancelot decide rescatarla y regresa, enfrentándose a sus antiguos amigos y al rey, creando una división en el reino.
Finalmente, cuando Arturo muere a manos de su traidor sobrino Mordred, Lancelot y Ginebra, arrepentidos de sus actos, se convierten en monje y monja respectivamente, permaneciendo recluidos hasta su muerte. Será Galahad, el hijo del pecado de Lancelot, quien reivindique su nombre. Siendo alguien puro y de nobles sentimientos, se convertirá en uno de los mejores caballeros de estas leyendas.