Mi nombre es Andrés Castro Rojas, una persona con discapacidad auditiva que ha encontrado en el emprendimiento no solo un camino profesional, sino también una forma de vida. Desde el año 2020, me he dedicado a crear con el corazón piezas únicas bajo el nombre de Industrial Home. Mi trabajo está inspirado en la naturaleza y el diseño, en donde cada creación tiene un propósito: darle vida a los espacios, conectarnos con lo natural y crear un ambiente de paz.
Mi historia comenzó en Arica, la ciudad que me vio nacer. En un momento de mi vida en el que no sabía qué rumbo tomar, un viaje al río Lluta cambió mi destino. Allí, mientras caminaba a la orilla del río, me encontré con un paisaje lleno de piedras. A simple vista, no parecían nada especial, pero algo despertó en mí. Fue en ese instante cuando nació la idea de apilar algunas de esas piedras y convertirlas en una lámpara. Al mostrarle esta creación a un familiar, me sorprendió que la comprara, lo que me hizo ver que mi visión podía significar algo más. Fue entonces cuando descubrí que en lo simple y lo natural hay belleza, y eso es lo que quería compartir con el mundo.
Con el tiempo, el proyecto fue evolucionando. Recuerdo un día, paseando por el río nuevamente, encontré una rama con una forma tan particular que me inspiró a crear otra lámpara, esta vez más atrevida. Cerca de esa rama había un cable con un enchufe, y al enredarlo en la madera, conseguí una pieza que me parecía fascinante. Ese descubrimiento fortuito me enseñó algo importante: la creatividad puede surgir de los elementos más inesperados y lo que para otros puede parecer basura, para mí, es una oportunidad de crear algo hermoso.
Así comenzó Industrial Home, como un sueño hecho de piedras, ramas y mucho esfuerzo. Al principio, las piezas que hacía eran simples, pero con el tiempo y la práctica, fui perfeccionando mi técnica. Poco a poco, comencé a llevar mis creaciones a ferias locales, y me di cuenta de que la gente conectaba con lo que hacía. Ver cómo mis productos generaban emociones en las personas me motivó a seguir adelante, incluso cuando las circunstancias no eran siempre fáciles.
Cada lámpara, cada reloj rústico, cada mesa que fabrico tiene una historia detrás. Utilizo materiales reciclados, troncos encontrados y piedras que recojo de la naturaleza para darles una segunda vida. Trabajar con estos elementos no siempre es sencillo. He tenido que aprender a utilizar herramientas, a manejar la madera y a experimentar con diferentes técnicas, todo de manera autodidacta. Pero cada desafío ha valido la pena, porque en cada pieza que termino, veo reflejado mi esfuerzo y mi pasión.
Este camino no ha sido sencillo. Ser un emprendedor implica enfrentarse a momentos de incertidumbre, a veces a la falta de recursos o de oportunidades, pero siempre he tenido claro que lo más importante es seguir adelante. Mi discapacidad auditiva, lejos de ser un obstáculo, ha sido parte de mi identidad y mi proceso creativo. Me ha permitido desarrollar una sensibilidad especial hacia los detalles, una conexión más profunda con mi entorno y una forma única de ver el mundo.
Hoy, Industrial Home es mucho más que un negocio. Es el resultado de años de esfuerzo, de aprendizajes y de pequeños momentos de inspiración. Ofrezco una amplia variedad de productos que incluyen lámparas de piedra, macetas de bambú, relojes de madera, mesas hechas con materiales reciclados, repisas y más. Pero más allá de los productos, lo que quiero transmitir es un mensaje de conexión con la naturaleza, de sostenibilidad y de apreciación por lo que nos rodea.
Cada día me levanto con la ilusión de seguir creando, de seguir experimentando con nuevas ideas y de compartir con otros lo que tanto me apasiona. Industrial Home es una extensión de mí mismo, una expresión de mi amor por el diseño natural y una prueba de que con esfuerzo, dedicación y corazón, los sueños se pueden convertir en realidad.
Agradezco a cada persona que ha apoyado este proyecto y a todos aquellos que creen en lo que hago. Mi viaje no ha terminado; al contrario, apenas comienza, y estoy emocionado por todo lo que aún queda por crear.