Creemos que Dios es tres personas en una – El Padre, Hijo y el Espíritu Santo; que siempre han existido e hicieron todo el universo; que son santos, amorosos, todopoderosos y merecedores de nuestra alabanza y agradecimiento.
El Padre – el Rey del universo, lleno de gloria y majestad, cuya justicia demanda que el pecado sea castigado, pero quien por amor envió a Su Hijo unigénito para recibir el castigo por nosotros.
El Hijo – Jesucristo, quien siempre estuvo con el Padre, quien nació de una virgen, cerca de 2000 años atrás en Israel, concebido por el poder de Dios, quien enseñó y sanó a la gente, quien murió sobre la cruz para limpiarnos del pecado, quien resucitó venciendo a la muerte, quien vive en quienes creen en El y aboga por ellos en el cielo.
El Espíritu Santo – el Espíritu de Dios, quien siempre ha estado con el Padre y el Hijo, pero que ahora mora también en quienes creen en Cristo, enviado por El para guiar y ayudarles en el mundo a atraer gente hacia Dios y la salvación.
Ref: Jn. 1:1-3, Mt. 1:23
Creemos que Dios creó el primer hombre y a la primera mujer, Adán y Eva, para vivir en el mundo perfecto creado por El; que Satanás, por medio de la serpiente, causó que pecaran; su desobediencia a Dios los separó de El, dejando a sus descendientes, nosotros, bajo el dominio del pecado y de Satanás, hasta ser liberados al aceptar a Jesús como Señor.
Ref: Gn. 1:27, Ro. 5:12
Creemos que la salvación es un regalo que Dios ofrece a todos; que fue pagado por Cristo al morir en la cruz; que no hay nada más que hacer sino recibirlo; que es otorgada por la gracia de Dios y que no puede ser ganada por obras u otros medios, sólo se puede recibir a través de la fe en el Hijo.
Ref: Ef 2:8, Jn 6:47
Creemos que Jesucristo el Hijo, enviado por el Padre, dio Su vida para salvar a la humanidad de la muerte y condenación que tuvo efecto desde la caída de Adán y Eva—El tomó el lugar de los pecadores condenados a muerte; y porque El murió, nosotros no moriremos eternamente; que el verdadero creyente en Cristo es salvo y vivirá para siempre en la Resurrección.
Ref: Jn. 3:16, Is. 53:5
Creemos que el arrepentimiento—El dolor por los pecados que hemos cometido y la decisión de alejarnos de ellos—son necesarios para recibir el regalo de la salvación (Aceptación y vida eterna con Dios); y que el arrepentimiento auténtico trae verdadera aceptación de parte de Dios nuestro Creador.
Ref: 1 Jn 1:9, Ro 5:1,2
Creemos, que cuando el cristiano toma la decisión de creer y seguir a Cristo, recibe un nuevo espíritu; que la persona es cambiada de tal manera que pasa a ser una nueva creación; que el creyente nuevo ya no es controlado por deseos pecaminosos; que él es libre de vivir la vida santa que su Salvador quiere que viva.
Ref: Jn 3:3, 2 Co 5:17
Creemos que el creyente, ahora libre del control del pecado y de Satanás, puede y debe vivir una vida agradable al Señor, creciendo en las Escrituras, llevando una vida de oración, amor, compañerismo cristiano, de servicio a otros, obediencia piadosa, aprendiendo—y enseñando—acerca del Señor, compartiendo las Buenas Nuevas con todos, siguiendo la santidad de Dios, vistiendo toda la armadura de Dios.
Ref: 1 Ts 4:3, 1 Ts 5:23
Creemos que la inmersión en agua es una señal de nuestro nuevo nacimiento ante el mundo; que, así como Cristo fue colocado en la tumba y resucitó, así también nos consideramos muertos a nuestra naturaleza antigua, como si fuésemos “sepultados” en agua, ascendiendo a una vida eterna.
Creemos que al obedecer el mandamiento del Señor, bebiendo juntos de la copa, “Haced esto en memoria de mí,” nos recuerda la sangre que Cristo derramó por nosotros, y al comer el pan, recordamos Su cuerpo golpeado y herido—sacrificado en nuestro lugar
Ref: Mt 28:19, 1 Co 11:26
Creemos que el creyente, ahora libre del control del pecado y de Satanás, puede y debe vivir una vida agradable al Señor, creciendo en las Escrituras, llevando una vida de oración, amor, compañerismo cristiano, de servicio a otros, obediencia piadosa, aprendiendo—y enseñando—acerca del Señor, compartiendo las Buenas Nuevas con todos, siguiendo la santidad de Dios, vistiendo toda la armadura de Dios.
Ref: Ef 4:30-32, Ef 6:18
Creemos que la inmersión en agua es una señal de nuestro nuevo nacimiento ante el mundo; que, así como Cristo fue colocado en la tumba y resucitó, así también nos consideramos muertos a nuestra naturaleza antigua, como si fuésemos “sepultados” en agua, ascendiendo a una vida eterna.
Ref: Mt 28:19, Ro 6:4
Creemos que de acuerdo a la voluntad de Dios y la necesidad de cada persona, el Espíritu Santo confiere dones a los creyentes: palabra de sabiduría, palabra de conocimiento, fe, dones de sanidad, milagros, profecía, discernimiento de espíritus, hablar en otras lenguas e interpretación de las mismas—y que estos dones están disponibles hoy como lo estuvieron para la Iglesia primitiva.
Ref: 1 Co 12:1,31, 1 Co 12:11
Creemos que la moderación—la vida equilibrada— del creyente debe ser obvia a todos; que el creyente nunca debe ir a los extremos de fanatismo; que el andar del cristiano debe ser maduro y estable, nunca grosero o arrogante, siempre gentil y humilde, misericordioso y bueno; que el cristiano debe actuar como Cristo actuaría
Ref: Fil 4:5 , Ef 4:14,15
Creemos que, así como Cristo estaba dispuesto y capacitado para sanar a la gente en Israel hace 2000 años atrás, El está dispuesto y es capaz de sanar hoy a quienes necesiten sanidad mental, física o espiritual; que tales sanidades pueden recibirse por medio de la oración, por la unción con aceite de los ancianos de la iglesia; creemos que es un don espiritual.
Ref: Mt 8:17, Mt 9:5
Creemos y esperamos el día de la venida del Señor; que Su regreso puede ser hoy, pero—si no lo es—que la obra del Señor debe continuar y ser proyectada; que cuando El regrese, los muertos en Cristo, resucitarán primero, y después los que queden se reunirán con El en las nubes; que en el tiempo de Su regreso habrá una gran Tribulación, el reino de Satanás terminará y Cristo gobernará con Su iglesia por mil años y después todo será hecho nuevo.
Ref: 1 Ts 4:16,17 , Tit 2:12,13