Como mamá, vivir el aprendizaje virtual fue un reto, ya que tuve que acompañar a mi hija en el uso de plataformas digitales, clases en línea y materiales en casa. Las actividades más frecuentes fueron tareas, lecturas y ejercicios enviados por los docentes, lo que ayudó a desarrollar su autonomía y manejo de la tecnología. Entre las fortalezas estuvo el acceso a recursos digitales y la participación familiar, pero también hubo debilidades como la falta de contacto directo con el maestro, problemas de internet y dificultades para mantener la atención de los niños. Estas debilidades se dieron por el cambio repentino a la educación virtual y las limitaciones de dispositivos e internet. En general, los medios convencionales y digitales han sido importantes para su aprendizaje, fomentando habilidades tecnológicas y la responsabilidad, y me permitieron valorar el acompañamiento que los padres debemos dar en casa.