✍️ EQUIPO DE REDACCIÓN
La FotoGalería del Teatro San Martín no es solo una sala: es una política cultural sostenida en el tiempo. Fundada en 1985 por Sara Facio, fue pionera en Latinoamérica al instalar la fotografía en agenda, incluso desde un pasillo dentro del Complejo Teatral de Buenos Aires.
Durante más de 40 años, construyó marca: exhibiciones de calidad, acceso libre y una curaduría que combina trayectoria y nuevos talentos. Bajo la dirección inicial de Facio y luego de referentes como Juan Travnik, el espacio nunca perdió el foco.
TERRITORIO EFÍMERO
La fotografía teatral congela lo fugaz de la escena para convertirse en un registro esencial, una reinvención artística de la obra. Propone una relación diferente entre la representación y la mirada del espectador que trasciende el simple registro documental y se vuelve un diálogo creativo con la escena.
El fotógrafo, como un intérprete subjetivo que utiliza la técnica para atrapar la emoción y la esencia de lo efímero, construye un espectador diferido que permite que la obra perdure y sea reinterpretada en nuevos contextos. Reinvierte, reconfigura la propuesta escénica, resalta detalles invisibles para el público en vivo, dándole así una nueva vida. La fotografía se vuelve una obra derivada con valor estético propio, destinada a persistir en la memoria mediante una narrativa visual profunda, que renuncia a la totalidad, que deja huecos y vacíos para ingresar en un universo simbólico mucho más sugerente.
Territorio efímero, la muestra que Carlos Furman presenta en la FotoGalería del Teatro General San Martín, reúne un conjunto variado de imágenes de diferentes obras estrenadas durante la última década en los escenarios del Complejo Teatral de Buenos Aires.
Buena parte de ellas fueron realizadas para la promoción de los espectáculos, como una herramienta estratégica -y a la vez artística que define la visibilidad de una obra ante el público. Por tanto, su objetivo es atraer al espectador, estimular sensorialmente a quien no haya visto la obra y validar la existencia del montaje a partir de una propuesta visual que puede resultar incluso -paradojas de la representación- más impactante aún que la función en vivo. Ahora bien, se trate del recorte de una escena de la obra o del armado directo de una imagen representativa, la eficacia en la comunicación será resultado, sin dudas, de un diálogo fructífero entre el fotógrafo y los diferentes responsables de la creación escénica (director, vestuarista, iluminador, escenógrafo o maquillador, según el caso), quienes aportan a la visualidad final.
Diseñadas para atraernos o seducirnos, enfocadas en la belleza, la síntesis visual o el impacto emocional de aquello que ocurrió sobre el escenario, las imágenes flotan, se desvanecen, se recomponen. Nos acechan e interrogan. E invitan a ingresar en el misterio, lo ambiguo y lo metafórico de un Territorio efímero.
Pablo Lettieri
✍️ EQUIPO DE REDACCIÓN
En la tradición griega, el café no se termina cuando se toma… recién ahí empieza. Después del último sorbo, la taza se da vuelta y la borra dibuja formas que, para quien sabe mirar, cuentan historias.
La práctica, conocida como tasseografía, tiene raíces en Oriente y se consolidó en la vida cotidiana como un ritual íntimo: una pausa, una conversación y una forma de proyectar deseos, miedos y caminos posibles.
No es magia ni certeza absoluta. Es interpretación, intuición y cultura compartida. Un lenguaje simbólico donde cada figura —un camino, un corazón, una sombra— abre preguntas más que dar respuestas.
✍️ EQUIPO DE REDACCIÓN
Las historias, al fomentar la capacidad de empatía, crean vínculos entre las personas. Generan una comunidad. En la época del smartphone, la pérdida de empatía es una elocuente señal de que ese aparato no es un medio para narrar. Ya su dispositivo técnico dificulta contar historias. Teclear o deslizar el dedo no son gestos narrativos. El smartphone solo permite un intercambio acelerado de información. Además, para narrar hace falta que se escuche atentamente y se preste una atención concentrada. La comunidad narrativa es una comunidad de personas que escuchan con atención. Pero es evidente que estamos perdiendo la paciencia para escuchar con atención, e incluso la paciencia para narrar.
Precisamente cuando todo se ha vuelto tan arbitrario, tan evanescente y contingente, cuando lo que aglutina, lo que crea lazos y lo vinculante se desvanece tan rápidamente, es decir, en pleno temporal actual de contingencia, el storytelling se hace oír con fuerza. La inflación de las narrativas denota una honda necesidad de subsanar la contingencia. Pero el storytelling no es capaz de hacer que la sociedad de la información, que está desorientada y vaciada de sentido, vuelva a transformarse en una sociedad narrativa estable. Más bien representa un síntoma patológico del presente.
ANIi VA AL CINE
CINE GAUMONT: NUESTRA TIERRA (Lucrecia Martel, 2025)
Salida educativa en el marco de la Coordinación del área de Formación Teórica y en Comunicación. Carrera de Comunicación Social orientada al desarrollo local
Una experiencia en el Gaumont que nos marcó
✍️Karina Gomez
Ir al cine siempre tiene algo especial, pero esta vez fue distinto. Como estudiantes del Instituto Terciario de Comunicación Social, vivimos una experiencia que fue mucho más que ver una película, fue encontrarnos con otras realidades, con otras miradas y también entre nosotres.
La salida al Cine Gaumont estuvo acompañada por profesores de distintas materias, y eso hizo que la experiencia fuera aún más enriquecedora. No se trató solo de una actividad académica, sino de un encuentro cercano, humano, donde compartir desde otro lugar, fuera del aula, se volvió tan importante como el contenido en sí.
Vimos un documental de Lucrecia Martel que, en lo personal, me impactó profundamente. Su forma de narrar, de detenerse en lo que muchas veces no se ve, nos expone a realidades que no siempre conocemos o elegimos mirar. Fue imposible salir de la sala sin preguntas, sin incomodidades, pero también sin una nueva conciencia sobre lo que implica comunicar.
Además, el documental nos recordó cuán importante es apoyar el cine y la cultura, para que estas historias reales sigan contándose y continuemos teniendo la oportunidad de mirar el mundo desde otras perspectivas.
Creo que este tipo de actividades son fundamentales en nuestra formación. Nos sacan de lo teórico, nos ponen en contacto con lo real, nos obligan a pensar y sentir como futuros comunicadores. Porque al final, de eso se trata, de poder contar lo que pasa y sobre todo, aquello que muchas veces queda fuera de foco.
Volvimos del Gaumont con algo más que una película vista, volvimos con una experiencia que, sin dudas, nos marcó.