Existimos para glorificar a Dios anunciando el Evangelio de Jesucristo y haciendo discípulos que amen a Dios, vivan conforme a Su Palabra y sirvan con sus vidas para la expansión de Su Reino.
Como iglesia, estamos comprometidos con la predicación fiel de las Escrituras, el discipulado intencional, el crecimiento espiritual de cada creyente y el desarrollo de una comunidad donde el amor de Cristo se manifieste en la adoración, la comunión, el servicio y la misión.
Siguiendo el mandato de nuestro Señor Jesucristo (Mateo 28:18–20), procuramos alcanzar a las personas con el Evangelio, bautizarlas, enseñarles a obedecer todo lo que Cristo mandó y acompañarlas en una vida de fe que glorifique a Dios.
Anhelamos ser una iglesia bíblica centrada en Cristo, reconocida por su fidelidad a la Palabra de Dios, su pasión por el Evangelio y su compromiso con el discipulado.
Deseamos ver personas transformadas por el poder del Evangelio, creyentes creciendo hasta la madurez espiritual, familias fortalecidas en la fe y cada miembro equipado para servir con los dones que Dios le ha concedido.
Como un solo cuerpo, buscamos crecer en unidad, amor y verdad, reflejando el carácter de Cristo en nuestra comunidad y extendiendo Su mensaje de salvación desde San Antonio de Padua hasta donde Dios nos permita alcanzar, para que en todo Él sea glorificado.
Anunciamos la salvación únicamente por medio de Jesucristo.
Acompañamos a cada creyente hacia una fe madura.
Vivimos el amor de Cristo sirviéndonos unos a otros.