por Alejandro Kosak
publicado el 13/04/24
Poesía
I
No sale el sol.
Aún, la noche brilla.
el horizonte
adelanta lo lento
de la rosa mañana.
II
Entonces la luz;
la recursiva señal
que se levanta.
Ahí viene su cuerpo,
milenaria semblanza.
III
Pero todo es
silencio. El gigante
no ve ni siente
su poder en la carne,
mirada que oprime.
IV
El día llama
al fogoso espectro,
uno que tumba
impune el deseo
de respirar y vivir.
V
Así se caen
la flor y su imperio.
Así se caen
la guitarra, el tango,
su templado acero.
VI
Pero no es la
estrella unánime
tirana, jamás.
Yo tengo esperanza;
lejos, habla el trueno.
VII
La lejanía
lo acerca sabiendo.
Igualmente, él
puede romper o calmar
esa tarde que mata.
VIII
La lluvia será
regalo o castigo,
divino cargo
para por la noche
dormir, incluso soñar.
IX
Aunque la luna,
eterna pasajera,
nunca nos miente.
Astrológicamente,
mañana vuelve el hoy.
También disponible en Revista Jauja
Estudiante de letras y proyecto de escritor. Es parte del colectivo de escritores Letras&Poesía, integrante del comité editorial de la Revista Rabiosa y miembro del Centro de Estudios Teórico Literarios (CEDINTEL). A veces se olvida de respirar.
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Revista literaria a cargo del colectivo Letra Suelta desde Santiago, Chile.
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