La historia de la flauta se remonta a la prehistoria. Ejemplos antiguos incluyen flautas hechas de huesos de animales, como la flauta de Hohle Fels, que data de hace más de 35,000 años. Estas primeras flautas eran instrumentos rudimentarios con agujeros perforados que producían diferentes tonos.
En la antigüedad, civilizaciones como la egipcia, china, griega y romana desarrollaron flautas de madera y caña que se utilizaban en rituales religiosos y celebraciones
Durante la Edad Media y el Renacimiento, la flauta evolucionó hacia diseños más complejos como la flauta dulce, ampliamente utilizada en la música de cámara. Más tarde, en el siglo XVII, surgió la flauta traversa, que adquirió popularidad en la música barroca y clásica. Finalmente, Theobald Boehm revolucionó el instrumento en el siglo XIX, desarrollando un sistema de llaves que mejoró la precisión y el rango tonal, dando lugar a la flauta moderna.