Search this site
Embedded Files
Julián Carlos Ríos Martín
  • Temas
    • Justicia Restaurativa
      • Reconciliación y Justicia Restaurativa
      • Justicia Restaurativa en delitos de terrorismo
      • Justicia restaurativa en delitos de ocupación
      • Justicia restaurativa en abusos sexuales Iglesia
      • Experiencias en acompañamiento
    • Defensa jurídica
      • Alternativas a la prisión
      • Cárcel y derecho penitenciario
      • Derechos ante una detención policial
      • Manual sobre las penas
      • Cadena perpetua
      • Defensa y derechos humanos en el C.I.E.
      • Política criminal
      • Derecho penal del menor
Julián Carlos Ríos Martín

Defensa jurídica

“El sistema penal, aún rodeado de límites y garantías, conserva una intrínseca brutalidad que hace incierta su legitimidad moral y política”

L. Ferrajoli

Este blog está creado para que los ciudadanos puedan conocer el sufrimiento que genera la intervención de la administración en aplicación del sistema penal (comisarías, juzgados, centros de internamiento –CIES- y cárceles) y defenderse de aquellas situaciones en que se produzcan abusos. Sin duda, estas instituciones y sus trabajadores cumplen una función imprescindible para la paz y la convivencia social. En la mayoría de las ocasiones lo hacen de forma adecuada y conforme a la legalidad. Pero en otras, lamentablemente no. Tampoco podemos ignorar que existen contextos legales e institucionales que favorecen la vulneración de derechos y libertades. Y que en sí mismos, generan un intenso dolor.

Desde hace 26 años he trabajado con muchas personas que conocen en primera persona el dolor del sistema penal. Muchos de ellos son personas que han delinquido por la adicción a drogas, otras han sido víctimas de graves delitos. Todo el trabajo que he desempeñado ha quedado recogido en los libros y documentos que se adjuntan en este blog, para que las personas que lo deseen puedan acceder a ellos. Este material se ofrece gratuitamente para procurar el más amplio conocimiento de su contenido; se ruega que no se utilice con fines lucrativos. Y, en la medida de las posibilidades económicas de cada persona o de su conveniencia, pueda ser adquirido en formato papel en las librerías jurídicas.

El sistema penal intenta gestionar las violencias de cierta intensidad que cometemos o podemos cometer las personas, así como reparar los daños que éstas generan. Se trata de actos violentos ejecutados por quienes delinquen y que, en la mayoría de las ocasiones, se vuelven contra éstos por la legítima intervención de las instituciones penales. Pero no se puede ignorar la violencia que padecen quienes son condenados por error; o los daños tan difíciles de superar por quienes ha sufrido delitos, donde la reparación se queda normalmente muy corta. Por no hablar de la victimización secundaria a que somete el sistema penal a quienes han padecido un delito. Víctimas y victimarios representan papeles de un "teatro" en cuyo guión la vida y sus avatares nos pueden forzar a tomar parte. He conocido personas que nunca pensaron que iban a cometer un delito y finalmente se vieron encausados, y sus familiares padeciendo las consecuencias. También he tratado con personas que trabajaron de policías y acabaron en la cárcel y me cuentan del intenso daño que sufren allá. También he convivido personas que tuvieron profesiones distintas, o ni siquiera llegaron a tener alguna y saben del dolor del sistema penal, porque ellos mismos, sus hijos o hermanos, acabaron entre rejas.

El dolor que aplica el sistema no justifica ni resta la responsabilidad por los delitos ni los comportamientos violentos. Ni mucho menos. Son violencias distintas que para ser comprendidas necesitan valentía. Por un lado, atreverse a asumir la responsabilidad personal para poder comenzar a vislumbrar el por qué y el para qué del comportamiento injustificable, tener audacia de pedir perdón por el daño afligido, todo ello encaminado a una comprensión profunda que permite liberar de la culpa, o transformar ésta en responsabilidad y, así, obtener paz. Por otro, la valentía de mirar allá donde el “Estado penal” no deja ver: las zonas ocultadas cuyo reconocimiento negamos por humillante. Existen y pervivien en razón de la eficacia, el control y las dinámicas institucionales violentas. Pero permanecen invisibles el día en que uno , por una mala jugada del destino, da con sus huesos en un “calabozo” minúsculo, sin luz, hacinado, maloliente –los hay en las comisarías y en los juzgados, y podrá suspirar de no haber hecho antes nada. Al menos, utilizar la palabra para no callar ante la injusticia o la humillación y tratar a los seres humanos como tales y no como objetos o conceptos. Sólo la verdad desnuda hace libre. Sólo la noviolencia activa personaliza y humaniza. por eso el crimen no tiene escusas, sobre todo cuando se ejerce con violencia. Por esto no ha violencia más cruel que la que ejerce de manera innecesaria el Estado cuando trasgrede las propias normas que se ha dado. Aunque sea políticamente incorrecto, esto pasa demasiadas veces.

Google Sites
Report abuse
Page details
Page updated
Google Sites
Report abuse