La Independencia de Texas, también conocida como Revolución de Texas, fue un proceso político y militar que se desarrolló en el noreste de México, entre el 2 de octubre de 1835 y el 21 de abril de 1836.
El punto de inflexión de esa lucha fue la batalla de San Jacinto, tras la cual los texanos tomaron prisionero al presidente Antonio López de Santa Anna y lo obligaron a firmar el Tratado de Velasco, que reconoció la Independencia de Texas.
Si bien el gobierno estadounidense de Andrew Jackson reconoció inmediatamente esa emancipación, el Congreso mexicano no ratificó el Tratado de Velasco y desconoció a Texas como Estado independiente, declarándolo en estado de rebeldía. Tras lo cual se reiniciaron las hostilidades.
Texas se unió a los Estados Unidos en 1845. Esto desencadenó una guerra entre México y los Estados Unidos que se extendió hasta 1848. Luego de la finalización de ese conflicto bélico, México se vio obligado a firmar el Tratado de Guadalupe-Hidaldo, por el cual debió ceder Texas, Nuevo México y las Californias a los Estados Unidos.