Los orígenes de la guerra
Los tratados de paz de la I Guerra Mundial dejaron empobrecidos a los paises vencidos. Alemania que había perdido parte de su territorio vio su economía embargada para satisfacer a los paises vencedores, lo que hacía prácticamente imposible la recuperación. esto generó un clima de resentimiento hacia los vencedores que hizo surgir un incipiente nacionalismo extremista alemán.
El triunfo del comunismo en la Revolución rusa fue recibido entre la admiración de muchos y el miedo de otros. Los países occidentales crearon paises nuevos para frenar el posible avance revolucionario que propició un nacionalismo extremista que se presentaba como la fuerza de choque más eficaz contra el comunismo.
La Gran Depresión de los años treinta sumió a muchos paises en una terrible crisis. Las soluciones extremas se presentaban como la única salida.
En estas circunstancias la debilidad de los países democráticos y de la Sociedad de las Naciones mostró un pacifismo ineficaz en la práctica y toleró el expansionismo y el rearme de Italia y Alemania.
La expansión de los fascismos
Tras la crisis del 29, Japón, Italia y Alemania iniciaron políticas exteriores agresivas y expansionistas para controlar mercados y materias primas básicas y para acabar con la crisis social mediante un intenso nacionalismo.
Japón invadió Manuchuria en 1933 y en 1933 Hitler es elegido como canciller alemán con un programa basado en el pangermanismo (unificación de los territorios de habla alemana) el rechazo de las fronteras del trato de Versalles y una política expansiva para asegurar materias primas y el rearme.. Alemania abandona la Sociedad de Naciones y hace un primera intento de anexión de Austria.
En 1935, Italia invadió Etiopia, reorientó su política hacia una colaboración con Alemania. En enero de ese año Alemania incorporó el Sarre y en marzo remilitarizó Renania, vulnerando el tratado de Versalles.
Las relaciones entre Italia y Alemania se reforzaron cuando en junio de 1936 se inicia la guerra civil en España y ambas potencias apoyan al bando sublevado. En octubre de 1936 se forma el Eje Berlín-Roma. En noviembre de este año, Hitler firma el Pacto de Antikomintern contra la URSS, al que posteriormente se unió Italia.
El fracaso de la política de apaciguamiento
Fortalecida por los apoyos, Alemania inició un proceso de expansión con la aceptación de las potencias europeas pensando que con ello se evitaría la guerra. Por ello se dice que practicaron una política de apaciguamiento.
En 1938 las tropas alemanas invaden Austria y la región checoslovaca de los Sudetes en la que vivían tres millones de alemanes. En setiembre, se reúnen Hitler y Chamberlain, que acepta la cesión de los Sudetes a cambio del compromiso de acabar con las demandas territoriales. En 1938, en la Conferencia de Munich, Francia, Gran Bretaña e Italia aceptaron las exigencias de Hitler y entregaron toda Checoslovaquia, que fue anexionada en 1939.
La invasión de Polonia, el detonante
Hitler deseaba conquistar Polonia. Alemania nunca había aceptado la perdida de Posen ni la cuestión de Dánzig ( un corredor que partía en dos el territorio alemán). Pero Polonia estaba más protegida, había firmado una alianza defensiva con Francia y Gran Bretaña suscribió un pacto de asistencia , que garantizaba su independencia.
Para preparar la invasión, Alemania firma en 1939 un pacto de no agresión con la URSS. Este pacto incluía un protocolo secreto por el que ambos paises se repartían Polonia y la URSS obtenía Finlandia y los Estados bálticos. En caso de conflicto con Francia y Gran Bretaña, Hitler quería evitar una guerra con dos frentes; Stalin justificó el acuerdo por la hostilidad de las potencias occidentales y para evitar la agresión alemana.
Hitler exigió al gobierno polaco la entrega de Dánzig, pero este se negó. El 1 de septiembre de 1939 Alemania invadió Polonia. A continuación Francia y el reino Unido declaraban la guerra a Alemania el 3 de septiembre. Era el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.
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