Nuestros distintivos
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Predicación Expositiva
Este sistema de predicación no es solo una manera de presentación, sino un mandato de precisión.
Es tomar un pasaje de la Escritura e interpretarlo en su contexto, considerando el género literario, para encontrar cual fue la intención o propósito del Espíritu Santo por medio del autor humano en ese texto para la audiencia original, y después aplicarlo la audiencia de hoy. Es la única manera de ser fiel al mensaje de Dios y recuperar la centralidad de la predicación bíblica, que exalta a Dios (Esd. 7:10; Neh. 8:8; 1Cor. 2:1-5; 2Tim. 2:15).
La predicación expositiva considera el contexto Historico-Gramátical-Literal. Se debe estudiar las palabras del texto en su sentido natural y normal teniendo en cuenta el género literario y el trasfondo histórico y los idiomas hebreo y griego del libro o pasaje que se estudia, y bajo la obra iluminadora del Espíritu Santo para una correcta interpretación y aplicación del texto.
Estructura de Gobierno y cualidades de la iglesia de Cristo
La Biblia nos enseña la estructura de gobierno que los apóstoles instituyeron en iglesias del Nuevo Testamento: Cristo como la cabeza y bajo Él, los pastores, los diáconos y la congregación. (Fil. 1:1; 1Tim 3:1-10; Tito 1:5-9).
La iglesia como se ve en la Escritura debe tener tres cualidades fundamentales: Debe ser Autónoma, (Hch. 14:23; Tito 1:5-9; Heb. 13:17), Auto sostenible (1Cor. 16:1-2; 2Cro. 8-9) y Auto reproducible, ese es el modelo que se ve en las iglesias del Nuevo Testamento (Hch. 2:41, 46-47; 4:3; 6:7). Este es el diseño de Cristo para Su iglesia.
Entendimiento de la Teología Bíblica
Pablo encarga a Tito a “enseñar lo que esté de acuerdo a la sana doctrina” (Tito 2:1). Y le manda a Timoteo a cuidar el contenido de la sana enseñanza que le transmitió (2Tim. 1:13-14).
Nuestra preocupación no es solo cómo enseñamos, sino también que es lo que enseñamos. La Teología Bíblica es un compromiso de conocer al Dios de la Biblia tal y como Él se ha revelado en la Escritura.
Entendimiento Bíblico de las Buenas Nuevas
El evangelio es el corazón del cristianismo. Pero no significa que Dios quiera satisfacer las necesidades de las personas con riqueza, salud y bienestar material.
La noticia de la salvacion consiste en que nos hemos revelado pecaminosamente en contra de nuestro Creador y Juez y somos merecedores de la condenación eterna. Pero Dios bondadosamente envió a Su Hijo, quien recibió el castigo que merecíamos por nuestro pecado, y Jesús ha pagado completamente la deuda de aquellos que se arrepienten de sus pecados y creen en su muerte y resurrección. Esas son las Buenas Nuevas de Salvación (Rom. 10:9-13;1Cor.2:1-5; Cor. 15:1-3).
Entendimiento Bíblico de la Conversión
El cambio espiritual de cada persona necesita ser tan radical, que sólo Dios puede hacerlo por medio de Su Palabra y la obra iluminadora del Espíritu Santo. Solo Dios puede hacer el milagro de la conversión. El nuevo nacimiento genuino no necesita ser siempre una experiencia emocional, sino que debe sobre todo evidenciarse con frutos genuinos de arrepentimiento y obediencia a Cristo, esa es la verdadera conversión de la que habla la Biblia (Mat. 3:8-10; 1Pd. 1:3-4; Sant. 1:18).
Entendimiento Bíblico del Discipulado y Crecimiento Cristiano
Existe hoy una constante preocupación por el crecimiento de la iglesia; pero una iglesia bíblica no solamente se preocupará por el crecimiento numérico, sino también por el crecimiento espiritual de sus miembros. No solo es crecer en cantidad, sino en calidad espiritual (Sant.1:22-25).
Aunque muchos cristianos y pastores miden el crecimiento solo por la cantidad de miembros de la iglesia, la única señal observable de crecimiento es una vida de santidad creciente, teniendo su origen en la sana enseñanza, que es fiel a la Palabra de Dios. Todo cristiano genuino tendrá el deseo de crecer en el conocimiento de la Palabra de Dios (1Pd.2:2), y en la gracia que le salvó (2Pd.3:18). La iglesia es la responsable instruir a sus miembros en la Palabra de Dios. Recuperar el verdadero discipulado para hoy, edificará a la iglesia y ayudara en la proclamación del mensaje de Cristo en este mundo.
Entendimiento Bíblico de la Membresía Eclesiástica
La membresía debe reflejar un compromiso vivo y visible con una iglesia local en asistencia, en ofrendar generosamente, en oración y servicio constante; de otro modo sería sin sentido, sin valor e incluso peligroso para la salud espiritual de toda la iglesia.
No se debe hacer miembros de la iglesia a personas tan a la ligera, sin asegurarnos que realmente entienden el evangelio y que han nacido de nuevo, tampoco se debe tener como miembros de la iglesia a personas por razones sentimentales o preferenciales. Ser miembro es estar comprometidos con Cristo y Su iglesia y Su Palabra caminando juntos como extranjeros en este mundo y apartados del pecado, mientras nos dirigimos a nuestro hogar celestial.
Cada iglesia local debe identificar quienes son sus miembros y quienes no (Hch. 2:41-42;47-49), el pastor debe saber quiénes son su responsabilidad pastoral y quienes no (Hch. 20:28; Heb. 13:17), y cada miembro debe saber quiénes son sus pastores a los cuales deben someterse y a quienes no (Heb. 13:17), y tener en alta estima y amor a sus pastores por causa de su labor entre ellos (1Tes.5:12-13). Todo esto solo es posible por medio de la membresía.
Entendimiento Bíblico de la Disciplina Eclesiástica
La disciplina de la iglesia nos da los parámetros para la membresía en la iglesia. La idea hoy en día parece negativa a los creyentes que no comprenden que hemos sido llamados a vivir en santidad y a honrar el nombre de Cristo (1Pd. 1:14-16).
Cada iglesia local tiene una responsabilidad bíblica de juzgar amorosamente la vida y la enseñanza de sus miembros, y aún de sus pastores, especialmente cuando cualquiera de los creyentes o sus pastores comprometen el testimonio de la iglesia y sobre todo la reputación de nuestro Señor Jesucristo.
Es una evidencia de amor de parte de Cristo a través de la iglesia local, confrontar con mansedumbre y misericordia a los que pecan y restaurarlos en su comunión con Dios, y a los impenitentes separarlos de la comunión del cuerpo de Cristo, cuidando de esta manera que su pecado no afecte al testimonio de la iglesia y que siga deshonrado a Dios ante los inconversos (Rom.2:24). La disciplina es un mandato divino y debemos aplicarla en obediencia a la Palabra de Dios, sin hacer acepción de personas (Mat.18:15-20; Gal. 6:1-2; 1Cor. 5; 1Tim. 5:19-20).