por Alejandro Kosak
publicado el 05/07/24
Poesía
"Yo sé que no estoy muerto"
Jorge Luis Borges
Hoy desperté
y mi primer pensamiento
fue una línea de Bolaño.
“Somos seres humanos
-digo que dice-
casi pájaros,
héroes públicos y secretos”,
y el sol, que es de hierro,
amanece dando luz
a tamaño pormenor mortal,
una vez más,
otro año más.
Ya resignado a haber nacido,
soy callado monstruo
de libros, de tardes, de amigos,
de calles y de sauces,
pero no me duelo,
porque cada quieto instante es
El instante, inevitable,
como cuando canta el ave
o nace la estrella.
¿Qué decir de los días que me hacen?
No hice mucho. Sé que voy
sustancialmente pequeño y astronómico
y que pocos enigmas me acompañan:
la biblioteca, que se agranda,
amistades, invaluables,
una guitarra negra que gusta
discutir con mi mano,
los días del invierno, que me conocen,
todo el cariño que yo di
y que no me dieron,
líneas de Borges que son mi memoria,
mis cicatrices,
lentos fantasmas,
lentas especies,
en la costumbre de ser yo.
Un poco en vano voy apurando
las sílabas del verso;
sé que la literatura no va a salvarme,
que todo poema al final es elegía;
la pregunta sería qué no lo es
cuando sólo nos arrima la tristeza.
Igual escribo. Si no escribiese
no conocería la luna,
no sentiría un amor
que me saca del silencio,
no cultivaría los jardines
que nos manda Voltaire
o los campos de Virgilio;
no sería esta cosa, este problema,
al que le gusta hablar del tiempo.
Así que ahora espera esta fiesta,
a la que voy como obligado,
porque ser feliz no es un regalo,
es la responsabilidad de verse
vivo y de vivir. Acá vamos.
Estudiante de letras y proyecto de escritor. Es parte del colectivo de escritores Letras&Poesía, integrante del comité editorial de la Revista Rabiosa y miembro del Centro de Estudios Teórico Literarios (CEDINTEL). A veces se olvida de respirar.
INSTAGRAM: @alejandrokosak