Desde febrero, los incendios devastaron ya 300.000 hectáreas en las islas cercanas a la ciudad de Rosario. Frente al Monumento a la Bandera pueden verse las columnas de humo durante el día y las noches se iluminan con llamas de un rojo intenso y parpadeante. Cuando el viento sopla desde el noreste, el aire de la ciudad de Rosario se contamina y sus habitantes sufren las consecuencias.