Tu donación puede convertirse en esperanza
te contamos cómo inició este proyecto...
Hace aproximadamente dos años y medio, durante los preparativos para el primer campamento de jóvenes que realizaríamos como Iglesia Vidalife Cancún, Misión Milagro II, visitamos un rancho que una hermana de nuestra nos había ofrecido en préstamo para llevar a cabo el campamento.
Durante aquel recorrido ocurrió algo completamente inesperado.
El encargado del lugar se acercó a mí y me contó que leía la Biblia todos los días, pero que no tenía a nadie que le enseñara y compartiera con él la Palabra de Dios. Con mucha humildad me pidió que fuera de vez en cuando a visitarlo para estudiar juntos las Escrituras.
Aquella petición tocó profundamente mi corazón.
Ese mismo día visitamos una segunda opción de rancho que contaba con albercas para realizar las actividades con los jóvenes. Al entrar para solicitar información, la esposa del encargado me preguntó si yo era pastor.
Le respondí que sí.
Entonces me dijo algo que jamás olvidaría:
“Fíjese que aquí en los ranchos hay varias familias que quieren escuchar la Palabra de Dios, pero nadie quiere venir a compartirla.”
Dos encuentros inesperados en un mismo día hicieron que mi corazón entendiera que aquello no era simplemente una coincidencia. Sentí con mucha fuerza que Dios estaba llamándonos a ese lugar.
Hablé con la dueña del terreno, le compartí lo que Dios había puesto en mi corazón y le pedí la oportunidad de utilizar un espacio para poder enseñar las Escrituras a las familias de la comunidad.
Su respuesta fue un sí definitivo.
Mi deseo era comenzar inmediatamente, pero diferentes circunstancias hicieron que tuviéramos que esperar. Sin embargo, aunque pasó el tiempo, aquella carga por la comunidad nunca desapareció de nuestro corazón.
Finalmente, hace aproximadamente dos años y medio, comenzamos la Misión El Ranchito, en conjunto con la Iglesia Vidalife Cancún, Misión Milagro II.
Hoy podemos decir con profunda gratitud:
¡Dios tenía el tiempo perfecto!
Durante estos dos años y medio hemos podido experimentar de una manera increíble el amor y la fidelidad de Dios en esta pequeña comunidad.
Principalmente hemos tenido la oportunidad de trabajar con los niños y niñas del lugar. Nuestro propósito primordial es compartir con ellos el Evangelio y enseñarles la Palabra de Dios, ayudándoles a conocer el amor, la gracia y el propósito que Dios tiene para sus vidas.
Pero también hemos entendido que predicar el Evangelio implica servir y mostrar de manera práctica el amor de Cristo.
Por eso, Dios nos ha permitido desarrollar diferentes formas de apoyo para las familias de la comunidad.
A través de una Asociación Civil que nos acompaña y apoya, hemos podido brindar educación básica escolar gratuita a niños y niñas que necesitan apoyo en áreas fundamentales como sus estudios.
Además, constantemente Dios ha provisto diferentes recursos que han sido de bendición para las familias de El Ranchito, entre ellos:
Despensas y alimentos.
Ropa.
Juguetes.
Medicamentos.
Apoyo escolar.
Actividades y espacios de convivencia para los niños.
Y, sobre todo, la oportunidad de compartir la Palabra de Dios.
Cada una de estas bendiciones nos recuerda que Dios no se ha olvidado de esta pequeña comunidad.
NUESTRA VISIÓN
Nuestra visión para El Ranchito no se limita a realizar actividades o entregar ayuda.
Anhelamos ver vidas transformadas por Jesucristo.
Queremos que cada niño, cada joven y cada familia pueda conocer el Evangelio, crecer en la Palabra de Dios y descubrir que hay un Dios que los ama, que los ve y que tiene un propósito para sus vidas.
Creemos que la educación, el alimento, la ropa, los medicamentos y cada forma de ayuda son importantes, pero entendemos que todo ello debe apuntar hacia algo mucho mayor:
llevar esperanza, restauración y el mensaje de Jesucristo a cada familia.
Por eso seguimos trabajando, orando y creyendo que lo que comenzó con una sencilla petición de un hombre que quería aprender de la Biblia puede convertirse, por la gracia de Dios, en una obra que alcance a toda una comunidad.
PETICIONES DE ORACIÓN
Que Dios continúe abriendo el camino y guiando cada paso de esta misión. Que podamos tomar cada decisión conforme a Su voluntad y permanecer sensibles a Su dirección.
Que las familias de la comunidad reciban el Evangelio con alegría y gozo. Que los corazones sean abiertos a la Palabra de Dios y que podamos ser testigos de vidas verdaderamente transformadas para Su honra y gloria.
Que el Señor continúe proveyendo todo lo necesario para cumplir con el propósito que Él ha puesto delante de nosotros: recursos, voluntarios, maestros, servidores, materiales y todo aquello que se necesite para seguir sirviendo a esta comunidad.
Que Dios permita que El Ranchito siga creciendo, no solamente en número, sino principalmente en conocimiento de Su Palabra, en fe y en vidas transformadas.
Creemos que esta historia no comenzó con nosotros. Comenzó con Dios.
Y si Él fue quien abrió la puerta, creemos que también será Él quien seguirá proveyendo todo lo necesario para llevar adelante esta obra.
Misión El Ranchito — compartiendo el Evangelio, sirviendo con amor y sembrando esperanza.
Envía un correo electrónico a vidasreyac@gmail.com para obtener más información sobre de nostros