SOBRE LA XV BIENAL DE ARTE JOVEN
SOBRE LA XV BIENAL DE ARTE JOVEN
Mención de honor y algunas reflexiones.
publicado el 24/09/24
La semana pasada se desarrolló la XV Bienal de arte joven, bajo organización de la Universidad Nacional del Litoral. En la categoría Letras, tuve la suerte de presentarme y obtener una mención de honor con mi cuento Palabras abiertas y los poemas El poemador, Los días náufragos y Arte poética.
Es la primera vez que participo de este evento. La edición anterior, de 2022, me encontró sin mucha experiencia en la vida de la universidad y ni siquiera me enteré de que existía hasta muy tarde. En esta oportunidad terminé presentándome y teniendo incluso un buen desempeño, después de una experiencia bastante grata.
¿Pero qué decir de todo esto, a modo de memoria futura?
Esta edición se desarrolló en la Biblioteca Gálvez, lugar que dicen fue la casa de la primerísima versión de la Bienal. Esto fue así no porque los organizadores estuvieran nostálgicos de su pasado; el contexto de crisis y ajuste que impulsa Javier Milei y compañía los obligó a abaratar costos y a deponer otros espacios en beneficio de este, donde (se supone) el costo de infraestructura y preparación sería menor.
Esto, como tal, no supuso un problema hasta la etapa final de la Bienal, con una entrega de premios en la que no pudo entrar al auditorio toda la gente que efectivamente quería asistir a la misma. Es decir: más allá de verse sobrepasados sobre el término del evento, el lugar no supuso otros inconvenientes.
Respecto de mi participación y el desempeño de la mesa de Letras, poco que decir. Supongo que habrá que considerar para la edición próxima que la poesía tiene una trascendencia fundamental en el evento y que la narrativa es más bien secundaria, como lo demuestra no sólo la selección final de premiados sino también el corpus de textos postulados. Los textos seleccionados fueron leídos en diferentes fechas por sus escritores para, desde el día sábado, darse a conocer a los ganadores.
Uno de los jueces, posteriormente, me compartió su devolución de dos de mis textos postulados, que creo que vale la pena conservar para la posteridad:
"Presentados bajo el seudónimo Eneas Mazurek, se seleccionan dos textos, en principio, disímiles: el relato “Palabras abiertas” y el poema “El poemador”, en tanto ambos logran superar con creces el siempre renovado desafío de conjugar en el trabajo de escritura las dimensiones conceptuales y formales. Tratándose de objetos artísticos, y en el marco de una Bienal de Arte Joven, ello no resulta, pues, una cuestión menor. En tal sentido, cabe destacar por un lado que, en “Palabras abiertas”, el juego de relatos enmarcados que vertebra al texto no se limita a la mostración del manejo de una técnica hoy largamente transitada ni se agota en los clásicos “efecto sorpresa” provocados por la misma. Por el contrario, en dicho juego se cifra una apuesta de corte epistemológico que –al deconstruir, en sintonía con otras propuestas escriturarias contemporáneas, los binarismos verdad/mentira, ficción/no ficción, función testimonial/función estética, entre otros–, vuelve legible cómo toda experiencia es, en definitiva, retórica y, por tanto, cómo el valor de la narrativa reside en la autenticidad de la forma, antes que en su adecuación a una supuesta “verdad” pre-discursiva y, en consecuencia, trascendental. Por otro lado, en “El poemador” la disposición a nivel grafémico resuelve en el discurrir de versos en la reconversión del rol del escritor de poesía: ya no se trata del Poeta (con todas las implicancias que para la tradición semejante título conlleva), sino de una figura que –a diferencia de éste–, emerge, al tiempo que se le contrapone, en el devenir del propio poema. Así, es en y por el discurso donde el “poemador” o “poesista” se configura –en términos análogos al del hacedor o el artesano– como la posibilidad de imaginar un nuevo lugar de enunciación (y, por tanto, un nuevo posicionamiento subjetivo) para el decir poético."
La verdadera cuestión de fondo con respecto a la Bienal que me interesa mencionar es la de que me deja la sensación de que funcionó un poco como una fingida de demencia monumental por parte de la UNL. En realidad, la universidad y sus responsables vienen fingiendo demencia y desentendiéndose bastante de toda la situación nacional desde bien empezada, y sus cabezas representativas en más de una oportunidad jugaron en favor de la crisis y del gobierno de Milei desde la inacción y la falta de compromiso, dejando a la comunidad que dicen representar sin una respuesta o sin el acompañamiento dirigente que se está necesitando para encarar el problema gigante del ajuste ideológico y presupuestario que estamos viviendo. La Bienal, no ajena a las banderas de la actual dirigencia de la UNL (o a las de la histórica dirigencia, porque de los 90´s también llegan noticias), levanta para el afuera la consigna de defender la universidad y a su sistema científico-cultural, mientras en el adentro continúa sosteniendo el statu quo del ajuste.
Quiero decir: pan y circo. Pura efervescencia de copetín que la dirigencia de nuestra universidad decora además con los mismos discursos que venimos escuchando desde enero de este año 2024; un "defendamos la universidad pública" que no es defensa, sino una ofensiva sin defensiva que se queda en la llana dimensión de lo discursivo para no pasar nunca a la de la acción. Cosa realmente sorprendente, porque si de un supuesto tenemos que partir es que todo hecho de discurso hace, efectivamente, cosas.
Hace tiempo se viene hablando en el campo del arte de cuál es su lugar hoy, en un contexto en el que su matriz revolucionaria se oxidó y en el que la especificidad de su carácter se enfrenta a la inmediatez de la maquinaria capitalista de la cultura. Lo que nuestra casa de estudios tiene para ofrecer como respuesta tentativa a ese debate, visto lo que vi, es la subrogación de la experiencia artística en pose y la reducción de su potencial performativo y transformador al de la exposición de criaturas fantásticas. El arte como anestesia de las masas del que hablaran acaso Adorno y Benjamin, en definitiva, y en donde la "voz" titular de la propuesta no es sino igual a las paredes de una caja de resonancia cuyos ecos no van a ningún lado.
Estudiante de letras y proyecto de escritor. Es parte del colectivo de escritores Letras&Poesía, integrante del comité editorial de la Revista Rabiosa y miembro del Centro de Estudios Teórico Literarios (CEDINTEL). A veces se olvida de respirar.
INSTAGRAM: @alejandrokosak