TIEMPOS DIFÍCILES
por Amanda Hidalgo
por Amanda Hidalgo
En 1854 se publicó por primera vez la novela “Tiempos difíciles” de Charles Dickens, misma que se desarrolla en Inglaterra de la segunda mitad del siglo XIX, época de la Segunda Revolución Industrial.
En ella, el autor intenta retratar, entre varias cosas, las características de la sociedad industrializada, pero, sobre todo, las diferencias de clase entre los acaudalados y los jornaleros. Un alto contraste entre la calidad de vida de la burguesía acomodada y las peripecias de los obreros en el poblado de Coketown donde el director de escuela Thomas Gradgrind y su socio el empresario Josia Bounderby, someten bajo una rígida y mezquina lógica visión de vida a sus respectivos alumnos y obreros.
Es interesante traer a colación esta obra para observar a través de sus esquemas, una fuerte crítica al materialismo y al utilitarismo, paradigmas populares de la sociedad capitalista globalizada, que, si bien han sido el motor filosófico y teórico de un modelo de desarrollo cepalino, al mismo tiempo han representado un costo social casi incuantificable en la mayoría de países denominados en vías de desarrollo. Actualmente el Ecuador es un ejemplo de la aplicación agresiva de medidas alejadas de la sensibilidad social.
Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, la incidencia de la pobreza, entendida
como el cociente entre el total de la población pobre y la población total, ha contemplado una reducción significativa en relación a los niveles que alcanzó durante los años más críticos de la pandemia, pero solo acercándose ligeramente a los valores a los que llegó para junio de 2019.
Cabe recalcar que la cifra de pobreza del 25% es un resultado cuyo cálculo se da sobre la -línea de pobreza- definida metodológicamente por el INEC misma que se ubica en los $87,57 dólares per cápita, y la línea de pobreza extrema se ubica en los $49,35 dólares per cápita. Todo esto dentro de un contexto en el que solo 3′656.747 ecuatorianos se encuentran afiliados al IESS, según cifras del mismo instituto, y que, para enero del 2022, la tasa de empleo adecuado fue de 33,1%, el SBU alcanza los $420 dólares y la canasta básica los $751,04 dólares. Estas variables enmarcan un entorno económico y nivel de vida en el que cada vez es más difícil salir de la pobreza.
Este jueves 8 de septiembre, la revista Vistazo recoge en una nota las acciones anunciadas por la Fiscalía General del Estado referentes a la muerte de al menos un centenar de pacientes renales y más de 80 niños con cáncer en Ecuador en los últimos 15 meses debido a la falta de atención oportuna. Los decesos habrían ocurrido principalmente por falta de tratamientos y quimioterapias, así como el incumplimiento en la frecuencia de las diálisis recomendadas por los médicos a los pacientes. Según la Asociación de Padres de Niños y Adolescentes con Cáncer, principal denunciante, esta cifra podría aumentar dada la falta de atención que existe en la red pública de salud.
“Vamos a ver, lo que quiero son hechos." Así arranca Tiempos Difíciles, “Lo único que importa son las realidades y los hechos." ¿Cuáles son los hechos? En el Ecuador son deberes primordiales del Estado: 1. Garantizar sin discriminación alguna el efectivo goce de los derechos establecidos en la Constitución y en los instrumentos internacionales, en particular la educación, la salud, la alimentación, la seguridad social y el agua para sus habitantes.
La denominada ejecución presupuestaria es una medida dentro del ciclo de presupuesto que significa el nivel de utilización de los recursos financieros y materiales considerados para una proyección anual, con el propósito de obtener los bienes, servicios u obras propuestos dentro de un Plan Anual de Trabajo de acuerdo a una estrategia aprobada.
Es decir, el nivel de utilización de recursos en la consecución de los bienes y servicios públicos. Los niveles de ejecución de proforma presupuestaria de los principales ministerios del Gobierno Nacional al primer trimestre del 2022 son:
Como podemos ver, el 50% de las instituciones medidas (13 de 26) no supera el 40% de nivel de ejecución presupuestaria. Dentro de esas 13 entidades se encuentran los ministerios de obras públicas, vivienda y trabajo, de esas 13, 3 no superan el 10%, números rojos. Ministerios como el de Salud y Educación se encuentran por debajo del 40%, y el único ministerio que supera una ejecución del 50% de su presupuesto en obras es el de telecomunicaciones, con 54%. Hay que tener en cuenta que, dentro del mismo periodo de medición, la recaudación tributaria, es decir, el instrumento de política fiscal que permite generar los ingresos necesarios para las obras según el plan económico nacional, incrementó en un 28%, dos razones principales: precio del barril de petróleo y reforma tributaria implementada por ministerio de la ley en diciembre pasado 2021.
¿A dónde se está yendo el dinero de los contribuyentes si no es a la ejecución presupuestaria de los ministerios? Los servicios públicos no son dádivas, son pagados por los ciudadanos a través de sus impuestos, pero los hechos referentes a la muerte de al menos un centenar de pacientes renales y más de 80 niños con cáncer nos plantean una cruel pregunta: ¿Cuál es la línea que separa la austeridad de la indiferencia ante las necesidades sociales, especialmente de los más necesitados?
En Tiempos Difíciles, Dickens describe un sistema educativo “ideal” para la sociedad post revolución industrial: los pobres viven prácticamente en condiciones de esclavitud sometidos por los poderosos. No pensar, no sentir. Nada que no sea un hecho relacionado con el incremento del patrimonio importa para los poderosos, en este libro, los finales felices no se encuentran disponibles. Para el caso ecuatoriano, una salida de este modelo se percibe muy adversa, algunas variables como el compromiso con el FMI no le dan mucho rango de maniobra a la política fiscal nacional. Por la naturaleza del manejo económico demostrado hasta ahora, se puede prever que la reducción de impuestos es algo impensable para este gobierno. Sumado a un ambiente de acciones sumamente escasas frente al reto de creación de nuevas plazas de empleo formal, un costo de vida alto y salarios bajos que fomentan la precarización, pareciera que, a las puertas de una consulta popular, que además de inestabilidad política representa un alto gasto público, las prioridades del gobierno se encuentran totalmente desintonizadas con la ciudadanía.
Con el tiempo, la evolución literaria de Dickens sobre la mejora de la calidad de vida y las oportunidades para los pobres se volvió cada vez más pesimista, casi tanto como el escenario económico ecuatoriano, pero a la vez, nunca perdió la fe en la gente corriente, la gente de a pie, como un contraste a las esferas más altas de la sociedad. La crítica del escritor a la burguesía es frontal, pero aún así no se desvirtuó en apologías a la anarquía sino más bien a la naturaleza humana reflejada en valores que podrían parecer evidentes o básicos, pero que hoy siguen siendo una utopía, valores como la conciencia sobre la justicia y la solidaridad, especialmente en situaciones donde la desigualdad es profunda y se presta como escenario para defender el capital sobre la vida. ¿Podríamos esperar un cambio de dirección en el manejo de una mal entendida austeridad económica del gobierno de Guillermo Lasso? Dickens murió sin saber que aquellos valores soñados y quizás hasta sobreentendidos seguirían siendo una entelequia. Ojalá no sea nuestro caso.
Amanda Hidalgo
Columnista
Economista y asesora legislativa