Es el pilar de la enseñanza bíblica integral. Su responsabilidad es garantizar que toda la congregación, incluidas las células y las iglesias en desarrollo, reciba una formación sólida basada en las Escrituras. Supervisa las distintas escuelas de formación: Escuela de Hacedores de Discípulos, Escuela Doctrinal, Escuela de Líderes y Escuela de Intercesión.