Esta revista surge del interés conjunto por escribir y discutir ciertos aspectos de la realidad, con miras a intentar entenderla y caracterizarla. Consideramos fundamental que, para cambiar la realidad, primero uno debe tratar de entenderla, en sus diversos aspectos y matices constitutivos. Nuestra principal herramienta para tal propósito será la crítica de la economía política.
Sartre, en un pasaje bastante conocido de Crítica de la razón dialéctica, sostenía que no ha habido, desde Marx hasta la fecha, una teoría que supere al materialismo histórico en su explicación de las dinámicas del capitalismo. Bajo este concepto, el marxismo seguirá estando vigente mientras el capitalismo siga existiendo. Es importante, para nosotros, sostener esta premisa fundamental, sobre todo en tiempos en donde el marxismo es vilipendiado, bastardeado, caracterizado de antiguo, eurocéntrico, positivista, historicista, economicista, determinista, etc., etc., etc. En una época en donde predomina el posmodernismo (con sus teorías de los juegos lingüísticos, las metanarrativas, la fragmentariedad, la ubicuidad del poder, el simulacro, el fin del hombre, el fin de la historia, el fin del trabajo, el fin del arte, entre tantos otros “finales”), deseamos defender, dentro de lo posible, una teoría que piense la totalidad del ser social, que se preocupe por los movimientos reales de la historia, por la materialidad concreta de la existencia de la humanidad, una teoría que nos incite, con la mayor de las fuerzas posibles, a la acción, a la lucha más encarnizada por la superación del capital. Esa teoría no es otra que el materialismo histórico.
Como ya hemos establecido, el propósito de esta revista es discutir ciertas cuestiones que nos parecen acuciantes, siempre dentro del estrecho (o amplio) marco (depende desde dónde se lo vea) del marxismo y de la oposición a cualquier gobierno burgués, sea este nac&pop o ni muy nac- ni muy pop-. Nuestros aportes vendrán de esta posición de intransigencia respecto de las distintas variantes burguesas, por más que tales expresiones se maquillen de izquierda o progresismo.
Intentaremos no caer en visiones cuadradas y mecánicas de una realidad móvil y que presenta, usualmente, dinámicas imprevisibles. Pero, ante todo, nuestro esfuerzo se dirige hacia la emancipación de la clase obrera y hacia la construcción de un mundo mejor, sin explotadores ni explotados.
Proponemos, entonces, revitalizar ciertas discusiones del siglo pasado que se dieron en los cenáculos de la izquierda (y que, a nuestro criterio, aún no han sido cerrados completamente) e intentar brindar ciertas directrices para la caracterización del presente.
De este modo, la disposición de la revista contendrá: notas que discutan la coyuntura (nacional e internacional); notas teóricas sobre diversos temas; entrevistas; y, si todo sale acorde a lo planeado, una sección cultural, que podría contener desde reseñas literarias/musicales/cinematográficas, ensayos sobre problemáticas pertinentes a la cultura, hasta cuentos, poemas y crónicas.
La idea es que esta revista sea lo más amplia posible, que reciba la mayor cantidad de ideas provenientes de distintas corrientes teóricas, ideológicas o inclusive partidarias, extendiendo nuestra invitación a los militantes agrupados. Y en esto podemos decir que presentamos cierta coherencia: los editores sostenemos ideas profundamente distintas sobre el mundo, a pesar de que existan acuerdos fundamentales. De este modo, hacemos un llamado a todos aquellos que deseen contribuir, de cualquier forma, a la construcción de este proyecto, con obvia casa matriz en Filosofía y Letras, pero que busca (y creemos está logrando) trascenderla.
Como último punto, debemos referirnos al título de esta revista.: La conspiración de los iguales. En 1796, dos años después del guillotinamiento de Robespierre y los jefes jacobinos y el subsecuente Termidor, un grupo de descontentos y faltos de dirección política real tras la caída de la dictadura jacobina se nuclearon alrededor de un hombre: un tal Gracchus Babeuf, para muchos el primer comunista real de la historia, el primero en señalar la centralidad del proletariado en el proceso revolucionario. Aparentemente, Marx lo definió de esta manera y el propio Lenin se remontó a él para elaborar su teoría del Partido de Vanguardia y el Arte de la Insurrección, entre tantas otras cosas. Cuando el Directorio prohibió la organización de Babeuf y los suyos, estos decidieron armar un Directorio secreto, subterráneo, cuyo propósito era, eventualmente, hacer un golpe de estado que restaurara la Constitución jacobina de 1793 como modelo transitorio en el camino hacia una sociedad comunista. Por supuesto, esta era una empresa condenada al fracaso desde el principio: apenas eran unos cuantos locos con ambiciones insurreccionales, con poco apoyo en las masas, y que fueron, finalmente, traicionados por uno de sus contactos en el Ejército. De más está decir, la represión fue salvaje: la organización fue desbandada y sus principales jefes, Babeuf y Darthé, ejecutados en la guillotina.
En cierto sentido, esta revista es una suerte de pequeño Directorio. Nuestra esperanza es que aquí puedan abrevar todos aquellos que deseen discutir y contribuir al enriquecimiento de la teoría marxista. Reconocemos que esta revista podría llevar como subtítulo La conjura de los necios, como la famosa novela de John Kennedy Toole. Esta empresa podría no ser más que el inútil deseo de un par de necios. Sin embargo, el llamado “primer comunista de la historia”, Gracchus Babeuf, también fue un necio, uno de tantos.
Los editores