En el Capítulo I se expusieron las bases conceptuales e históricas de la comunicación, así como las teorías que la fundamentan. Con esos antecedentes, es posible profundizar en el papel que desempeñan la comunicación oral y escrita en el ámbito académico y profesional.
La comunicación oral, caracterizada por su inmediatez y dinamismo, es esencial en contextos académicos como presentaciones, debates o defensas de proyectos, pues permite la interacción directa y la retroalimentación inmediata (Martínez, 2020). En el entorno laboral, es igualmente relevante para la coordinación de equipos, negociaciones y procesos de liderazgo.
Por su parte, la comunicación escrita se distingue por su formalidad, permanencia y precisión. Autores como Cassany (2006) subrayan que escribir obliga a organizar y clarificar las ideas, lo que desarrolla el pensamiento crítico. En lo académico, se refleja en ensayos, artículos o informes; mientras que en lo profesional, se plasma en memorandos, reportes o correos electrónicos.
El lenguaje no verbal (Mehrabian, 1971; Ekman, 2017) acompaña ambos procesos, influyendo en la interpretación del mensaje: gestos, posturas o el diseño visual de un texto académico son elementos que complementan o refuerzan el contenido principal.
En síntesis, ambas formas de comunicación no son excluyentes, sino complementarias, ya que cada una aporta herramientas diferentes para lograr eficacia en el aprendizaje, la docencia, la investigación y el ejercicio profesional.
Según la ANUIES (2021) . Encuesta sobre hábitos de estudio y comunicación en estudiantes universitarios. Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior. Recuperado de https://www.anuies.mx)
el 78% de los estudiantes universitarios en México consideran la comunicación oral como la herramienta más útil para el aprendizaje colaborativo.
El World Economic Forum (2020) The Future of Jobs Report 2020. Recuperado de https://www.weforum.org/reports/the-future-of-jobs-report-2020
informó que para el 90% de los empleadores, la capacidad de comunicarse de forma clara —tanto oral como escrita— es una de las competencias más demandadas.
De acuerdo con el INEGI (2022) Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Recuperado de https://www.inegi.org.mx
en el ámbito laboral mexicano el 82% de los profesionales utiliza cotidianamente la comunicación oral en reuniones y presentaciones, mientras que el 65% emplea la comunicación escrita en reportes o documentos formales.
Estos datos reflejan que, aunque la oralidad es predominante en la interacción diaria y colaborativa, la escritura sigue siendo esencial para la formalidad, permanencia y transmisión organizada del conocimiento. Por tanto, ambas deben integrarse en la formación académica y profesional, ya que se refuerzan mutuamente.