UNAS LETRAS PARA LA INCERTIDUMBRE
UNAS LETRAS PARA LA INCERTIDUMBRE
Un escolio y un descargo ante el panorama reciente.
publicado el 20/11/23
Los eventos del pasado domingo 19 de noviembre ya no son sorpresa para nadie. Tampoco lo es que el frente de La libertad Avanza, encabezado por la fórmula Milei-Villarruel, va a hacerse cargo de la dirigencia política y administrativa de la Argentina a partir del próximo 10 de diciembre. Las cosas para decir al respecto son muchas; las energías para ponerlas en palabras, pocas. Sin embargo, frente a un futuro territorio social por completo inexplorado (e inesperado) tanto para la vieja militancia como para la nueva; tanto para la población que ya vivió los tiempos de la dictadura, el menemismo, o el 2001, así como para quienes esas cosas no son más que un capítulo histórico a no pasar por alto, urge como nunca reforzar nuestras convicciones y determinar cuál es el lugar que nos corresponde frente a lo que viene.
La victoria de La Libertad Avanza comporta uno de los inverosímiles más gruesos de nuestros cuarenta años de democracia. No sólo porque será legitimado en el poder mediante métodos democráticos un grupo de personas que descree abiertamente de la democracia, sino porque además fueron desestabilizados de manera definitiva todos los suelos que durante estos años creímos como comunes. El respeto hacia nuestro pasado, la memoria activa respecto a él, y las luchas inagotables que nos hacen hoy un país de conquistas sociales como pocos hay en el mundo se ve todo ahora puesto en discusión como nunca lo imaginamos, pero como estoy seguro que vamos a ver.
Lo cierto es que lo que se dirimió anoche no fue, como algunos dirigentes políticos intentaron decir en aras de calmar la desesperanza de la gente, los dos modelos de país con los que Argentina afrontaría su futuro; esto no fue como en el 2015 (o incluso el 2019, pasando por alto muchas cosas), donde se debatieron diferencias de nivel macro respecto a la administración estatal. Anoche prevaleció como ganadora una fórmula política cuya bandera de campaña fue la activa destrucción de décadas enteras de esfuerzo y sacrificio de los argentinos.
Porque si algo nos enseña el internet es que nada que se libere dentro de él -tanto para bien como para mal- puede desaparecer. Contrario a todo lo que dijo en tan solo los últimos treinta días de campaña, La Libertad Avanza ofreció al país el arancelamiento de la educación pública, la privatización de la salud igualmente pública, la privatización de empresas nacionales (véase YPF), una dolarización imposible sostenida además por los ahorros de los argentinos (corralito, ahí vamos!), la posibilidad de que los padres puedan desentenderse de sus responsabilidades económicas para con sus hijos, la penalización de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, la clausura de los espacios de Educación Sexual Integral en las escuelas, la desestimación del terrorismo de estado en las últimas dictaduras militares, la venta libre de armas, la venta de órganos como "un mercado más", y muchas cosas más que mi memoria, quizá por agotamiento o por defensa propia, no puede o no quiere ya recordar.
Ahora, todo sea dicho, sería imposible no reconocer de dónde salió todo el caudal electoral que ha decidido acompañar con su voto a la fórmula libertaria. Nuestro país atraviesa un momento oscuro signado por índices de pobreza e inflación demasiado altos, y con toda la razón o el derecho del mundo, Argentina votó con la esperanza de salir adelante y de poder llevarse a la boca algo de comer a fin de mes. Porque al final de cuentas, si algo nos demuestra el resultado de esta pasada noche, es que pase lo que pase la pesa de mayor valor en la balanza será siempre la económica. Creo, sin embargo, que si bien estos últimos años de gestión nacional (iniciados por la deuda multimillonaria de Macri en 2015 hasta la incompetente gestión albertista de hoy) no dieron la talla y agudizaron todos o casi todos los problemas que habían venido a solucionar, la salida que ahora se nos pone adelante supone sucederle el poder a una fuerza que ha demostrado completo desconocimiento de las funciones del estado, que ha dejado bien en claro que no conoce siquiera superficialmente su carácter, y que anunció a todas voces que su plan y proyecto se basa en "reventarlo todo".
A partir de ahora, a la clase política de todos los frentes les espera una profunda reflexión y autocrítica de cara a este futuro próximo. ¿Qué lugares ocupará este peronismo en retirada? ¿Qué va a pasar con el Pro, o con aquellos sectores que se abrieron después de la alianza libertaria, ahora que la misma ganó la elección? ¿Qué rol van a ocupar las fuerzas políticas emergentes y la izquierda de cara a este próximo panorama? Pero en todo caso, lo que resta preguntarnos ahora sería ¿Qué significa, entonces, el ingreso de La Libertad Avanza a la casa rosada el próximo 10 de diciembre?
Significa que Argentina será gobernada por personas que se abanderaron en el odio, y que hicieron de la destrucción nociva del otro su lema de campaña. Significa que esa misma gente, sin tener la más mínima de las experiencias en la gestión estatal, va tomar decisiones en todos los campos administrativos que nos repercutirán a todos. Significa que el legado de madres y abuelas de plaza de mayo va a ser puesto en duda, mientras se celebra y festeja a los represores genocidas y a Margaret Thatcher. Significa que miles de personas, con un profundo odio reprimido, van a sentirse ahora legitimadas por un gobierno que piensa como ellos y van a poblar las calles con más prepotencia que nunca. Significa que las luchas y conquistas de las mujeres, el colectivo LGBTQ+ y de las disidencias van a peligrar a tan poco tiempo de sus realizaciones, y que estas mismas personas van a estar en peligro. Significa que, así como se desdijeron de todo lo dicho en campaña para abiertamente mentirle a sus electores, el próximo gobierno no tendrá el menor inconveniente en mentir. Significa, en definitiva, la más total de las incertidumbres de cara al futuro; significa el no saber qué es lo que viene y qué es lo que va a pasar en todos los niveles de nuestra vida.
En tiempos como estos es difícil mantenerse del lado de la esperanza. Pero hoy, más que nunca, nos queda un único camino: el de seguir unidos. Con la fuerte convicción -y temor, porque somos humanos y tener miedo es lo más natural del mundo- de que juntos vamos a poder hacerle frente a todo lo que estos próximos cuatro años nos deparen, desde este blog insignificante, desde la militancia, y desde la vida misma, no dejemos de caminar estos caminos que los 40 años de la democracia demostraron como lo más importante de todo.
Porque la oscuridad quizá nos gobierne, pero como dijo cierto escritor que nunca falta a mi lado, al final la democracia nos refutará a todos espléndidamente.
Estudiante de letras y proyecto de escritor. Es parte del colectivo de escritores Letras&Poesía, integrante del comité editorial de la Revista Rabiosa y miembro del Centro de Estudios Teórico Literarios (CEDINTEL). A veces se olvida de respirar.
INSTAGRAM: @alejandrokosak