Esta instalación performática trata sobre las fiestas de nuestra cultura. Trabaja sobre el excedente de creación de “23.59”, obra del Grupo Lalala, de ahí su título “Un minuto para las doce”. Está performance crea sobre lo que sobra de una creación, como las sobras de una fiesta. Toma las pruebas y posibilidades que quedaron fuera de una obra que se pregunta: ¿Qué celebramos? ¿Cómo festejamos? ¿Qué sucede entre aquello que se espera que suceda y lo que realmente ocurre?. Es un compost de materialidades que superpone planos sonoros, lumínicos, físicos, para generar un sentido abierto en el espectador.