El proyecto, de carácter nacional, inició su andadura en 1998 en la Comunidad de Madrid, y desde entonces se ha ido extendiendo a otras regiones, entre ellas la de Castilla-La Mancha, que se incorporó al mismo en 2012. Su finalidad es fomentar la vocación de alumnos con una capacidad especial para las matemáticas, a través de sesiones docentes durante las mañanas de los sábados de todo el curso lectivo que en el caso de nuestra provincia se llevan a cabo en las escuelas de la Universidad de Castilla-La Mancha en los campus de Albacete y Cuenca.