"América para los americanos" - James Monroe.
Hablar de América Latina es también hablar de fronteras que no siempre han sido respetadas. No solo fronteras geográficas, sino también políticas, económicas y simbólicas. A lo largo de la historia, Estados Unidos ha cruzado esas fronteras de distintas maneras, configurando una relación desigual que sigue marcando el presente de la región.
En este contexto, el intervencionismo se entiende como la acción mediante la cual un Estado influye o interfiere en los asuntos internos de otro, ya sea a través de presiones económicas, decisiones políticas o acciones directas. Lejos de ser algo puntual, esta práctica ha sido una constante en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina.
Desde la Doctrina Monroe, resumida en el conocido “América para los americanos”, se consolidó una idea de tutela sobre el continente que, en la práctica, ha servido para justificar múltiples formas de injerencia. A lo largo del tiempo, estas intervenciones han adoptado distintos rostros, desde ocupaciones y apoyos a golpes de Estado hasta sanciones económicas que condicionan el desarrollo de países enteros.
Este proyecto se centra en tres casos especialmente significativos: México, Cuba y Venezuela. Tres realidades distintas, pero atravesadas por una misma pregunta: ¿qué ocurre cuando una potencia interviene más allá de sus propias fronteras? Analizar sus historias no es solo mirar al pasado, sino también cuestionar el presente y abrir espacios para pensar en un futuro más justo, donde la soberanía y la autodeterminación de los pueblos no sean solo principios, sino realidades.
Este espacio no busca ser neutral ante la desigualdad, sino una invitación a mirar con espíritu crítico, a hacerse preguntas incómodas y a comprender que, detrás de cada decisión política, hay vidas concretas que se ven afectadas.
Guillermo Hernández Zomeño
Daniel López Montesinos
Pablo Lozano Carrión