El corazón del Junquito late al ritmo de sus tradiciones campestres y su famoso mercado. Al llegar, los visitantes son recibidos por una atmósfera de feria permanente, donde el aroma a fresas con crema, duraznos en almíbar y la infaltable morcilla se mezcla en el aire frío. Las casas de arquitectura sencilla y colorida, muchas de ellas transformadas en acogedores negocios, invitan a la exploración. Aquí podrá encontrar desde artesanía local hasta quesos frescos y deliciosos dulces criollos, ideales para llevar un recuerdo dulce de su visita.