Esta historia le dice que un viejito iba a pescar en la laguna. Arrimando un potrillo. Fue a la cuna como una hora subiendo. Ahí llegó a la cuna.
Y sobre un rebalse entró y dejó el potrillo. Estaba flechando puro yamú. Por allá en la cuna había mucho yamú. Que no había nada de gente. Ni siquiera una persona.
Que él siempre iba pescando. Sólo por allá. Pero ahí veces, un día salió otra vez a pescar. Y ahí encontró un muchacho. Él estaba pescando.
Cuando él iba pateando por borde de la cuna. Claro que sí, cuando él ya subió más. Iba caminando. Claro que había encontrado un rastro. Había recién un rastrico por ahí.
Lo miraba, que había un agua en el rastro que había.
Entonces él dijo:
“¿Qué persona le estaba pescando acá?”
Esa persona no era ninguna persona.
Entonces cuando él siguió, siguió.
“Claro que sí. Hay un yamú sin ojos”
Solo el Man ese. Pero ese señor es Zancudo. El hombre Zancudo.
Él dijo: “¿Cómo le voy a decir al muchacho?”
El Man estaba parando encima del palo. Le estaba cogiendo también yamú.
Él no es, sino pega por el pico. Pero no es flecha. No es sino pico de él.
Y con el pico le estaba flechando el yamú. Y solamente le estaba quitando los ojitos al yamú. Puro ojitos.
Le habían colocado así. Uno y otro más arriba. Así el señor está pensando quién está en esa laguna.
Cuando ya alcanzó el muchacho. Claro encima de palo se paró. Vio que le estaba mirando.
El viejito dijo:
“¿Cómo le voy a decir? Le voy a decir el yerno”
“¡Hola yerno! ¿Usted que hace por ahí?”
“No suegro. Aquí pescando también”
“Aah… ¿Usted de dónde es?”
“No. Yo soy de por allá. Ya estoy cogido la tarde”
“Yerno. Camine vamos para la casa. Yo tengo una hija soltera”
Y listo. Él regresó con el suegro ya.
Él le estaba diciendo al yerno. Le estaba diciendo al suegro. El suegro ya lo llevó de la casa. Ahí llegó con toda la familia.
El cuñado, en ese persona zancudo estaba por ahí. Ya son como cinco o seis. Ya estaban comiendo la cena.
Terminaron y fueron acostar. Ya es tarde y ella se acostó encima del chinchorro. Lo mismo dentro del toldillo.
Y él está por debajo del chinchorro. Y como estaba acostando mi hija, el man está acostado en el suelo.
Como él se escondía todos los piquitos.
Y cuando ya es tarde se sentía un piquito. Como estaba comiendo zancudo. Y un zancudo se pega así. Y nada lo despega.
Porque el man se estaba chuzando, por piel de la paleta. Y toda la noche. Toda la tarde.
Cuando ya está amaneciendo, amaneciendo. Él siempre escondiendo ese tubito. No es tubito es la barriga de él.
Y la barriga de él se escondiera por dentro de la casa de paja. Y él que los cuñados dicen:
“Camine, tumbamos una chagra”
Ese es un verano, y fueron a tumbar una chagra.
Yo no sé cuántos cuñados tenía. Como unos cinco o cuatro cuñados. Y con él serían seis. Con el zancudo.
Y ya habían tumbado. Los cuñados habían tumbado. Las hermanas, la hermanita había quedado bien pálida. Ya no había nada de sangre. Ya está bien amarillita, bien verdecita.
Y ellos le preguntaron a las hermanas:
“Hermana. ¿Usted qué pasó qué está tan pálida? Usted ya no aguanta más de vivir de toda la vida”
Es que yo todas las noches me está chuzando por aquí. Es de la paleta que me está chupando. Ese man le estaba chupando sangre, de ella.
Y cuando los cuñados le estaban buscando así por detrás de la culata de la casa. Claro ahí está un tubito así. Que ya había antes qué había chupado sangre de la viejita. Ya estaba negrita, bien negrita. Así como un tubito.
Lo que habían comido de noche, nuevecita. Estaba bien limpiecita la sangre. El mismo tubito.
Ellos se le rompieron y fueron a la chagra de ellos con los cuñados. Después en esa hora, esa persona zancudo le gritaba:
“Que le traiga un chivé bien bueno, un guarapo de tabena, un guarapo de plátano, un guarapo de piña, un guarapo de batata. De todo. Yo quiero propio chicha de tabena”
Él quería es pero sangre. Porque eso lo rompieron. Y el man por eso lo rompió. Y por eso se murió.
Le estaba recomendando:
“Bien. Bueno. Cuando yo muero no me vallan a quemar con la leña de otros palos. Quémenme bien con un palo de balso. Lo que está bien livianito. Y después que queden los carbones”
Cuando le quemaron ese hombre quedaron solamente los carbones. Y tampoco le dijeron que no le puede botar así.
Mejor que si tenía uno o dieciocho galones, que haga el favor esos carbones recógemelos. Y échelos dentro de la timba. Para que no lo riegan los zancudos.
Yo creo para que no nazcan más. Y entonces lo echaron por dentro de la timba. Y lo votaron por el río.
Esa timba bajaron por el río también. Y hay otra cosa también se llama cachirre. Que él había escuchado que la gente que se va botando las monedas.
Que las monedas se iban bajando por el río. Es pura mentira. Son solamente los carbones de zancudo.
Si él los destapó.
¡Uy claro!
Ya nacieron los zancudos, que hay dentro de la timba. Y se les destapó el cachirre. Pero salieron hartos zancudos. Y se le pegaron ahí en el cuello. Lo que tenían unos, y se les comieron la lengua.
Monstruo que come niños
Esta historia le dicen, un señor también, convidado los niños pequeños así de cinco, seis, de siete añitos.
Él le gustaba acompañar mucho a los niños.
Él dice:
“Vamos mañana a barbasquiar”
“Si. Por allá en otro lado”. Dice. “En otro lado están secando pescado: bocachiquito pequeño. Niño mañana vamos a coger pescadito. Mañana nos vamos”
Y listo. Como los niños no quieren quedar nada, iban todos los niños pequeños. Y él prendía un fogón grande. Y lo arrumaban harta leña.
Que lo arrumaban para descansar, coger pescado. El agua está muy fría todavía.
Esperamos un momentico. Y el ya prendió un fogón grande así. Candela pero muy tremenda. Haga una rueda alrededor de este fogón. Un círculo.
Claro como los niños no pueden decir que no. De una vez, ellos hicieron círculos. Como no sabía nada haciendo los círculo del pie del fogón.
Y claro como los niños ya están haciendo un círculo por el fogón es para empujar dentro del fogón a los niños. Para que él los comiera.
Si el hecho todos los niños al fogón. él se los comió.
A los niños que no fueran a coger a los pescaditos. Es una trampa de él el mismo para comer.
Historia de tigre
Es la historia de tigre, ya comienza.
El señor es presentado por una persona. Esa persona es animal. Es un tigre. Y él convidaba a los niños pequeños:
“¡Niños! ¡Camine! Yo encontré un pescado. Se estaba secando en un charco. ¡Camine! ¡Vamos a cogerlo!”
Claro que nosotros indígenas no puede decirnos que no. Yo también. Hay veces yo también lo digo:
“Niños camine vamos por allá. A coger por allá unos pescados”. O “Sacamos por allá”
Y ellos van conmigo. Entonces cuando ya iban llegando al caño:
“Niños primero vamos a recoger leñita y hacer un fogón”
“¡Claro!!
Y listo, hacían el fogón. Hacían un círculo. Echaron por candela para comerse los niños. Como es el tigre y pues comía. Y terminaba por partes en cada sector.
Y cuando terminaba, comió aquí. Mañana ya llegó en otro sector. Y ya tenía comido otros niños. Y allá así.
Y así siguiendo en otro sector.
Y el otro sabe por qué no lo trajeron los niños, cuando fue ir a coger pescado. No llegaron los niños.
Y después otros días fue a levar otros niños otra vez. Y los adultos van y persigan a ese man:
“¿Qué es lo que está haciendo con los niños?”
Listo. Claro los más grandes. Hay, había un palo de ceiba grandísimo. Y qué había cuando los más adultos lo miraron alrededor de ese palo.
Si claro amarraron unas cabuyitas así. Pero le estaba colocando unas cabecitas y unas carracas de unas personas, que amarraron.
“Mírelo” Un muchacho que le comentó:
“Ustedes no se pueden quedar con eso. él es bueno para comer para abajito de ese palo de ceiba”.
Y habían unos huesos de los niños, unas carracas, unas cabezas.
Los muchachos se fueron. Se fueron a la casa.
Y él gritaba:
“¿Muchachos que pasó con la leña? ¡Tráigalos!”.
Porque los niños ya se corrieron a ir la casa. Lo dejaron solo.
Y después gritaba. Gritaba. Y ahí un señor subiendo un árbol le estaba mirando así de lejos cómo es que va hacer ese man, ese tigre.
Claro que ya había gritado cuatro veces, cinco veces. No le contestaron los niños. Porque los niños ya van llegando a la casa.
Y después él le miraba la piernita de él.
Él mismo miraba:
“¿Qué hago, qué hago qué tengo hambre?”
Que estaba haciendo así, y fue y se sacó una puñaleta, o una navaja, o un machete. Él mismo lo quitaba un pedazo de pierna. Y cortaba.
“¡Ayyyii! Yo me corté mi pierna. ¿Qué hago?”
Se botó por dentro del fogón para que comiera él mismo esa carne, de él mismo.
Pero no pudo firmar como se puede sentir si corta así hartas, con todas y se murió como una persona. Pero cuando ya se murió ya es tigre.
Patasola
Esta historia del patasola, que él está dentro del monte. Un señor iba a buscar pepa, o mariscar o matar micos. Que él no se devolvió en la casa, y la pata solo se le comió por allá.
Que él iba a monte mariscando. El man no regresó ala maloca. Como él envía la gente no sabiendo cómo se está perdiendo, no fueron allá a buscar.
Y el señor que fue a mariscar, porque hay un señor que fue a mariscar. Hay un señor que se cayó por el alto
“¡Ayyy hermano!”
Que este es el mismo que está haciendo una trampa para matarlo. El señor que iba mariscando. Él está solo. Iba solo en el monte.
El señor se lo comieron. Por eso dijo que se cayó.
“¡Ayyy! Venga hermano yo me caí”
Eso tampoco la gente no sabe. Como yo ando solo ni haciendo nada. Apenas él se fue a correr a buscarlo. Cuando él estaba ya totio como una espada que lo sonaba duro. Ese tote.
Entonces él lo mató, al señor que iba mariscando. Ese es pata sola.
Documentación, registro y revitalización manifestaciones culturales ancestrales del pueblo Jiw del municipio de San José del Guaviare