Pequeña Negra Estrella Kaat Vicious
Pequeña Negra Estrella Kaat Vicious
Doctor: !Vaya, así que ha sido niño!
Maestra Lilia: ¿Como, acaso no lo sabía?
Doctor: En estas cosas nunca se sabe con certeza… siempre viene acompañado de cierta incertidumbre…
La maestra le miraba detenidamente mientras en su semblante se notaba una efímera pero sincera alegría.
Doctor: ¿Y como le llamaran?
Maestra Lilia: No lo se aun doctor, lo decidiremos en un rato más supongo…
Tras un breve silencio el doctor entonces soltó también un suspiro de alivio y acomodándose de nuevo el chaleco en su lugar, se reincorporó y le hizo una seña a joven maestra para que ambos salieran de una buena vez de aquel frío y ya completamente oscuro atrio, dejando sin mirar atrás aquel extraño sitio.
Doctor: Bien ahora dando por finalizado el intercambio, si no hay nada más en que le pueda ayudar maestra, desearía volver a mi casa.
Maestra Lilia: Claro doctor, no tengo palabras para agradecerle esta atención que usted ha tenido para conmigo.
Doctor: No hay de qué y por cierto mis más sinceras felicitaciones, ahora que ya es usted oficialmente madre de familia.
La chica liberó entonces una gran y evidente sonrisa mientras asentía con la cabeza en señal de agradecimiento y mientras sujetaba cuidadosamente al bebé, hizo una señal en dirección hacia donde estaba aparcado el auto, mientras esperaba paciente a que surgiera nuevamente de la oscuridad de la calle, entonces una vez llegó frente a ella, abrió la portezuela y después de subir con ligera dificultad, agitando un brazo hizo señal de despedida hacia el doctor.
Doctor: No olvides que puedes llamarme para cualquier cosa que llegase a surgir…
La joven chica asintió nuevamente dando a entender que comprendía el mensaje, cerró finalmente la ventanilla del al auto, mismo que avanzo casi inmediatamente, iniciando la marcha de forma lenta para intencionalmente pasar junto al doctor y develar a las dos chicas jóvenes que venían en el auto, la maestra Lilia y su cuñada Margarita quien venía al volante, ambas conocidas ya de hace tiempo por el mismo doctor.
El doctor se despidió cariñosamente y permaneció en silencio, unos minutos más, mirando el cielo de aquella profunda noche, hasta que el frio natural de la noche le desconcentró, si bien para los tiempos en lo que se suscita este encuentro no había nada ilícito en lo acordado, eran intercambios de muy rara naturaleza y en donde solía haber algunos problemas frecuentes, más sin embargo todo había transcurrido de forma rápida y fluida aquella tarde, el doctor tomó una bocanada mas de aire y luego tras frotarse levemente las manos en señal de un logro alcanzado, hecho a andar de camino a casa.
Pasarían un par de días sin muchas novedades y parecía de pronto todo estar regresando a la rutina para el doctor, su acostumbrada avena en las mañanas, con los menjurges caseros diseñados por el mismo para estar siempre con una salud óptima, solo para después salir a su consultorio a dar consultas médicas hasta la tarde-noche y llegar rendido a dormitar en el sofá mientras miraba algún programa de antaño que le permitiese recordar las añoradas y heróicas épocas de la unión soviética. Sin embargo aquel día por alguna razón llegaría más cansado de lo habitual, con tan poca energía, para solo poder llegar a reposar sobre el sillón y tirarse de tumbo, intentando luchar con el aplastante sueño que le cerraba los ojos.
Fue cuando, entrometiendose como un molesto chirrido, un agudo sonido perturbó la tranquilidad del sueño.
Como si se tratase de una fuerte explosión, el doctor abrió de sobresalto los ojos y se vio completamente cegado por una gran cantidad de luz, era temprano ya, el sol entraba con fuerza por todos los sitios y el timbrar de lo que ahora parecía con mas forma ser el teléfono seguía sonando con gran insistencia, algo desorientado y aun con la mirada borrosa el doctor trataba de ponerse de pie y llegar a donde estaba dicho aparato, por momentos guiándose solo con lo que sus manos alcanzaban a distinguir sobre la pared…
Doctor: ¿Quién es y qué ocurre? el horario de consulta aun no comienza
Al otro lado de la línea, se alcanzaba a distinguir con gran agitación y nerviosismo una voz familiar…
Doctor: ¿Maestra Lilia es usted?
Maestra Lilia: !!!Doctor por favor necesito ayuda, mi hijo se me muere….!!!
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