Conclusión
El clima de Malargüe, Mendoza, es extremo: heladas frecuentes, y gran amplitud térmica, lo que dificulta tener una huerta familiar como en otras regiones. Sin embargo, si se conocen bien estos factores y se aplican soluciones adaptadas, invernaderos sencillos, riego por goteo, cortavientos y camas elevadas, es posible cultivar alimentos incluso en este bioma hostil.
Con esfuerzo, dedicación y herramientas de medición básicas, es totalmente viable desarrollar huertas urbanas familiares en Malargüe, transformando las dificultades climáticas en oportunidades de producción y autosustento.