Pequeña Negra Estrella Kaat Vicious
Pequeña Negra Estrella Kaat Vicious
Hombre: Pase y espere en silencio….
Tan pronto puso un pie dentro de la habitación la joven chica, sin mencionar ni una palabra más, el extraño hombre desapareció rápidamente en la oscuridad de aquel gran pasillo, mientras que la nerviosa maestra miraba de un lado al otro intentando hallar algún lugar en donde poder sentarse y esperar un poco más amenamente, más después de unos minutos comprendió que era imposible, aquel pequeño cuarto estaba prácticamente pelón, entonces se acercó al polvoso escritorio y estaba decidiendo si quizá darle una oportunidad cuando de nuevo apareció súbitamente el extraño hombre, pero esta vez acompañado por el párroco de dicha iglesia.
Parroco: ¿Maestra Lilia?
Maestra Lilia: Así es padre… traigo toda la documentación que se me solicitó…
Respondió nerviosamente la chica, mientras sacaba temblorosa un folder que contenia por su volumen visible, varios documentos dentro.
Párroco: Muy bien, pasemelos y en seguida los revisaré… ¿el doctor?
Maestra Lilia: Si se encuentra esperando afuera….
Sin mucha expresión el párroco le echó rápidamente un vistazo a los papeles y sin decir mucho se los dio al extraño hombre, quien de nuevo se internó con velocidad en la oscuridad. Al cabo de unos minutos, el hombre regresó cargando entre brazos con una gran maraña de telas y una bolsa plástica con documentación revuelta en su interior y lo dejó lentamente sobre el escritorio…
Párroco: Bien ahora hago entrega de lo acordado entonces…
Maestra Lilia: ¿E- Entonces eso sería todo padre?
Párroco: En lo que a mi concierne si, el resto es su problema ahora….
El mal encarado hombre soltó un último gruñido y salió rápidamente de la habitación haciéndole sombra al párroco, dejando a la maestra sola con su silencio.
Maestra Lilia: disculpen pero me podrían decir por donde esta la sali….
Estaba por acabar la pregunta cuando le interrumpió el sonido de un pequeño balbuceo, miró entonces en dirección al escritorio y logró percatarse de cómo el bulto de harapos comenzaba a girar levemente, entonces se acercó a prisa y lo cargó entre sus brazos meciéndose suavemente. Sin saber muy bien a donde ir, buscó instintivamente la luz al final del largo pasillo intentando regresar sobre sus pasos hasta que finalmente le llevó de nuevo a la iluminada capilla, desde donde pudo entonces encontrar el portón de salida. Una vez en el atrio miró por un momento la oscura noche y suspiró.
Doctor: Lilia, ¿Ha ido bien todo?
La chica miró al doctor y se acercó con lentitud mientras su cara recuperaba poco a poco un semblante tranquilo…
Maestra Lilia: Sí doctor, eso parece…
Se miraron un momento y junto con el doctor, removieron suavemente el velo que cubría la parte menos densa de aquella maraña de telas, develando finalmente la carita dormida de un pequeño bebé, mismo quien al sentir el aire frunció ligeramente el ceño en señal de molestia.
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