El turismo en las Islas Galápagos comenzó a crecer en el siglo XX. Esto fue un resultado de que se mejoró el transporte y los viajes a las islas se volvieron más accesibles. Antes, solo científicos y exploradores visitaban el archipiélago por su biodiversidad única. Con el paso de los años, llegaron más turistas y se crearon hoteles, cruceros y los tours de vacaciones. Este crecimiento trajo el desarrollo económico, pero también aumentó la presión sobre los ecosistemas frágiles de las islas. Hoy, las islas enfrentan el reto de equilibrar su historia de conservación con las nuevas demandas del turismo moderno.