Fortalecer el ministerio en el conocimiento de Dios, para adorar junto al cuerpo de cristo uno a uno todos sus atributos. Despertar por medio de la comunión intima y verdadera Adoración el espíritu de la iglesia, conociendo nuevos y más profundos niveles de experiencias en el amor Santo de Jesucristo.
Ser un ministerio que establezca la iglesia como el templo santo de Dios, donde la Adoración verdadera y en el espíritu produzca una transformación en el hombre, como el mismo altar de adoración que conlleve a que el padre haga su morada en el corazón de su pueblo