LAMP nace desde la experiencia que tuve de niña en casa de mi abuelita.
En su casa había un cuadro decorativo con un versículo bíblico: Isaías 41:10, cuando estaba aprendiendo a leer ahí me gustaba practicar, lo leía una y otra vez
porque ahí estaba a la vista y sin darme cuenta lo memoricé.
Esta palabra de Dios me ha acompañado durante toda mi vida y deseo que los versículos que sean compartidos por medio de LAMP se queden grabados en las personas que los lean para que los acompañen y reconforten durante toda su vida.
¡La palabra de Dios es viva y eficaz!