¡NOS QUIEREN DAR LECCIONES DE CÓMO LLEVAR EL DUELO!
por Elena Rodríguez Yánez
por Elena Rodríguez Yánez
*Fotografía tomada de Diario El Comercio
Ecuador está enfermo. Un país que agoniza no solo porque los Gobiernos de turno han derramado sobre él la sangre que provoca la delincuencia común, el narcotráfico, el crimen organizado, las mafias que operan dentro y fuera de las instituciones estatales; sino, también porque los entornos en los que habitamos las mujeres son campos minados con bombas de violencia que amenazan con explotarnos en la cara todos los días. Ecuador es un país machista. Y el caso visibilizado durante la semana anterior, así lo demuestra:
Los ecuatorianos y el mundo miramos atónitos la desaparición forzada de una mujer que había ingresado a la Escuela Superior de Policía, el 11 de septiembre de 2022. Su madre, Elizabeth Otavalo, peregrinó por cuanto medio de comunicación le abrió las puertas y encontró eco en las redes sociales, desde donde colectivos feministas y activistas defensores de Derechos Humanos, difundieron la noticia de su desaparición. Bajo la pregunta ¿Dónde está María Belén Bernal? cientos de mujeres en diversas partes del país, organizaron plantones y manifestaciones de respaldo.
No faltaron las vocerías gubernamentales que criticaron la solidaridad que despertó el caso. Diego Ordoñez, secretario de Seguridad, acusó a las activistas de encontrar en la desaparición de María Belén, el pretexto para crear un relato con el que, según el Ministro, se buscaba desestabilizar al Gobierno. “Como sucede en este país, aquellas activistas que defienden la violencia, que quieren desestabilizar la institucionalidad de seguridad, ya encontraron un motivo para crear un relato que pretende concluir que aquí se trata de un acto institucional”, sostenía Ordoñez.
Y claro que se trata de un acto institucional. No solo porque -como se confirmó once días después- María Belén Bernal fue asesinada en un recinto policial, sino porque su muerte involucra a varios agentes policiales, en servicio activo. Claro que se trata de un problema de Estado. No es solo la “manzana podrida”, o la responsabilidad de quien cuida la garita, como nos han querido vender. Hay una serie de acciones y omisiones que deberán ser investigadas por las autoridades competentes y organismos internacionales que- ojalá- revistan de transparencia a las indagaciones.
No faltaron quienes quisieron culpar a la víctima. Según el ahora exministro del Interior, Patricio Carrillo, el crimen se habría evitado si María Belén no acudía al recinto policial la noche del 11 de septiembre, y es en este punto donde me quiero detener.
La posición gubernamental de querer culpar a la víctima está perfectamente interiorizada en el imaginario del presidente Guillermo Lasso y todo su Gabinete. La mismísima María de Lourdes de Lasso, primera dama, sostenía en noviembre de 2021, en el marco de la conmemoración del día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer que, “en el afán de pensar que nadie nos comprende, nos volvemos víctimas y es terrible. No mujeres, no somos víctimas de nadie, solo de nosotras mismas si nos dejamos”
El “Gobierno del Encuentro” parece ignorar que Ecuador es uno de los países más violentos para las mujeres. Según estudios de diversas organizaciones de la sociedad civil, desde enero hasta septiembre de 2022, 206 femicidios se registraron en este país.
Cifras que representan una bofetada para quien, desde su anacrónico cargo de “primera dama”, sostiene que las mujeres somos las culpables de la violencia porque "nos dejamos", porque "no nos hacemos respetar".
Y es que ese discurso está tan arraigado, tan asimilado en las esferas gubernamentales que, la viceministra del ministerio de Inclusión Económica y Social, Arianna Burgos, tras la confirmación del femicidio de María Belén, dijo que “hay que educar a las mujeres para combatir todo tipo de violencia hacia nosotras”, poniendo todo el peso, una vez más, sobre las víctimas. Luego de una ola de críticas borró el tweet.
Pero eso no es todo. En redes sociales organizaron una campaña de desprestigio contra María Belén Bernal y su madre, Elizabeth Otavalo.
A Otavalo la acusaron de politizar el caso, de querer desestabilizar al Gobierno, le dijeron que pedir justicia para su hija asesinada, era sinónimo de simpatizar con tal o cual tendencia ideológica. También sostuvieron que lo que busca es pedir una indemnización.
En Ecuador, a las mujeres no solo nos violan, nos desaparecen, nos matan, sino que pretenden darnos lecciones de cómo luchar por nuestros derechos y de cómo debemos llevar el duelo.
Elizabeth, es una madre coraje que, con su puño alzado, esboza una sonrisa en señal de agradecimiento con aquellas mujeres que la sostuvieron durante sus horas más oscuras. ¿Nos van a prohibir también alzar el puño? ¿Van a criminalizar la solidaridad? ¿Nos van a señalar por no llorar lo suficiente? ¡No sean canallas!
Elizabeth no está sola. La acompañamos miles de mujeres que hemos visto en su fortaleza, en su dignidad, en su rabia, el rostro de aquellas sin voz, que murieron en manos de sus parejas, frente a la inacción de un Estado indolente y machista.
Elizabeth no está sola, nos emparentamos en esa rabia y en la búsqueda de transparencia, justicia y reparación.
#NiUnaMenos
Elena Rodríguez Yánez
Periodista