El edificio fue una de las últimas edificaciones construidas por los españoles en suelo dominicano. No se sabe con certeza la fecha del inicio de su construcción pero algunos historiadores suponen que fue entre los años 1714 y 1755 y se le atribuye a Jerónimo Quezada y Garçon. Sirvió originalmente como una iglesia de la Orden de los jesuitas.
Cuando los jesuitas fueron expulsados del país en 1767, al edificio le fueron dados diversos usos: fue utilizado como almacenes de tabaco, y luego como sede del primer teatro dominicano con fines puramente artísticos creado por la Sociedad de Amantes de las Letras en 1860 hasta 1878 cuando se convirtió en el teatro La Republicana que funcionó hasta 1917. Más tarde alojó oficinas gubernamentales hasta 1956.
Originalmente le sirvió como iglesia a la orden de los jesuitas , en la cual los jesuitas daban la misa de espaldas a la congregación para que todos incluyendo a los sacerdotes estuvieran de frente al altar y la figura de Jesucristo.