1. Pon la nariz perruna a trabajar
Un juego sencillo que puedes practicar en tu propio salón. Necesitas: trocitos de alguna comida muy sabrosa, que enloquezca a tu perrete, como pollo (sin hueso) o queso (ten cuidado al principio, porque algunos perros y gatitos son intolerantes a la leche y sus derivados). También vas a necesitar algunas cajas de cartón o hueveras repartidas por toda la habitación y esconder en ellas los trozos de alimento.
2. Al rico trile, con una maceta
Enseña a tu perrete un premio (no vale una simple bolita de pienso, utiliza algo irresistible) y una maceta de plástico vacía. Pon el premio en el suelo y deja que tu perrete lo devore y se relama. Ahora, pon otro premio en el suelo, pero tápalo solo un poco con la maceta, de forma que tu amigo pueda cogerlo sin problema.
3. El queso se ha escondido: "¡Encuéntralo, amiga!"
Otro juego estupendo para empezar con los juegos perrunos de olores. Para ello, hazte con premios: trocitos de queso o de salchicha, por ejemplo. Primero, dale uno a tu amigo o amiga peluda. El siguiente, tíralo cerca de tus pies, y dale la pauta: "¡Encuéntralo!". ¿Fácil, no? Vamos a complicarlo: una vez que haya devorado el queso, volverá a mirarte. Lánzalo un poco más lejos, y vuelve a decir: "¡Encuéntralo!".
4. Trabajar para comer: ¡guau!
Si quieres dar un segundo uso a las bandejas del café para llevar (antes de dejar de usarlas; ya te contamos hace un tiempo por qué el café take away resulta nefasto para el medio ambiente) utilízalas para hacer un juguete. También puedes reutilizar una bandeja para hacer magdalenas o una huevera (como ves, son una mina en esto de los juegos perrunos): pon un premio rico en cada agujero y deja que tu amigo los devore.
1. Pasear por el barrio
Pasear entre 30 y 60 minutos a pie. Puedes variar la caminata entre un buen ritmo y dejar que tu perro huela las flores (y el pis de otros perros). El oler es lo que más le gusta a tu perro. Al dejar que tu perro pase algún tiempo a oler, está activando su mente y le dejas conocer lo que ha estado pasando en el barrio toda la semana.
2. Ir a la playa (o río, o lago)
Seguro que a tu perro le encanta jugar con otros perros, salpicarse en el agua. Nadar y correr sobre la arena realmente quemará ese exceso de energía.