La iglesia de Cristo, por la noche.
“Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.” 1 Pedro 3: 15
La mayoría de la gente tiene la religión que tiene por razones humanas más que por razones bíblicas: “Mi mamá era de esa iglesia.”; “Me pescaron cuando era bebé.” (Por “generación” en vez de por “regeneración.”); “Tiene el templo más bonito.”; “Me casé en ese lugar.” Tales razones carecen de valor ante los ojos de Dios y son palabras huecas a quienes desean ser guiados por los mandatos del Señor.
La iglesia es “columna y baluarte de la verdad.” 1 Timoteo 3: 15. La palabra de Dios es verdadera. Juan 17: 17. Así que la responsabilidad de la iglesia es enseñar y practicar cada verdad que hay en la palabra de Dios. La enseñanza se debe basar únicamente en la autoridad bíblica y no en “autoridades” eclesiásticas como lo hacen muchas de las religiones.
Iglesia de Cristo en Guanajuato capital
SOY MIEMBRO DE LA IGLESIA DE CRISTO PORQUE:
Razón N° 1: PORQUE FUE FUNDADA POR CRISTO.
1. Ninguna iglesia puede ser bíblica a menos que haya sido fundada por el constructor o fundador bíblico.
El hecho de que exista un cuerpo religioso es prueba de que fue fundado por alguien. En el mundo de hoy, hay multitud de iglesias de diferentes origen, doctrina y práctica; por lo tanto, cada una fue fundada por alguien bíblico o no bíblico, fue fundad por alguien divino o humano. Por lo tanto, es importante saber si quien edificó la iglesia es bíblico o no lo es. Si la iglesia fue fundada por alguien no bíblico, la iglesia viene a ser antibíblica: es obra de hombres y no de Cristo.
2. Cristo fundó la iglesia de la Biblia.
Como prueba de esto citaremos las palabras de Cristo, donde prometió edificar la iglesia: “…Y sobre esta roca edificaré mi iglesia…” Mateo 16: 18. Por lo tanto, es cierto que ninguna iglesia puede ser bíblica a menos que haya sido fundada por Cristo. Si una iglesia fue fundada por Enrique VIII, Juan Calvino, Juan Wesley, José Smith, o cualquier otro ser humano, esa iglesia es, sin lugar a dudas, humana.
Jesús, cumpliendo su promesa de edificar su iglesia, le dio a Pedro la autoridad de dar las condiciones para ser admitidos en ella: “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.” Mateo 16: 19. Ningún humano tuvo antes autoridad para crear una iglesia, por lo tanto no tenía autoridad bíblica para decir estas palabras. Esto solamente lo podía decir con autoridad Aquel que tiene toda la autoridad en los cielos y en la tierra, el Fundador de la iglesia bíblica.
3. La iglesia no fue establecida por Juan el Bautista.
Muchos piensan que la iglesia fue establecida por Juan el Bautista. Pero el hecho de que fue establecida por Cristo es prueba irrefutable de que no fue establecida por Juan el Bautista o ningún otro hombre.
Juan estaba muerto cuando Cristo prometió edificar la iglesia. En Mateo 41: 10 leemos de la ejecución de Juan: “y ordenó decapitar a Juan en la cárcel.” Juan estaba muerto cuando dos capítulos más adelante llegamos a la promesa de Cristo en Mateo 16: 18 “…edificaré mi iglesia…” “Edificaré” está en futuro; Juan estaba muerto y el establecimiento de la iglesia estaba en el futuro; Juan el Bautista fue un hombre que hizo trabajo bíblico: preparó a la gente para recibir al Señor (Isaías 40 3; Malaquías 3: 1; Lucas 1: 17). Juan hizo esto, pero no estableció la iglesia de la Biblia ni ninguna otra iglesia.
4. Otras plantas serán desarraigadas.
La iglesia de Cristo fue fundada por Cristo y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella, pero otras plantas serán desarraigadas.
Esta advertencia es demasiado clara y el castigo es demasiado severo como para ser miembro de cualquier iglesia que no plantó el Padre.
Jesús, al hablar de las religiones fundadas por las tradiciones de los ancianos, dijo: “Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.” Mateo 15: 13. Esto fue durante la ley de Moisés. Dios había plantado la religión Hebrea, y otras plantas serían desarraigadas. Si Dios lo hacía entonces, ¿no hará lo mismo ahora? Escuchemos la advertencia dada por el Señor.
Razón N° 2: PORQUE FUE FUNDADA EN EL FUNDAMENTO BÍBLICO.
La iglesia bíblica debe tener un fundamento bíblico; de otra manera no sería bíblica. Ningún hombre puede decir ser miembro de la iglesia bíblica a menos que sea miembro de la iglesia fundada en el fundamento bíblico.
1. ¿Qué es la Roca o Fundamento?
Para determinar la identidad de la roca debemos determinar la confesión a la que se refiere. Pedro acaba de confesar a Cristo: “…Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Mateo 16: 16. Jesús inmediatamente dijo a Pedro: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro…” Mateo 16: 18. Cristo entonces prometió edificar su iglesia sobre esta roca. La roca, por lo tanto, debe referirse a lo que Cristo dijo de Pedro, o a lo que confesó Pedro de Cristo.
Muchos han sido guiados a pensar que se refiere a Pedro, ya que la palabra “Pedro” significa roca o piedra. Pero el idioma original no permite esta interpretación porque se usan dos palabras diferentes: “…tú eres Pedro (Petros), y sobre esta roca (petra) edificaré mi iglesia.” Mateo 16: 18. Así que Jesús no prometió edificar su iglesia sobre Pedro (Petros) sino sobre la roca (petra): “El grande y glorioso hecho de que Cristo es el hijo de Dios.” Así que la iglesia del Señor no ha sido fundada sobre la debilidad de la carne humana, sino sobre la divinidad de Cristo.
Otros pasajes que demuestran esta interpretación:
a) “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.” 1 Corintios 3: 11.
b) “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,” Efesios 2: 20.
c) “La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo.” Salmos 118: 22. Jesús se aplicó a sí mismo esta profecía (Mateo 21: 42). Pedro también la aplicó a Cristo. (Hechos 4: 11).
2. Este fundamento permanecerá.
El sublime fundamento de que Cristo es el Hijo de Dios ha permanecido y permanecerá. Los ataques maliciosos de la oposición no han podido debilitarlo. Los infieles, ateos, modernistas y escépticos han hecho corajes, pero Cristo sigue siendo el Hijo del Dios viviente.
Ahora vemos un ejemplo contradictorio: Voltaire declaró jactanciosamente en una ocasión que no habría una copia de la Biblia en la tierra dentro de cien años. Ya han pasado más de cien años desde que fue dicha esta profecía blasfema, y no está más cerca de cumplirse, de lo que estuvo en ese tiempo. La misma imprenta que se usó para publicar esta profecía infiel está siendo usada ahora por la Sociedad Bíblica de Ginebra.
Pero, ¿Qué de las instituciones fundadas en los hombres? Están descansando sobre la arena; los fundamentos son débiles, y por lo tanto, caerán. La Iglesia de Cristo saldrá triunfante, pues descansa sobre un fundamento seguro.
SOY MIEMBRO DE LA IGLESIA DE CRISTO PORQUE:
Razón N° 3: PORQUE FUE FUNDADA EN EL LUGAR BÍBLICO (JERUSALÉN).
1. Una iglesia no fundada en el lugar bíblico, no es una iglesia bíblica.
Otra razón para ser miembro de la iglesia de Cristo, es que fue fundada en Jerusalén, el lugar bíblico. Si una persona es miembro de una iglesia que fue fundada en Londres o Nueva York, no podría ser miembro de la iglesia de Cristo, pues la iglesia de Cristo no tuvo su origen en Londres o en Nueva York.
2. Algunos pasajes que apuntan a su establecimiento.
Primero leeremos la profecía de Isaías: “Acontecerá en los postreros tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.” Isaías 2: 2-3. De esta profecía aprendemos, primero, que la casa de Jehová sería establecida en Jerusalén. Segundo, que la casa de Jehová sería exaltada y todas las naciones irían a ella. Tercero, el tiempo de su cumplimiento sería en los postreros días. Ahora aprendamos el significado de “la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente…” 1 Timoteo 3: 15. Así que la casa de Jehová es la iglesia, y de este pasaje aprendemos donde será establecida: en los postreros días en Jerusalén.
En Miqueas 4: 1-2, encontramos la misma profecía casi con las mismas palabras.
Zacarías también profetizó que la casa del Señor o iglesia sería fundada en Jerusalén: “Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será edificada mi casa, dice Jehová de los ejércitos, y la plomada será tendida sobre Jerusalén.” Zacarías 1: 16. Una vez más el Espíritu Santo enseñó que la iglesia tendría su origen en Jerusalén.
Al dar la comisión mundial, Jesús enseñó que Jerusalén era el lugar de comienzo. “Y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día, y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.” Lucas 24: 46-49; Hechos 1: 8.
Notemos:
a) Cristo tenía que sufrir y resucitar antes de que se predicara en su nombre el arrepentimiento y remisión de pecados.
b) La proclamación de este mensaje empezaría en Jerusalén.
c) Debían quedarse en Jerusalén hasta ser investidos de poder de lo alto. Es evidente de Juan 14: 26; 15: 26-27 y 16: 7-8, que el Consolador, el Espíritu Santo, no vendría hasta que Cristo partiera, y que cuando el Espíritu Santo viniera, haría varias cosas: enseñar a los apóstoles todas las cosas, recordarles lo que Jesús había dicho y convencer al mundo de pecado. Por este poder se les dijo a los apóstoles que se quedaran en Jerusalén.
3. El cumplimiento de estos pasajes.
El Espíritu Santo no vendría hasta que Jesús hubiera partido (Juan 16: 7). Los apóstoles lo vieron ascender fuera de su vista. (Hechos 1: 9).
A los apóstoles se les mandó quedarse en Jerusalén (Lucas 24: 29). Después que los apóstoles vieron la ascensión del Señor, regresaron a Jerusalén (Hechos 1: 12), y ahí se quedaron.
Los apóstoles serían investidos de poder de lo alto (Lucas 24: 49). En Hechos 2: 1-4 leemos el cumplimiento de esta promesa: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.” El Espíritu Santo debía venir y vemos que sí vino en Jerusalén en el día de Pentecostés.
La palabra del Señor debía salir de Jerusalén en los postreros días. (Isaías 2: 2-3; Miqueas 4: 1-2). Tenemos el cumplimiento de esta profecía en Hechos 2: 14-42, en donde se predicó un buen sermón en Jerusalén. Esto ocurrió en los postreros días, pues Pedro citó al profeta Joel (Joel 2: 28-32) como prueba de eso que habría de ocurrir en los postreros días.
El arrepentimiento y la remisión de los pecados se predicaría en el nombre del Señor, comenzando en Jerusalén, (Lucas 24: 47). Pedro
proclamó tal mensaje, diciendo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados…” Hechos 2: 38.
La casa del Señor (la iglesia) sería establecida en Jerusalén en los postreros días (Isaías 2: 2-3; Miqueas 4: 1-2 y Zacarías 1: 16). Y fue ahí donde se estableció. Aquellos que oyeron el evangelio el día de Pentecostés en Jerusalén, que creyeron, se arrepintieron y fueron bautizados, fueron añadidos a ella. “Así que los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.” Hechos 2: 41. En el versículo 47 del mismo capítulo leemos que el Señor añadía a la iglesia. Esto ocurrió en los postreros días, pues Pedro citó la profecía de Joel como prueba de algo que habría de ocurrir en los postreros días. (Hechos 2: 17-21).
Empezando con esta ocasión en Hechos 2 encontramos que habla de la iglesia como una realidad, mientras que anteriormente a esto se habla de ella como una institución futura. Así que, de acuerdo a las profecías y a su cumplimiento, la iglesia de Cristo tuvo su origen en Jerusalén.
4. El plantar la misma iglesia en cualquier comunidad y tiempo depende de sembrar la misma semilla, y no de la sucesión de la iglesia.
No se gana nada con la sucesión de la iglesia. Aunque un hombre pudiera buscar el origen de una institución, año por año, hasta su establecimiento, no podría tener seguridad de que fuera la misma institución que existió en un principio. Pasado un período de años, una iglesia podría apostatar, tanto que ya no sería la iglesia verdadera. Pablo dijo que vendría una apostasía. Leamos algunos pasajes:
a) “Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.” Hechos 20: 29-30.
b) “Pero con respecto a la venida del Señor Jesucristo, y nuestra reunión con Él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto, tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.” 2 Tesalonicenses 2: 1-4.
c) “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.” 1 Timoteo 4: 1-3.
Estas citas ponen en claro que una iglesia apóstata saldría de la verdadera iglesia; por lo tanto, cualquier iglesia que pueda ser trazada hasta Jerusalén y el Pentecostés puede ser una iglesia apóstata.
Debemos interesarnos en ver si estamos sembrando la semilla que sembraron los apóstoles. En la parábola del sembrador se nos dice que la palabra de Dios es la semilla del reino (Lucas 8: 11). Si sembramos la misma semilla que los apóstoles, veremos brotar la misma iglesia “…todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” Gálatas 6: 7. La palabra de Dios, la semilla, produce solamente cristianos; todas las demás cosechas han sido producidas por otras semillas.
Veamos este ejemplo: Si todo el trigo que está creciendo en el mundo fuera destruido, el trigo no quedaría destruido mientras que exista en semillas. Se puede sembrar la semilla y otra vez se levantará otra cosecha idéntica a la original. En igual manera, si todas las congregaciones que están creciendo de la iglesia verdadera fueran destruidas por la apostasía o persecución, y se extinguieran por mil años, la iglesia del Señor no sería destruida mientras que dure la palabra de Dios, la semilla, y esta semilla durará para siempre, pues Jesús dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” Marcos 13: 31.
Si sembramos esta semilla en cualquier comunidad, podremos plantar una congregación de discípulos de Jesús, idéntica en todo a la original. La iglesia de Cristo tuvo su origen en Jerusalén, pero la misma iglesia se puede fundar en cualquier ciudad o comunidad, predicando el mismo evangelio. Algunos años después de que la iglesia tuviera su origen en Jerusalén, Pablo fue a Corinto y la plantó ahí. Él dijo: “Yo planté, Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios.” 1 Corintios 3: 6. La misma institución que fue plantada en Corinto, se puede plantar en cualquier parte del mundo en cualquier tiempo, siempre y cuando el hombre tenga cuidado en plantar la misma semilla. Aquí es donde debe estar nuestro mayor interés.
SOY MIEMBRO DE LA IGLESIA DE CRISTO PORQUE:
Razón N° 4: PORQUE FUE FUNDADA EN EL TIEMPO BÍBLICO. El Pentecostés siguiente a la Resurrección de Cristo.
Al buscar a la iglesia de la Biblia, busca estas señales: edificada por Cristo; edificada sobre Cristo (el fundamento); en Jerusalén; el día de Pentecostés.
Cualquier iglesia que no tenga estas señas, no es la iglesia que Jesús prometió edificar.
Isaías 2: 2-4: Postreros días en Jerusalén.
Miqueas 4: 1-2: Postreros días en Jerusalén.
Daniel 2: 42: En los días de estos reyes.
Mateo 3: 1-2: Se ha acercado.
Marcos 1: 15: Se ha acercado.
Mateo 6: 9-10: Había que orar por su venida.
Mateo 16: 18: Edificaré.
Marcos 9: 1: Vendría en la vida de algunos de los discípulos.
Mateo 18:3: Los discípulos aún no habían entrado.
Lucas 22: 18: Hasta que… venga.
PENTECOSTÉS
a) Tres mil añadidos ese día. (Hechos 2: 41)
b) Fue en los postreros días. (Hechos 2: 17-21)
c) Fue en Jerusalén. (Lucas 24: 46-49; Hechos 1: 12 y 2: 1-5)
d) Fue en los días de esos reyes.
e) Fue en los días de algunos de los discípulos. (Hechos 1: 15-2: 9)
f) Vino poder. (Hechos 2: 1-4)
g) El principio fue cuando el Espíritu Santo vino sobre los apóstoles. (Hechos 11: 15). El Espíritu Santo vino el día de Pentecostés.
h) La Biblia apunta hacia adelante a su venida y hacia atrás a que vino en el Pentecostés.
Hechos 2: 47. Añadía.
Colosenses 1: 13-14. Ciudadanos del reino.
SOY MIEMBRO DE LA IGLESIA DE CRISTO PORQUE:
Razón N° 5: PORQUE CRISTO ES EL FUNDADOR DE UNA SOLA IGLESIA. Su Iglesia.
1. La prueba: Aquel que tiene toda la autoridad en el cielo y en la tierra dijo: “…sobre esta roca edificaré mi iglesia…” Mateo 16: 18. Jesús no dijo que edificaría una iglesia, sus iglesias, o una de sus iglesias. Él dijo: “Edificaré mi iglesia.”
Pablo enseña que hay un cuerpo: “un cuerpo y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación.” Efesios 4: 4.
“Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.” Romanos 12: 4-5.
“Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo.” 1 Corintios 12: 20.
Pablo, como vemos, enseña una y otra vez que el cuerpo es uno. Al hablar de un cuerpo, ¿se está hablando de la iglesia?
Veremos: “Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo…” Efesios 1: 22-23. En este pasaje Pablo nos dice que la iglesia es el cuerpo. En Colosenses 1: 18 él enseña que el cuerpo es la iglesia. Solo hay un cuerpo; por lo tanto, sólo hay una iglesia.
La unidad de la iglesia también se ve en la figura de la vid, con Dios como el labrador. (Juan 15: 1). Solo hay una vid y un labrador.
Esta idea de la iglesia se dibuja aún más en la figura de la vid y los pámpanos: Cristo es la vid verdadera y cada persona redimida es un pámpano en la vid (Juan 15: 1-6). No vemos a Cristo como una pluralidad de vides con muchos pámpanos en cada vid, con cada vid y pámpanos creciendo; en tal manera que estorba el crecimiento de los demás.
¡No! Esto no es lo que vemos. Vemos una grande y hermosa vid, Cristo, el Hijo de Dios, con cada persona siendo un pámpano en él, salvados por él y produciendo frutos para su honra y gloria.
El hombre en su desesperado esfuerzo por justificar el denominacionalismo ha tratado de decirnos que la vid es la iglesia original y verdadera y que los pámpanos son las distintas denominaciones del mundo. Este es su principal argumento a favor del denominacionalismo. Con pensar un poco, sin embargo, veremos que esto no puede ser verdad por varias razones:
a) Cristo estaba hablando a sus discípulos y no a iglesias cuando dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos.” Juan 15: 5.
b) Cristo dijo: “Permaneced en mí”, la vid verdadera. Si estás permaneciendo en algún pámpano, entonces estás en un error. Cristo no dijo “Permaneced en un pámpano”, sino que dijo “Permaneced en mí.”
c) Él claramente afirma que el pámpano es el hombre: “El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano.” Juan 15: 6.
d) No puede ser verdad, pues daña la parábola. Es ridículo pensar que en una vid verdadera crecen una uva, una sandía, un pepino, un melón, una calabaza, etc. Simplemente no puede ser así.
La unidad de la iglesia también se presenta en la figura de una casa o familia. “… la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente…” 1 Timoteo 3: 15. La casa de Dios significa la familia de Dios. Por ejemplo, cuando leemos del carcelero y su casa que creyó, sabemos que era el carcelero y su familia. (Hechos 16: 34). También, la casa de Dios es la familia de Dios, y la familia de Dios es la iglesia de Dios.
Vemos en la Biblia la figura de una familia con Dios como el Padre, Cristo el hermano mayor y todos los salvos como “hijos de Dios, y si hijos, también herederos;
herederos de Dios y coherederos con Cristo…” Romanos 8: 16-17. No vemos en la Biblia la figura de varios cientos de familias diferentes, cada una en conflicto con la otra, cada una con una forma de gobierno diferente, cada un usando su propio nombre, y cada una diciendo tener el mismo Padre, y Hermano Mayor, con cada hijo en cada familia diciéndose ser heredero. Esto no queda. La figura bíblica es la de una gran familia unida con Dios como el Padre y Cristo el Hermano Mayor, y todos los miembros trabajando juntos por el bien de la familia.
La idea de que la iglesia es una, se representa otra vez en la figura de un rebaño y un pastor: “…y habrá un rebaño, y un pastor.” Juan 10: 16.
Consideremos otra figura: la figura del cuerpo humano. La iglesia se presenta en la figura de un cuerpo humano con Cristo como la cabeza y todos los miembros redimidos como miembros del cuerpo, trabajando bajo el control y la dirección de la cabeza (1 Corintios 12: 12-27; Colosenses 1: 18). Un cuerpo y una cabeza. En el mundo religioso vemos cientos de cuerpos, y todos diciendo tener la misma cabeza, Cristo.
La unidad y unicidad del pueblo de Dios se enseña en la oración de Cristo: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.” Juan 17: 20-21.
2. Una pluralidad de Iglesias: Sí, la Biblia habla de “Iglesias de Cristo” (Romanos 16: 16), y “las siete iglesias que están en Asia.” (Apocalipsis 1: 4). La palabra iglesias se usa en sentido congregacional. Al hablar de que en algún lugar o país hay varias iglesias de Cristo, estas iglesias son todas iguales, con las mismas señas o marcas de identidad.
SOY MIEMBRO DE LA IGLESIA DE CRISTO PORQUE:
Razón N° 6: PORQUE SU NOMBRE ES BÍBLICO.
1. ¿Hay algo de importancia en un nombre? La idea de que el nombre no importa, es una doctrina popular y prevalente, pero no va de acuerdo con la Biblia ni con la razón.
Hay tanto en un nombre que Dios les dio un nombre a Adán y Eva. “…y llamó el nombre de ellos Adán, el día que fueron creados.” Génesis 5: 2.
Si no hay nada en un nombre, ¿por qué Dios cambió el nombre de Abram a Abraham, y el nombre de Sarai a Sara? (Génesis 17: 5 y 15). Hay tanto en un nombre, que Dios les cambió los nombres.
De nuevo, hay tanta importancia en un nombre, que Dios cambió el nombre de Jacob a Israel. (Génesis 32: 27-28).
Pablo nos dice: “¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?” 1 Corintios 1: 13. Entonces, ¿por qué vamos a tomar el nombre de Pablo o de cualquier otro hombre?
Un nombre significa tanto, que los hombres llaman a sus perros “Pinto”, “Sultán”, etc., y a sus hijos los nombres de Juan, Luis, etc. Si un nombre no significa nada, ¿por qué no lo hacen al revés y llaman a sus hijos “Pinto” y “Sultán” y a sus perros “Luis” y “Juan”?
Si aún quedan dudas, supongamos que a un buen mexicano lo llamemos “Judas” o “traidor”, o llamemos a un hombre sincero “mentiroso”, o que llamemos a un buen ciudadano “criminal”, y no pasará mucho tiempo para darnos cuenta que, después de todo, el nombre sí es importante.
2. ¿Cómo se le llamó a la Iglesia? Se le llama, en la Biblia:
a) “Mi iglesia.” (Mateo 16: 18). Jesús dijo esto, por lo tanto, es la iglesia de Cristo.
b) “La iglesia.” (Hechos 8: 1). La palabra “iglesia” viene de la palabra griega “ekklesia”, que significa un grupo de gente llamado fuera. También significa asamblea, congregación.
c) “La iglesia de Dios.” (1 Corintios 1: 2). Esto nos muestra a quien le pertenece.
d) “Iglesia de Cristo.” (Romanos 16: 16). El escritor está hablando de las varias iglesias locales o congregaciones. Esto las señala como pertenecientes a Cristo.
e) “El cuerpo de Cristo.” (Efesios 4: 12). El cuerpo que pertenece a Cristo.
f) “La iglesia del Dios viviente.” (1 Timoteo 3: 15). Indica pertenencia.
g) “Congregación de los primogénitos.” (Hebreos 12: 23). La iglesia de aquellos que primero recibieron el evangelio de Cristo, primogénitos o primicias (primeros frutos).
Los miembros de la iglesia de Cristo hablan de la iglesia en términos bíblicos. ¿Qué de los otros grupos? Podemos ver los nombres escritos sobre las puertas de entrada de los lugares de reunión. Vemos nombres que no se encuentran en la Biblia. Es triste ver que personas que se dicen religiosas, usan nombres ajenos a la Biblia. ¿No es esto quitarle el honor a Dios, a Cristo y a la Biblia?
3. ¿Cómo se les llamó a sus miembros?
a) “Discípulos.” (Hechos 20: 7). Esto significa aprendices o seguidores.
b) “Santos.” (1 Corintios 1: 2). Fueron llamados así porque eran salvos de sus pecados pasados, vivían una vida santa, y fueron santificados por el evangelio de Cristo.
c) “Amados de Dios.” (Romanos 1: 7).
d) “Hermanos.” (1 Corintios 15: 6). Muestra la relación que hay entre los miembros.
e) “Hijos de Dios.” (Romanos 8: 14). Así se les llama por su relación con Dios.
f) “Hijos de Dios.” (1 Juan 3: 1).
g) “Herederos de Dios.” (Romanos 8: 17). Esto muestra que ellos van a heredar de Dios
h) “Real sacerdocio.” (1 Pedro 2: 9). Cada cristiano es un sacerdote en el sentido que puede “ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” (1 Pedro 2: 5) el Sumo Sacerdote (Hebreos 8: 1-2).
i) “Cristianos.” (Hechos 11: 26). Indica la relación de la persona salva con Cristo. “Se les llamó cristianos por orden divina.”
Algunos han tratado de restarle importancia a este nombre, diciendo que se usaba solo como derivado. Pero este nombre fue dado por autoridad divina. Isaías profetizó: “Entonces verán las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará.” Isaías 62: 2. Este nombre no les sería dado sino hasta después que los gentiles se hubieran convertido o hubieran visto la justicia de Dios. En Hechos 10 leemos de la conversión de los gentiles: Cornelio y su casa. En el siguiente capítulo (Hechos 11: 26) leemos: “y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquia.” Este era un nombre nuevo y fue dado después de que los gentiles habían visto la justicia de Dios. Si este no es el nombre nuevo que daría Jehová, entonces, ¿cuál es?
Después de que Pablo predicó al rey Agripa, el rey dijo: “Por poco me persuades a ser cristiano.” Hechos 26: 28. Esto era lo que Pablo trataba que cada persona fuera. ¡Esto es lo que el Espíritu Santo quiere que seamos!
Pedro dice: “pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.” 1 Pedro 4: 16. No podemos glorificar a Dios con otro nombre.
Hay muchos otros nombres bajo el cielo y entre los hombres, pero leamos Hechos 4: 12 “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” ¡Que advertencia tan seria! ¿Estamos dispuestos a escucharla?
4. Cristianos solamente:
Es seguro que el sistema metódico debe ser usado en el trabajo del Señor, pero no somos metodistas.
Deberíamos o debemos tener obispos para cuidar el trabajo de la congregación, pero no somos episcopales. (obispo = episcopos).
Debemos tener ancianos (presbuteros) quienes son obispos, para gobernar la iglesia, y cuidar la congregación, pero no somos presbiterianos.
Es cierto que cada congregación es localmente independiente, pero no somos congregacionalistas.
La iglesia toma el bautismo constituido por inmersión, pero no somos bautistas.
Es cierto que Cristo viene otra vez, pero no somos adventistas.
La iglesia es universal, pero no somos católicos.
5. Testimonios de Spurgeon y Lutero.
Charles Spurgeon, el más reconocido y talentoso predicador bautista que ha habido, dijo: “El nombre bautista déjenlo o háganlo perecer, pero el nombre de Cristo es ayer y por siempre. Me atrevo a ver con placer el día en que no habrá un solo bautista. Espero que ellos pronto desaparezcan. Pero dejemos que el nombre de Cristo permanezca para siempre.”
He aquí las palabras de Martín Lutero, un hombre en cuyo nombre mucha gente se gloría: “Les ruego que dejen a un lado mi nombre, y no se llamen a sí mismos luteranos, sino que llámense cristianos. ¿Quién es Lutero? Mi doctrina no es mía. Yo no fui crucificado por ninguno. El apóstol Pablo no permitió que nadie se llamara seguidor de Pablo, o de Pedro, pero si cristiano. ¿Quién entonces me autoriza a mí el dar mi nombre a los hijos de Dios? Seamos sólo cristianos, seguidores de quien viene la doctrina.
6. Algunos argumentos.
Primero:
a) La Biblia condena los nombres humanos. (1 Corintios 1: 12-13).
b) El nombre “luterano” es un nombre humano.
c) Por lo tanto, el nombre “luterano” está bajo condenación.
Segundo:
a) La Biblia enseña que los nombres de partidos son carnales. (1 Corintios 3: 3-4)
b) El nombre “metodista” es un nombre de partido.
c) Por lo tanto, el nombre “metodista” es carnal.
Tercero:
a) “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Romanos 10: 17.
b) El nombre “Iglesia Episcopal” no está en la palabra de Dios.
c) Por lo tanto, el nombre “Iglesia Episcopal” no es de fe.
Cuarto:
a) Todo trabajo religioso se debe hacer en el nombre del Señor. (Colosenses 3: 17).
b) Los presbiterianos hacen su trabajo en el nombre de “presbiteriano”.
c) Por lo tanto, los presbiterianos son culpables de error.
Quinto:
a) Al hombre se le encomienda glorificar a Dios con el nombre “cristiano” (1 Pedro 4: 16).
b) Los católicos están tratando de glorificar a Dios con el nombre de “católico”.
c) Por lo tanto, los católicos están desobedeciendo el mandato de Dios.
Sexto:
a) No hay salvación en ningún otro nombre. Sólo en el de Cristo. (Hechos 4: 12)
b) El nombre “bautista” es otro nombre.
c) Por lo tanto, no hay salvación en el nombre “bautista”.
7. Títulos:
En la actualidad, muchos hombres utilizan títulos para exaltarse a sí mismos, contradiciendo así lo que la Biblia enseña.
a) “Reverendo.” Esta palabra se encuentra muchas veces en el idioma original de la Biblia, pero no se usa como título para un hombre.
La Escritura nunca habla del “Reverendo Pablo”, “Reverendo Santiago”, “Reverendo Pedro”. Ellos se consideraban a sí mismos como criaturas débiles, necesitadas de la ayuda de Dios, y rehusaban gloriarse. (Gálatas 6: 14).
Algunos predicadores hablan de Pablo como Pablo simplemente, de Santiago, simplemente como Santiago, de Juan simplemente como Juan, y de Jesús sólo como Jesús, pero hablan de sí mismos y de otros predicadores como “el reverendo Tal”. Esto sería cómico si no fuera tan trágico. Pablo comenzó algunas de sus cartas con estas palabras: “Pablo, siervo de Jesucristo”, Pablo se describe a sí mismo como un simple siervo de Jesucristo. (Romanos 1: 1). Cristo advirtió a los apóstoles acerca de esto en Mateo 20: 25-28.
b) “Pastores.” La Biblia habla de pluralidad de ancianos y pastores en cada congregación. (Hechos 14: 23). Su tarea es proteger al rebaño, como lo hace un pastor. Esta palabra no se usa como título, sino que se usa para describir el trabajo que se desempeña.
c) “Padre.” Esta palabra es usada frecuentemente como título religioso, en oposición a lo que Cristo enseñó: “Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.” Mateo 23: 9.
La iglesia de Cristo es bíblica en su nombre y en su lenguaje, y creemos y practicamos el llamar las cosas bíblicas con su nombre bíblico.
Pablo exhortó a Timoteo a retener las sanas palabras (2 Timoteo 1: 13). Evitemos la tendencia popular de utilizar títulos lisonjeros con las personas. Mejor escuchemos estas palabras: “No haré ahora acepción de personas, Ni usaré con nadie de títulos lisonjeros. Porque no se hablar lisonjas; De otra manera, en breve mi Hacedor me consumiría.” Job 32: 21-22.
SOY MIEMBRO DE LA IGLESIA DE CRISTO PORQUE:
Razón N° 7: PORQUE ES BÍBLICA EN SU ORGANIZACIÓN.
Las denominaciones son gobernadas por sus propias formas eclesiásticas de gobierno. Han ignorado a la cabeza de la iglesia, y han asumido el derecho de gobernarse ellas mismas. Ellos confiesan con su lengua que Cristo tiene toda la autoridad, pero en la práctica eso está demasiado lejos de la verdad, y por eso oímos de sínodos, concilios, asambleas generales, etc. (Mateo 15: 6; 15: 3-9).
El poder para legislar nunca fue dado a ningún grupo de hombres no inspirados. Ningún grupo de hombres tiene autoridad de la Biblia para decidir cuántas veces al año se debe tomar la Cena del Señor, ni para cambiar el acto del bautismo, ni para hacer ningún otro cambio en el orden divino. Cualquier hombre que asuma la autoridad para cambiar el gobierno de la iglesia o las leyes dadas por los apóstoles, se ha rebelado contra Cristo, quien es la cabeza y suprema autoridad.
Una alteración lleva a otras, y finalmente hay cabezas humanas sobre los grupos religiosos. Un cambio en la organización conduce a un cambio en las leyes, y este cambio en las leyes, destrona a Cristo como Rey, y pone una autoridad humana para reinar y gobernar.
1. Una Monarquía: La Iglesia de Cristo es una monarquía. Él es la cabeza suprema. “Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es en el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;” Colosenses 1: 18. “Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas de la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.” Efesios 1: 22-23. En la transfiguración, Dios dijo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.” Mateo 17: 5. Poco antes de que Cristo ascendiera a la diestra de Dios, dijo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.” Mateo 28: 18. Cristo tiene toda la autoridad; por lo tanto, el hombre no tiene nada de autoridad.
Jesús prometió a los apóstoles que les enviaría el Espíritu Santo, quien les enseñaría y recordaría todas las cosas que Él les había dicho. (Juan 14: 26). El Espíritu Santo y los apóstoles darían testimonio de Cristo. (Juan 15: 26-27). La enseñanza y testimonio de los apóstoles sería aprobada desde el cielo. “y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.” Mateo 16: 19. Cristo nunca delegó esta autoridad a ningún otro más que a los apóstoles. Es un insulto para Cristo, el que los hombres hoy en día, o después de los apóstoles, tomen la autoridad que no les ha sido dada, para tomar decisiones en sus convenciones, concilios y sínodos.
2. La autonomía de la Iglesia: Al hablar de la autonomía de la iglesia, nos referimos a la autonomía de la iglesia o congregación local. La autonomía se define como el derecho de gobernarse a sí mismo, un cuerpo independiente, libertad para gobernarse por propias leyes, etc. En los primeros cien años de la iglesia, cada congregación era así. Cada una era independiente de las otras congregaciones. No había tiranía de una iglesia sobre otra. La iglesia en Roma o en Jerusalén no tenía autoridad sobre las iglesias en otras comunidades. Los hombres que no pertenecían a la congregación, no tenían derecho de ejercer autoridad dentro de la congregación. Los ancianos y diáconos en una congregación no tenían autoridad para ejercer mandatos despóticos o ninguna clase de ordenanzas sobre los ancianos y diáconos de otras congregaciones. Cada iglesia era libre e independiente, bajo la enseñanza de Cristo y los apóstoles, para gobernarse a sí misma, hacer su propio trabajo, y dirigir sus propios asuntos. No había un sistema de gobierno ni más grande ni más pequeño que la propia iglesia o congregación. Todas las congregaciones tenían la misma cabeza, el mismo fundador, y la misma misión; predicaban el mismo evangelio, constituían un mismo cuerpo. Pero cada una era independiente para dirigir su propio trabajo. Ejemplo: Hechos 6: 1-7; Tito 1: 5; 1 Corintios 6: 1-5.
3. Ancianos: El Espíritu Santo ha enseñado que se establezcan ancianos, obispos, o pastores en cada iglesia. (Tito 1: 5). En Hechos 20: 17 leemos que Pablo “hizo llamar a los ancianos de la iglesia.” Al hablar a este grupo, Pablo afirmó que ellos eran obispos. (Hechos 20: 28). A los hombres que hacían este trabajo también se les llamaba pastores. (Efesios 4: 11). Así que, en cada iglesia debe haber una pluralidad de ancianos u obispos (no pluralidad de iglesias para un obispo). En las denominaciones o sectas, los hombres tienen muchas iglesias para un solo obispo, y están completamente en contra del orden divino.
Es deber de los obispos:
a) Cuidar con esmerada atención:
- A ellos mismos (a sí mismos) y,
- Todo el rebaño.
b) Apacentar la iglesia del Señor. (Hechos 20: 28).
c) Ayudar a los necesitados. (Hechos 20: 35).
d) Exhortar con sana enseñanza y
e) Convencer a los que contradicen. (Tito 1: 9).
f) Amonestar a los ociosos,
g) Alentar a los de poco ánimo,
h) Ser pacientes para con todos. (1 Tesalonicenses 5: 14).
i) Apacentar la grey de Dios… cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no teniendo señorío sobre los que están a su cuidado, sino
j) Siendo ejemplos de la grey (1 Pedro 5: 2-3).
k) Velar por las almas de los miembros. (Hebreos 13: 17).
Estos deberes les han sido dados por el Señor. Cuando este trabajo no se hace, la congregación sufre.
Los requisitos de un obispo son los siguientes:
a) “Es necesario que el obispo sea irreprensible,
b) Marido de una sola mujer,
c) Sobrio,
d) Prudente,
e) Decoroso,
f) Hospedador,
g) Apto para enseñar;
h) No dado al vino,
i) No pendenciero,
j) No codicioso de ganancias deshonestas, sino
k) Amable,
l) Apacible,
m) No avaro;
n) Que gobierne bien su casa, que tenga hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);
ñ) No un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.
o) También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.” (1 Timoteo 3: 2-7)
p) Tenga hijos creyentes.
q) No soberbio.
r) No iracundo.
s) Amante de lo bueno.
t) Justo.
u) Santo.
v) Dueños de sí mismo.
w) Retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada. (Tito 1: 6-9)
Con demasiada frecuencia el trabajo de obispo se da a hombres que no cumplen con los requisitos, y que toman la responsabilidad sin darse cuenta de cuál es su deber.
A la congregación se le manda:
a) “… que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan;
b) Y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra.” 1 Tesalonicenses 5: 12-13.
c) “Los ancianos que gobiernen bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.” 1 Timoteo 5: 17.
d) “Obedeced a vuestros pastores,
e) Y sujetaos a ellos…” Hebreos 13: 17.
f) Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos.” 1 Timoteo 5: 19.
Es tan esencial que la congregación cumpla con sus ancianos, como lo es que los ancianos cumplan con la congregación.
4. Diáconos: Los deberes de los diáconos no están tan claros como los deberes de los ancianos, pero indudablemente eran ayudantes y siervos. En Hechos 6: 1-6 leemos de siete hombres en la iglesia de Jerusalén que eligieron para “servir las mesas”. A este grupo no se le identifica en la Biblia como diáconos, pero del lenguaje original aprendemos que hicieron el trabajo de diáconos o siervos, pues la palabra “diácono” significa servidor.
Se ha dicho que el trabajo de los ancianos es espiritual y el trabajo de los diáconos es físico, pero no se puede limitar sus trabajos a estas esferas. No podemos decir que los ancianos no deben tener nada que ver con las finanzas pues leemos en Hechos 11: 29-30 de una contribución que se envió a los ancianos de Judea por mano de Bernabé y Saulo. Ni podemos decir que el trabajo de los diáconos se limita a asuntos físicos, pues encontramos a Esteban y Felipe, dos de los siete diáconos elegidos en Jerusalén, después predicaron el evangelio con mucha fuerza y persuasión.
Los elegidos para este trabajo deben tener los siguientes requisitos:
a) Varones de buen testimonio.
b) Llenos del Espíritu Santo
c) y de sabiduría. (Hechos 6: 3)
d) Honestos.
f) Sin doblez.
g) No dados a mucho vino.
h) No codiciosos de ganancias deshonestas.
i) Que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.
j) Sean sometido a prueba primero.
k) Irreprensibles.
l) Sus esposas deben ser honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.
m) Maridos de una sola mujer.
n) Que gobiernen bien sus hijos y sus casas. (1 Timoteo 3: 8-12)
SOY MIEMBRO DE LA IGLESIA DE CRISTO PORQUE:
Razón N° 8: PORQUE TIENE LA BIBLIA COMO ÚNICO CREDO, CONFESIÓN DE FE O MANUAL.
RAZONES:
1. En tiempos de los apóstoles y por los primeros tres siglos, la Biblia era el único credo. (Gálatas 1: 6-10).
¿Por qué no usar el mismo credo hoy? No debemos querer un manual parecido al que existió en el primer siglo. Debemos tener el mismo. Para hacer esto, debemos usar únicamente la Biblia.
2. La Biblia nos prepara por completo para toda buena obra. Sabemos que “como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,” 2 Pedro 1: 3; que
“Toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” 2 Timoteo 3: 16-17.
3. Lo siguiente solo se puede decir de la Biblia:
“Este libro contiene la mente de Dios, el estado del hombre, el camino a la salvación, la condenación de los pecadores, y la felicidad de los creyentes. Sus historias son ciertas, sus doctrinas son santas, sus preceptos son obligatorios y sus decisiones permanentes. Léala para ser sabio, créala para ser salvo, y practíquela para ser santo. Contiene luz para guiarlo, alimento para sustentarlo, y consuelo para alegrarlo. Es el mapa del viajero, el bastón del caminante, el compás del marinero, la espada del soldado, y el reglamento del cristiano. En ella encontramos el paraíso restaurado, el cielo se nos abre y se descubren las puertas del infierno. Cristo es el tema de la Biblia, su propósito es nuestro bienestar, y su fin es la gloria de Dios. Debe llenarnos la memoria, guiar nuestro corazón y dirigir nuestros pies. Léala lentamente, frecuentemente, y con oración. Es una mina de riquezas, un paraíso de gloria y un río de placer. Se nos da en la vida, se abrirá el día del juicio, y será recordada para siempre. Conlleva una gran responsabilidad, recompensa la mayor labor y condena a todos los que menosprecian su santo contenido.” (Anónimo).
4. Los credos humanos son revisados y mejorados cada cierto número de años porque son imperfectos.
Ningún discípulo de cualquier credo humano sabe lo que será su doctrina dentro de diez años. Una iglesia que había estado enseñando por años que los niños nacían totalmente depravados, cambió su credo hace tres o cuatro años, empezó a enseñar que los niños no nacen malos, viciosos, corruptos. Los miembros que habían sostenido el credo, tuvieron que cambiar completamente su forma de pensar. Este es solo un ejemplo. Los credos constantemente son cambiados y mejorados. Esto los marca como débiles e imperfectos.
Mientras que los credos humanos envejecen y tienen que cambiar, la Biblia continúa vigente y funcionando. El evangelio de Cristo es perfecto y se le llama “la perfecta ley, la de la libertad” (Santiago 1: 25). Es perfecta, y se advierte a aquellos que la quieran pervertir añadiéndole o quitándole. (Gálatas 1: 6-9; Apocalipsis 22: 18-19). La Palabra de Dios es perfecta, y al hombre no se le permite cambiarla. Hasta en los tiempos de Moisés, el Señor dijo: “No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno.” Deuteronomio 4: 2.
5. Los credos humanos no pueden ser defendidos: Lo siguiente es citado de las obras de Benjamín Franklin:
“Primero, cualquier credo que contenga más que la Biblia, está mal, porque contiene más que la Biblia.”
“Segundo, cualquier credo que contenga menos que la Biblia, está mal, porque contiene menos que la Biblia.”
“Tercero, cualquier credo que difiera de la Biblia, está mal, pues difiere de la Biblia.”
“Cuarto, cualquier credo que sea precisamente igual que la Biblia, es inútil, puesto que ya tenemos la Biblia misma.”
“Esto lo cubre todo. Nadie defiende su credo en base a que contiene más que la Biblia, menos que la Biblia, es diferente de la Biblia, o precisamente como ella. Si un credo no puede ser defendido basándose en alguno de estos argumentos, ¿en qué puede basarse su defensa? En nada.”
6. Aquellos que prometen su lealtad a credos escritos por hombres, no pueden defender la Biblia.
Su posición hace nula cada palabra que digan a favor de la plenitud y perfección de la Palabra de Dios. No demuestran su fe con sus obras (Santiago 2: 18). De hecho, con sus obras están mostrando su falta de fe en ella. Si un hombre no toma a la Biblia y sólo a ella como único credo, no puede defenderla contra el incrédulo. Es imposible que un predicador defienda las enseñanzas de la Biblia, cuando su propia enseñanza está regulada por cualquier otro libro que no sea la Biblia.
7. Los credos humanos causan divisiones.
Cada credo sirve como una muralla para encerrar a quienes lo sostienen y para dejar fuera a todos los demás.
Cuando los credos humanos quedan abolidos, las barreras entre las denominaciones se debilitarán, y la gente que está dividida quedará en camino hacia la unidad.
ARGUMENTOS:
No hay duda que la división es pecaminosa. Escuchemos el mensaje del Espíritu Santo: “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.” 1 Corintios 1: 10.
1. Argumento uno:
· La división es pecaminosa. (1 Corintios 1: 10; 3: 3).
· Los credos humanos causan división.
· Por lo tanto, los credos humanos son pecaminosos.
2. Argumento dos:
· Es pecado el seguir diferentes reglas. (Filipenses 3: 16).
· Los credos humanos son diferentes reglas.
· Por lo tanto, es pecado seguir credos humanos.
3. Argumento tres:
La división promueve la incredulidad. (Juan 17: 20-21).
Los credos humanos promueven división.
Por lo tanto, los credos humanos, promueven la incredulidad.
SOY MIEMBRO DE LA IGLESIA DE CRISTO PORQUE:
Razón N° 9: PORQUE CREO QUE TODA LA BIBLIA ES LA PALABRA INSPIRADA DE DIOS.
Razones para creer a la Biblia:
1. Si la Biblia no es verdad, entonces no hay ninguna historia que sea aceptable o digna de confianza.
Ninguna otra historia tiene tales características de autenticidad y confiabilidad. Al hablar de Cristo, se afirmó: “…lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos…” 1 Juan 1: 1.
La evidencia no es de oídas, ellos vieron y tocaron a Cristo. Esto es algo que no puede ser rechazado, diciendo que les fallaba la vista, que no oían bien o que les fallaba el sentido del tacto. Su testimonio también es aceptable desde el punto de vista de la honestidad y la veracidad. Es ridículo acusarlos de perjurio o cuestionar su sinceridad. El dar este testimonio no les trajo ninguna ganancia material o temporal. Significaba el dejar a los amigos, el hogar y una vida fácil; significaba persecución y muerte. Es absurdo decir que alguien moriría por algo que él sabía que era una mentira. Ningún historiador dio jamás prueba alguna de sinceridad tan grande como ellos. Si la Biblia no es verdad, entonces no hay ninguna historia que merezca que la aceptemos.
2. La Biblia, el libro de libros, sesenta y seis en número, pero uno en armonía y pensamiento, escrita por alrededor de cuarenta escritores diferentes en un tiempo de aproximadamente dieciséis siglos, no pudo haber sido escrita por accidente. Estos hombres vivieron en diferentes períodos de la historia, tenían ocupaciones distintas, y trabajaban bajo diferentes costumbres, gobiernos y lugares geográficos. Vivieron en tiempos diferentes y en partes diferentes, y escribieron independientes unos de otros. Por lo tanto, es imposible que ellos hayan conspirado en escribir un fraude “piadoso”. Pero cuando se juntaron sus escritos, tuvimos un volumen de armonía y continuidad de pensamiento de principio a fin. ¡Esto no pudo haber ocurrido accidentalmente! Tiene que haber sido sobre humano y divino en su plan y la obra de un Poder Supremo.
3. El hecho de que estos hombres de diversas ocupaciones, logros y habilidades han escrito un volumen sublime y armonioso es una prueba inequívoca de que… “los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” 2 Pedro 1: 21. Por ejemplo: Moisés fue educado en la sabiduría de los egipcios y fue un pastor y un líder; Josué fue soldado y espía; Esdras un famoso escriba y un piadoso sacerdote; Nehemías, copero del rey; David, pastor, músico, héroe de guerra y rey; Salomón, el hombre más sabio de la tierra y un rey poderoso; Isaías, un profeta; Ezequiel, exiliado judío; Daniel, estadista; Amós, pastor y campesino; Mateo, un publicano; Pedro y Juan, pescadores; Lucas, un médico; y Pablo hacía tiendas y fue estudiante de Gamaliel.
Hombres no inspirados que variaran tanto en ocupaciones y habilidades no podrían haber escrito un libro como la Biblia. ¡Esto tuvo que haber sido obra de Dios!
4. Si la Biblia no es verdad, el error vale más en el mundo que la verdad. Si no es verdad, es falsa, sin embargo, ha hecho más por elevar al hombre y bendecir al mundo que todas las confirmaciones combinadas de ateos, escépticos, agnósticos, deístas, altos críticos y unitarios. La Biblia siempre ha sido el hacha que limpia el camino para el avance de la civilización. Siempre ha sido la influencia que purifica a la naturaleza humana. Las personas más compasivas, virtuosas y fraternales la han abrazado como la verdad. Entonces, si la Biblia no es verdad, el mundo está mejor con una mentira que con la verdad.
5. Si la Biblia no es verdad, “la naturaleza trabaja en vano”. “Entre los habitantes de la tierra, hay una clase de seres para cuya creación y comodidad existen todos los demás… El nombre de esta clase de ser es: Hombre. Si él se pierde para siempre, todo está perdido. Anualmente salen abundantes cosechas de vegetales de la tierra, y luego regresan a ella nuevamente. Razas de animales se alimentan de eso, y mueren. Ellos, como su alimento, sólo enriquecen la tierra. El día y la noche se suceden uno a la otra. Los años se siguen uno tras otro. La tierra da vuelta sobre su eje, etc. El hombre mismo y su alimento perecen para siempre. ¿Qué se gana con todo esto? Si el hombre no vuelve a vivir. Si la Biblia no es verdad, la naturaleza trabaja en vano…” Campbell.
6. Una característica sobresaliente de la Biblia, no encontrada en otros libros, es que se expresa con autoridad. “Así dice el Señor” se encuentra cerca de dos mil veces. Reclama venir del Señor. Sus afirmaciones están basadas en la completa autoridad de Dios, su Autor. Mientras que los escritos humanos dudan o tienen incertidumbres, la Biblia es definitiva y segura. Hasta llega a hablar del futuro con tanta seguridad como si se tratara del pasado. Esto las distingue de las obras humanas.
7. La Biblia es diferente de los libros humanos en que no tiene prejuicios en su contenido. El hombre que es presentado en niveles muy altos, también se describe como el hacedor de los pecados más negros. Por ejemplo, se dice que David fue un hombre conforme al corazón de Dios, pero también se le describe como adúltero y asesino. Los hombres tienden a hacer biografías que sólo nos muestran un lado del personaje. Si se trata de un amigo, minimizan su pecado y aumentan el tamaño de sus virtudes. Si se trata de un enemigo, aumentan el tamaño de sus defectos y minimizan sus puntos buenos. Pero una característica que distingue a la Biblia es que no hace acepción de personas. Habla la verdad completa respecto a cada hombre. ¡Qué diferente de las obras humanas!
8. La Biblia debe ser obra de Dios por el cumplimiento de sus profecías. Veamos algunas concernientes a Cristo.
a) Se profetizó que Cristo nacería de una virgen. (Isaías 7: 13-14). Se cumplió. (Lucas 1: 26-35).
b) Se profetizó que Cristo nacería en Belén. (Miqueas 5: 2). Sucedió. (Mateo 2: 1-11).
c) Se predijo que alguien prepararía el camino del Señor. (Isaías 40: 3; Malaquías 3: 1-2). Se cumplió tal como se predijo. (Juan 1: 22-23; Marcos 1: 1-7).
d) También tenemos la profecía de que Jesús vendría a Jerusalén “…cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.” Zacarías 9: 9-10). Se cumplió. (Mateo 21: 9).
e) Se predijo que nuestro Salvador sería traicionado por un amigo. (Salmos 41: 9). Ahora vemos que sucedió en la historia. (Marcos 14: 43-49).
f) Se profetizó que el precio de la traición serían treinta piezas de plata y que le traidor regresaría esa cantidad. (Zacarías 11: 12-13). Tenemos el registro de su cumplimiento. (Mateo 27: 3-10).
g) Se predijo que Jesús sería azotado. (Isaías 50: 6). Y se cumplió. (Juan 19:1; Marcos 14: 65; Mateo 27: 27-31).
h) Isaías profetizó que Jesús sufriría en silencio como una oveja. (Isaías 53: 4-7). La profecía se cumplió. (Marcos 15: 2-5).
i) En Salmos 22: 18 dice: “Repartieron entre mí sus vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes.” Esto también sucedió. (Juan 19: 23-24).
Hay muchas otras profecías Mesiánicas que se han cumplido, pero con estas es suficiente por ahora.
Sin embargo, tal vez deberíamos notar otra profecía de la cual somos testigos de su cumplimiento. Pablo profetizó que algunos se apartarían de la fe y establecerían un sistema de religión en la que a los hombres se les prohibiría casarse y se les mandaría abstenerse de alimentos. (1 Timoteo 4: 1-3). La iglesia católico-romana ha cumplido esta profecía. Ellos prohíben a algunos el casarse y mandan a sus miembros que se abstengan de comer carne ciertos días y épocas. ¿Cómo supo Pablo que esto pasaría? La única explicación es que fue guiado por el Espíritu Santo. No hay otra forma de explicar el cumplimiento de todos los eventos predichos.
9. La inspiración divina de la Biblia está plenamente comprobada por sus afirmaciones concernientes a la redondez de la tierra. Fue en 1543 que la teoría de Copérnico de que la tierra es redonda y da vueltas sobre su propio eje, se propagó. Pero cientos de años antes de que el hombre siquiera soñara tal cosa, Dios dijo en su Palabra: “Él extiende el norte sobre el vacío, Cuelga la tierra sobre la nada.” Job 26: 7. Ningún científico dio una mejor descripción de la tierra que ésta. Isaías dijo: “Él está sentado sobre el círculo de la tierra…” Isaías 40: 22. Ningún ser humano en aquel tiempo hubiera hablado del “círculo de la tierra”, pues el hombre creía que la tierra era plana. Jesús, al hablar de su segunda venida, dice que vendrá en el día y en la noche. (Lucas 17: 31 y 34). Por años este fue un pasaje difícil. Los hombres se preguntaban cómo podría Jesús venir en el día y en la noche. Los enemigos de la Biblia decían que era una contradicción. Pero el pasaje ahora es sencillo, pues el hombre ha aprendido que es de día en una parte de la tierra, mientras que es de noche en otra parte. Por lo tanto, cuando venga Jesús, vendrá en el día y en la noche. Esta verdad fue puesta en la Biblia cientos de años antes de que el hombre se imaginara tal cosa. ¿Cómo? Hay sólo una respuesta: el escritor fue guiado por un Poder Supremo.
10. Josefo confirma las verdades de la Biblia concernientes a Cristo: “Ahora, había cerca de este tiempo, un hombre llamado Jesús, si es lícito llamarle hombre, pues era un hacedor de obras maravillosas, un maestro de hombres que reciben la verdad con placer. Atrajo a sí muchos judíos y muchos gentiles. Él era (el) Cristo. Y cuando Pilato, a sugerencia de los principales hombres de entre nosotros, lo condenó a la cruz, aquellos que lo amaron primero no lo traicionaron; pues Él les apareció vivo de nuevo al tercer día, como los profetas lo habían dicho, junto con diez mil otras cosas maravillosas concernientes a Él. Y la tribu de Cristianos, llamados así por Él, no se ha extinguido hasta este día.” Libro 18, Capítulo 3.
Este eminente historiador vivió alrededor del año 37 de nuestra era, hasta el año 100. Así que tuvo amplia oportunidad de investigar lo que se decía de Cristo. No era un cristiano, y por lo tanto, no estaba tratando de establecer lo que decía el Cristianismo; él era un historiador y solo se ocupaba de registrar la historia como la encontraba. Josefo dice que Cristo vivió; que era un hombre sabio, que fue hacedor de obras maravillosas; que Pilato lo condenó a la cruz; que se levantó al tercer día y se apareció a los discípulos. Así que los escritos de un antiguo historiador no cristiano confirman el Nuevo Testamento.
La credibilidad de la Biblia es también corroborada por otros historiadores antiguos: Cornelio Tácito, que nació a mediados del primer siglo y murió en el año 117; Plinio “el joven” 62? al 114? de nuestra era.
11. Creemos que la Biblia es inspirada por Dios porque ningún hombre puede mejorarla.
Todas las obras humanas pueden ser mejoradas. Ha habido mejoras en la ciencia, en la industria, educación y en cada campo. Los libros viejos quedan atrás para dar lugar a libros mejores. Pero un libro que fue terminado alrededor de 1900 años atrás continúa siendo el libro más vendido. Se encuentra en casi todos los hogares y sus palabras están en los labios de millones de personas. La Palabra de Dios permanece, aunque ha habido mucha gente que ha tratado de destruirla. Ningún hombre ha podido mejorarla o darnos una Biblia mejor. ¿No es extraño? ¡En ninguna manera! Es obra de Dios.