Respeto: reconocer el valor de cada quien, en su persona y su propiedad, considerando la existencia de la dignidad humana, del entorno y de los bienes ajenos al momento de actuar y decidir, aplicando los deberes y derechos como miembro la familia y la Comunidad.
Honestidad: desarrollar cualquier acción humana con rectitud, transparencia y sentido de pertenencia. La honestidad en nuestras acciones garantiza la tranquilidad de conciencia.
Responsabilidad: cumplir con los deberes, compromisos y obligaciones; aceptando completamente las consecuencias de decisiones y acciones.
Solidaridad: favorecer el apoyo, la unión y la colaboración entre las personas de la comunidad para alcanzar metas comunes.
Justicia: reconocer a cada quien lo que le corresponde por sus derechos, necesidades, y responsabilidades. La Justicia nos hace equitativos.
Tolerancia: Reconocer la diferencia; valorar, respetar y aceptar a las otras personas con su forma de pensar y de actuar, aunque no lo compartamos. La tolerancia propicia el diálogo y los acuerdos de acción para una mejor convivencia.
Trato familiar: Ofrecer un trato de fraternidad, amabilidad y cordialidad a cada uno de los integrantes de la comunidad educativa, con fines humanistas.
Espiritualidad a la luz de la redención, inspirada en el fundador p. Arturo D Onofrio