"Pon tus preocupaciones en las manos de Dios, pues él tiene cuidado de ti” (1 Pedro 5,7).
»Pero bendito el hombre que confía en mí, que soy el Señor, y que en mí pone su confianza.
Ese hombre es como un árbol plantado junto a los arroyos; echa sus raíces junto a las corrientes, y no se da cuenta de cuándo llega el calor; sus hojas siempre están verdes, y en los años de sequía no se marchita ni deja de dar fruto.»
Jeremías 17:7-8
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