LA IMPORTANCIA DE LA FASE PREANALÍTICA Y LA TOMA DE MUESTRAS EN EL LABORATORIO CLÍNICO EN LA ACTUALIDAD
Autor: Dr. Fabricio
La calidad de un resultado de laboratorio no solo depende únicamente de la tecnología utilizada, ni del nivel de experiencia del personal, comienza mucho antes, comienza en la fase preanalítica. Esta etapa, que abarca desde la preparación del paciente, toma de muestra y hasta el transporte y conservación de la muestra, sin embargo, a menudo esta etapa es subestimada, pese a representar el mayor porcentaje de errores dentro del proceso diagnóstico.
En mi opinión, la fase preanalítica y la correcta toma de muestra son tan importantes como el análisis mismo, y por ello merecen mayor atención, capacitación y estandarización. Estoy totalmente de acuerdo con que las universidades deben enfocarse en fortalecer esta etapa, en las asignaturas correspondientes, así también ya en la etapa profesional importante los cursos de capacitación sobre esta etapa, pues no se debe olvidar que es fundamental para garantizar resultados confiables y que el medico depende que tome decisiones adecuadas y que el paciente reciba un tratamiento oportuno y certero.
Uno de los argumentos radica en que la mayoría de los errores en el laboratorio clínico se originan antes del análisis. Problemas como mala identificación del paciente, ayuno inadecuado, uso incorrecto de tubos, hemólisis o tiempos prolongados de transporte pueden distorsionar los resultados. Estos fallos son evitables con procesos rigurosos desde el inicio al personal encargado.
Otro argumento es que una toma de muestra correcta protege al paciente y optimiza los recursos del sistema de salud. Un procedimiento bien ejecutado evita pinchazos repetidos, reduce costos por pruebas innecesarias y disminuye la ansiedad del paciente. Además, fortalece la confianza entre el paciente, el personal clínico y el área de laboratorio.
En conclusión, la fase preanalítica y la adecuada toma de muestra son pilares esenciales del laboratorio clínico y por tanto, deben ser reconocidas y fortalecidas. Ignorar su importancia es arriesgar la calidad del diagnóstico y comprometer la seguridad del paciente. Invertir en formación, control y buenas prácticas es, sin duda, una necesidad urgente para garantizar un servicio de salud más eficaz y confiable.